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domingo, 9 de octubre de 2011

CATECISMO BAUTISTA DE LONDRES 1689, C. H. Spurgeon

Este Catecismo fue compilado por el pastor bautista inglés C.H. Spurgeon en 1855, basándose en la Confesión Bautista de 1689 y en el Pequeño Catecismo Bautista. Estas fueron sus palabras al publicar este documento para utilizarlo en su iglesia: “Estoy convencido de que el uso de un buen Catecismo en todas nuestras familias será de gran protección contra los crecientes errores de los tiempos, y por lo tanto he compilado este pequeño manual basado en la Asamblea de Westminster y en los Catecismos Bautistas, para el uso de mi propia congregación. Aquellos que lo utilicen en sus familias o en sus clases tendrán que trabajar en explicar el sentido; pero las palabras deben aprenderse de corazón, porque serán mejor entendidas con el paso de los años.” C. H. Spurgeon.



1. ¿Cuál debe ser el propósito principal del hombre?

RESPUESTA/ El propósito principal del hombre debe ser glorificar a Dios, (I Corintios 10.31) y disfrutar de Él para siempre. (Salmos 73.25, 26)

2. ¿Cuál regla nos ha dado Dios para indicarnos cómo debemos glorificarle?

RESPUESTA/ La Palabra de Dios, la cual está contenida en las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento (Efesios 2.20, 2 Timoteo 3.16) es la única regla que nos puede mostrar cómo glorificar a Dios y cómo disfrutar de Él (I Juan 1.3)

3. ¿Qué es lo principal que enseñan las Escrituras?

RESPUESTA/ Las Escrituras enseñan principalmente lo que el hombre debe creer con respecto a Dios, y qué es lo que Dios requiere del hombre (2 Timoteo 1.133, Eclesiastés 12.13)

4. ¿Cómo es Dios?

RESPUESTA/ Dios es Espíritu (Juan 4.24), infinito (Job 11.7), eterno (Salmos 90.2, I Timoteo 1.17), e inmutable, es decir nunca cambia en su ser (Santiago 1.17), sabiduría (Éxodo 3.14), poder (Salmos 147.5), santidad (Apocalipsis 4.8), justicia, bondad y verdad (Éxodo 34.6, 7)

5. ¿Cuántos Dioses hay?

RESPUESTA/ Hay un solo Dios (Deuteronomio 6.4), el Dios vivo y verdadero (Jeremías 10.10)

6. ¿Cuántas personas hay en la Divinidad?

RESPUESTA/ El Dios único existe en tres personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y estos tres son un solo Dios, estos tres tienen una misma esencia, son iguales en poder y en gloria (I Juan 5.7, Mateo 28.19)

7. ¿Qué son los decretos de Dios?

RESPUESTA/ Los decretos de Dios son su propósito eterno de acuerdo al consejo de su propia voluntad, por medio de la cual Él ha ordenado todo lo que sucede y esto para su propia gloria. (Efesios 1.11, 12)

8. ¿Cómo ejecuta Dios sus decretos?

RESPUESTA/ Dios ejecuta sus decretos en las obras de la creación (Apocalipsis 4.11), y por su providencia (Daniel 4.35)

9. ¿Qué es la obra de la creación?

RESPUESTA/ La creación significa que Dios hizo todas las cosas (Génesis 1.1) de la nada, por la Palabra de su poder (Hebreos 11.3), en seis días normales y consecutivos (Éxodo 20.11), y todo lo hizo muy bueno (Génesis 1.31)

10. ¿Cómo creó Dios al hombre?

RESPUESTA/ Dios creó al hombre, varón y hembra, a su propia imagen (Génesis 1.27), en conocimiento, justicia y santidad (Colosenses 3.10, Efesios 4.24) para que dominara sobre las demás criaturas (Génesis 1.28)

¿Cómo manifiesta Dios su providencia?

Dios manifiesta su providencia de una manera Santa, sabia, y con todo Poder por medio de lo cual el preserva y gobierna todas sus criaturas, y todas sus acciones.

11. ¿Cuáles son las obras de la providencia de Dios?

RESPUESTA/ Las obras de la providencia de Dios se manifiestan en su santidad (Salmos 145.17), sabiduría (Isaías 28.29), y todo poder (Hebreos 1.3) por medio del lo cual preserva y gobierna todas sus criaturas, y todas sus acciones (Salmos 103.19, Mateo 10.29) Eric planeamiento

12. ¿Cuál acto especial de providencia realizó Dios hacia el hombre en el estado en el cual fue creado?

RESPUESTA/ Cuándo Dios creó al hombre, entró en un pacto de vida con él, bajo la condición de perfecta obediencia (Gálatas 3.12), prohibiéndole comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, so pena de muerte (Génesis 2.17)

13. ¿Continuaron nuestros padres en el estado en el cual fueron creados?

RESPUESTA/ Nuestros que estaban en un estado de completa libertad (libre albedrío), cayeron del estado en el cual fueron creados, al pecar contra Dios (Eclesiastés 7.29) porque comieron del fruto prohibido (Génesis 3. 6-8).

14. ¿Qué es pecado?

RESPUESTA/ Pecado es cualquier deseo o acción que transgreda la ley de Dios (I Juan 3.4)

15. ¿Cayó toda la humanidad por causa de la transgresión de Adán?

RESPUESTA/ El pacto que se hizo con Adán, le incluía no solo a él sino a su posteridad, de modo que toda la humanidad que desciende de él, pecó en él, y cayó con él cuando cometió la transgresión (I Colosenses 15.22, Romanos 5.12)

16. ¿En qué estado quedó la humanidad?

RESPUESTA/ La caída del primer hombre llevó a la humanidad completa a un estado de pecado y miseria. (Romanos 5.18)

17. ¿En qué consiste el estado pecaminoso en que cayó el hombre?

RESPUESTA/ Este estado pecaminoso en que cayó el hombre, consiste en la culpa por el primer pecado de Adán (Romanos 5.19), el deseo de la justicia original (Romanos 3.10), y la corrupción de su naturaleza completa, lo cual comúnmente es llamado el pecado original (Efesios 2.1, Salmos 51.5), así como todas las transgresiones que proceden de él (Mateo 15.19)

18. ¿Cuál es la miseria del estado en que se encuentra la humanidad caída?

RESPUESTA/ Toda la humanidad, por causa de su caída, perdió la comunión con Dios (Génesis 3.8, 24), están bajo su ira y maldición (Efesios 2.3, Gálatas 3.10), y por esta causa están atados a todas las miserias de esta vida, a la muerte misma, y a las penas del infierno para siempre (Romanos 6.23, Mateo 25.41)

19. ¿Ha dejado Dios a toda la humanidad para que perezca en este estado de pecado y miseria?

RESPUESTA/ Dios eligió desde la eternidad, por su buena voluntad a algunos para vida eterna (II Tesalonicenses 2.13), entró en un pacto de gracia para liberarlos del estado de pecado y miseria, y traerlos al estado de salvación por medio de un Redentor (Romanos 5.21)

20. ¿Quién es el Redentor de los elegidos de Dios?

RESPUESTA/ El único Redentor de los escogidos de Dios es el Señor Jesucristo (I Timoteo 2.5), quien siendo el eterno Hijo de Dios, se hizo hombre (Juan 1.14) y continuó siendo Dios y hombre, teniendo dos naturalezas en una persona para siempre (I Timoteo 3.16, Colosenses 2.9)

21. ¿De qué forma se hizo hombre el Hijo de Dios?

RESPUESTA/ Cristo, el hijo de Dios, se hizo hombre al tomar un cuerpo verdadero (Hebreos 2.14) y un alma racional (Mateo 26.38, Hebreos 4.15), siendo concebido por el poder del Espíritu Santo en la Virgen María, y naciendo de ella (Lucas 1.31, 35) pero sin pecado (Hebreos 7.26)

22. ¿Qué oficios realiza Cristo como nuestro Redentor?

RESPUESTA/ Cristo como nuestro redentor realiza los oficios de profeta (Hechos 3.22), sacerdote (Hebreos 5.6) y rey (Salmos 2.6), ambos en su estado de humillación y exaltación.

23. ¿Cómo realiza Cristo el oficio de Profeta?

RESPUESTA/ Cristo realiza el oficio de Profeta, al revelarnos, por su Palabra, y Espíritu, la voluntad de Dios para nuestra Salvación (Juan 1.18), (Juan 20.31), (Juan 14.26)

24. ¿Cómo realiza Cristo el oficio de Sacerdote?

RESPUESTA/ Cristo realiza el oficio de Sacerdote, al ofrecerse a sí mismo una vez en sacrificio para satisfacer la justicia divina (Hebreos 9.28), y reconciliarnos con Dios (Hebreos 2.17) y también al interceder continuamente por nosotros (Hebreos 7.25)

25. ¿Cómo realiza Cristo el oficio de Rey?

RESPUESTA/ Cristo realiza el oficio de Rey al someternos a sí mismo (Salmos 110.3), al gobernarnos y defendernos (Mateo 2.6 I Corintios 15.25) y en refrenar y conquistar todo esto y a nuestros enemigos.

26. ¿En qué consiste la humillación de Cristo?

RESPUESTA/ La humillación de Cristo consistió en nacer, en una condición pobre (Lucas 2.7), bajo la ley (Gálatas 4.4) sufriendo las miserias de esta vida (Isaías 53.3), la ira de Dios (Mateo 27.46) y la muerte maldita de la cruz (Filipenses 2.8); en ser sepultado, y estar bajo el poder de la muerte por un tiempo (Mateo 12.40)

27. ¿En qué consiste la exaltación de Cristo?

RESPUESTA/ La exaltación de Cristo consiste en que se levantó de los muertos al tercer día (I Corintios 15.4), que ascendió a los cielos, y se sentó a la derecha de Dios el Padre (Marcos 16.19), y en que vendrá a juzgar al mundo en el último día (Hechos 17.31)

28. ¿Cómo somos hechos participantes de la redención comprada por Cristo?

RESPUESTA/ Somos hechos participantes de la redención comprada por Cristo, por medio de la aplicación eficaz que hace el Espíritu Santo en nosotros. (Juan 1.12, Tito 3.5,6)

29. ¿Cómo nos aplica el Espíritu la redención comprada por Cristo?

RESPUESTA/ El Espíritu aplica en nosotros la redención comprada por Cristo, al obrar en nosotros la fe (Efesios 2.8) y al unirnos a Cristo en nuestro llamado eficaz (Efesios 3.17)

30. ¿Qué es el llamado eficaz?

RESPUESTA/ El llamado eficaz es la obra del Espíritu de Dios (II Timoteo 1.9) por medio del cual nos convence de nuestro pecado y de nuestra miseria (Hechos 2.37), nos alumbra el entendimiento en el conocimiento de Cristo (Hechos 26.18), y renueva nuestra voluntad (Ezequiel 36.26), él nos persuade y nos habilita para venir libremente a Cristo cuando se nos ofrece el evangelio (Juan 6.44,45)

31. ¿De cuáles beneficios en esta vida disfrutan aquellos que son eficazmente llamados?

RESPUESTA/ Los que reciben el llamado eficaz, participan en esta vida de la justificación (Romanos 8.30), la adopción (Efesios .15), la santificación y varios otros beneficios como resultado de esto (I Corintios 1.30)

32. ¿Qué es la justificación?

RESPUESTA/ La justificación es un acto de la Gracia de Dios, donde Él perdona nuestros pecados (Romanos 3.24, Efesios 1.7), y nos acepta como justos delante de Él (II Corintios 5.21) solamente por la justicia de Cristo imputada a nosotros (Romanos 5.19), y se recibe solamente por medio de la fe (Gálatas 2.16, Filipenses 3.9)

33. ¿Qué es la adopción?

RESPUESTA/ La adopción es la obra de la Gracia gratuita de Dios (I Juan 3.1) por medio de la cual somos recibidos en el número de los hijos de Dios y por lo tanto tenemos los derechos como hijos (Juan 1.12, Romanos 8.17)

34. ¿Qué es la santificación?

RESPUESTA/ La santificación es la obra del Espíritu de Dios (II Tesalonicenses 2.13) en la cual somos renovados completamente a la imagen de Dios (Efesios 4.24) y somos capacitados para ir paulatinamente muriendo al pecado y viviendo para la justicia (Romanos 6.11)

35. ¿Cuáles son los beneficios que en esta vida acompañan o fluyen de la justificación, adopción y santificación?

RESPUESTA/ Los beneficios que acompañan a la justificación son la seguridad del amor de Dios (Romanos 5.1, 2,5), la paz de conciencia, el gozo en el Espíritu Santo (Romanos 14.17), el crecimiento en la gracia, y la perseverancia hasta el fin (Proverbios 4.18, I Juan 5.13, I Pedro 1.5)

36. ¿Cuáles beneficios reciben los creyentes en su muerte?

RESPUESTA/ Las almas de los creyentes son en su muerte hechas perfectas en santidad (Hebreos 12.23) y pasan inmediatamente a la gloria (Filipenses 1.23, II Corintios 5.8, Lucas 23.43), y sus cuerpos, estando aún unidos a Cristo (I Tesalonicenses 4.14) descansan en sus tumbas (Isaías 57.2) hasta el día de la resurrección (Job 19.26)

37. ¿Cuáles beneficios reciben los creyentes en la resurrección?

RESPUESTA/ En la resurrección, los creyentes son levantados en gloria (I Corintios 15.43), serán abiertamente reconocidos recompensados en el día del juicio (Mateo 10.32), y perfectamente bendecidos tanto en alma como en cuerpo en el completo gozo de Dios (I Juan 3.2) por toda la eternidad (I Tesalonicenses 4.17)

38. ¿Qué ocurrirá a los impíos en su muerte?)

RESPUESTA/ Las almas de los impíos serán lanzadas al tormento del infierno (Lucas 16.22-24), y sus cuerpos permanecerán en las tumbas hasta el día de la resurrección y el juicio del gran día (Salmos 29.134)

39. ¿Qué ocurrirá a los impíos en el día del juicio?

RESPUESTA/ El día del juicio los impíos serán levantados de sus tumbas, y serán sentenciados, junto con sus almas, a indescriptibles tormentos con el diablo y sus ángeles para siempre (Daniel 12.2, Juan 5.28,29, II Tesalonicenses 1.9, Mateo 25,41)

40. ¿Qué reveló Dios al hombre como regla de obediencia?

RESPUESTA/ La regla que Dios reveló al hombre para obediencia es la ley moral (Deuteronomio 10.4, Mateo 19.17) la cual se resume en los diez mandamientos.

41. ¿Cuál es el resumen de los diez mandamientos?

RESPUESTA/ El resumen de los diez mandamientos es amar al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas, y con toda nuestra mente; y a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22.37-40)

42. ¿Cuál es el primero de los diez mandamientos?

RESPUESTA/ El primer mandamiento es, No tendrás dioses ajenos delante de mí.

43. ¿Qué se requiere en el primer mandamiento? RESPUESTA/ El primer mandamiento requiere que conozcamos (I Corintios 28.9), y reconozcamos a Dios como el único y verdadero Dios, y que sea en verdad nuestro Dios (Deuteronomio 26.17), y que le adoremos y le glorifiquemos como merece (Mateo 4.10)

44. ¿Cuál es el segundo mandamiento?

RESPUESTA/ El segundo mandamiento es, “No te harás imagen ni ninguna semejanza, de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra,: No te inclinarás a ellas, ni las honrarás porque Yo soy Jehová tu Dios, fuerte celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborreces, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos”

45. ¿De qué se trata el segundo mandamiento?

RESPUESTA/ El segundo mandamiento nos manda que recibamos y observemos y mantengamos puro todo lo que tiene que ver con la adoración y las ordenanzas que Dios nos dio en Su Palabra. (Deuteronomio 32.46, Mateo 28.20, Deuteronomio 12.32)

46. ¿Qué se prohíbe en el segundo mandamiento?

RESPUESTA/ El segundo mandamiento prohíbe adorar a Dios por medio de imágenes (Deuteronomio 4.15,16), o de cualquier otra forma que no se nos ordene en Su Palabra (Colosenses 2.18)

47. ¿Cuál es el tercer mandamiento?

RESPUESTA/ El tercer mandamiento es, No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano, porque no dará por inocente el Señor al que tomare su nombre en vano.

48. ¿Qué requiere el tercer mandamiento?

RESPUESTA/ El tercer mandamiento requiere el uso santo y reverente de los nombres de Dios (Salmos 29.2), títulos, atributos (Apocalipsis 15.3,4), sus ordenanzas (Eclesiastés 5.1), Su Palabra (Salmos 138,2) y sus obras (Job 36,24, Deuteronomio 28.58,59)

49. ¿Cuál es el cuarto mandamiento?

RESPUESTA/ El cuarto mandamiento es: Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra; pero el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios: no harás en él obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo ni tu criada, ni tu buey, ni tu asno, ni el extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los Cielos y la tierra, el mar, y todo lo que están en ellos, y descansó el séptimo día: por lo cual bendijo el Señor el día de reposo y lo santificó.

50. ¿Qué se requiere en el cuarto mandamiento?

RESPUESTA/ El cuarto mandamiento requiere que separemos santos para Dios aquellos tiempos que El ha mandado en Su Palabra, expresamente, uno de siete días, para que sea un reposo santo dedicado a El. (Levítico 19.30, Deuteronomio 5.12)

51. ¿Cómo debe santificarse el día de reposo?

RESPUESTA/ El día de reposo debe santificarse absteniéndose de trabajar, y de las recreaciones permitidas en los otros días (Levítico 23.3), y tomando este tiempo para participar en el ejercicio de adoración publica a Dios (Salmos 92.1,2 Isaías 58.13,14), excepto por aquellas obras de necesidad y de misericordia (Mateo 12.11,12)

52. ¿Cuál es el quinto mandamiento?

RESPUESTA/ El quinto mandamiento es: Honra a tu padre y a tu madre para que te vaya bien en la tierra que Jehová tu Dios te da.

53. ¿Qué requiere el quinto mandamiento?

RESPUESTA/ El quinto mandamiento requiere que preservemos el honor, y realicemos nuestras obligaciones que tenemos según las diferentes posiciones y relaciones con nuestros superiores (Efesios 5.21,22 Efesios 6.1,5 Romanos 13.1) inferiores (Efesios 6.9), o iguales (Romanos 12.10)

54. ¿Cuál es la razón que se agrega en el quinto mandamiento?

RESPUESTA/ La razón que se agrega en el quinto mandamiento es la promesa de una larga vida y de prosperidad – siempre que sea para servir a la gloria de Dios y para el propio bien de todos los que guardan este mandamiento (Efesios 6.2,3)

55. ¿Cuál es el sexto mandamiento?

RESPUESTA/ El sexto mandamiento es, No matarás.

56. ¿Qué se prohíbe en el sexto mandamiento?

RESPUESTA/ El sexto mandamiento prohíbe el suicidio (Hechos 16.28), y el asesinato (Génesis 9.6) o cualquier cosa que atente a esto (Proverbios 24.11.12)

57. ¿Cuál es el séptimo mandamiento?

RESPUESTA/ El séptimo mandamiento es: No cometerás adulterio.

58. ¿Qué se prohíbe en el séptimo mandamiento?

RESPUESTA/ El séptimo mandamiento prohíbe los pensamientos impuros (Mateo 5.28 Colosenses 4.6), las palabras sucias (Efesios 5.4 II Timoteo 2.22) y cualquier acción impura (Efesios 5.3)

59. ¿Cuál es el octavo mandamiento?

RESPUESTA/ El octavo mandamiento es: No hurtarás

60. ¿Qué prohíbe el octavo mandamiento?

RESPUESTA/ El octavo mandamiento prohíbe cualquier cosa que reduzca injustamente nuestros bienes o lo de nuestro prójimo. (I Timoteo 5.8, Proverbios 28.19 21.6) (Efesios 4.28)

61. ¿Cuál es el noveno mandamiento?

RESPUESTA/ El noveno mandamiento es: No levantarás contra tu prójimo falso testimonio.

62. ¿Qué requiere el noveno mandamiento?

RESPUESTA/ El noveno mandamiento requiere que se mantenga y promueva la verdad entre cada hombre (Zacarías 8.16) y de nuestra reputación (I Pedro 3.16 Hechos 25.10) y de la reputación de nuestro prójimo (3 Juan 1.12), especialmente al servir de testigos (Proverbios 143.5,25)

63. ¿Cuál es el décimo mandamiento?

RESPUESTA/ El décimo mandamiento es: No codiciarás la casa de tu prójimo, ni su mujer, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo

64. ¿Qué se prohíbe en el décimo mandamiento?

RESPUESTA/ El décimo mandamiento prohíbe todo descontento con el estado en que uno está (I Corintios 10.10), envidiar o codiciar cualquier bien de nuestro prójimo (Gálatas 5.26), y toda emoción desordenada o afición a lo que es de nuestro prójimo (Colosenses 3.5)

65. ¿Puede el hombre cumplir perfectamente los mandamientos de Dios?

RESPUESTA/ Ningún hombre, desde la caída, es capaz en esta vida de cumplir perfectamente los mandamientos de Dios (Eclesiastés 7.20), más bien diariamente los quebranta en pensamiento (Génesis 8.21), palabra (Santiago 3.8) y obra (Santiago 3.2)

66. ¿Son todas las transgresiones a la ley igualmente dañinas?

RESPUESTA/ Algunos pecados en sí mismos, y por razón de varias agravantes son más abominables a los ojos de Dios que otros (Juan 19.11, I Juan 5.15)

67. ¿Qué merece cualquier pecado?

RESPUESTA/ Todo pecado merece la ira y la maldición de Dios, tanto en esta vida como en la venidera (Efesios 5.6 Salmos 11.6)

68. ¿Cómo podemos escapar de la ira y la maldición que nos causa el pecado?

RESPUESTA/ Para escapar de la ira y la maldición de Dios por nuestros pecados, debemos creer en el Señor Jesucristo (Juan 3.16), confiar solo en su sangre y en su justicia. Esta fe produce arrepentimiento por nuestro pasado (Hechos 20.21) y nos dirige hacia la santidad de vida.

69. ¿Qué es la fe en Jesucristo?

RESPUESTA/ La Fe en Jesucristo es una gracia salvadora (Hebreos 10.39), por medio de la cual recibimos (Juan 1.12) a Cristo y descansamos solamente en Él para la salvación (Filipenses 3.9), conforme ha sido establecido en el evangelio (Isaías 33.22)

70. ¿Qué es arrepentimiento para vida?

RESPUESTA/ Arrepentimiento para vida es una gracia salvadora (Hechos 11.18) por la cual un pecador, al tener un verdadero dolor por sus pecados (Hechos 2.37) y al abrazar la misericordia de Dios en Cristo (Joel 2.13), mira con odio su pecado y se vuelve hacia Dios (Jeremías 31.18,19), con el firme propósito de luchar y ser obediente (Salmos 119.59)

71. ¿Cuáles son los medios externos por medio de los cuales el Espíritu Santo nos comunica los beneficios de la redención?

RESPUESTA/ Los medios externos y ordinarios por medio de los cuales el Espíritu Santo nos comunica los beneficios de la redención de Cristo, son la Palabra de Dios, por medio de la cual las almas son engendradas para vida espiritual, el Bautismo, la Cena del Señor, la Oración, y la Meditación, por medio de las cuales los creyentes son edificados cada vez más en su santísima fe (Hechos 2.41,42 Santiago 1.18)

72. ¿Cómo es hecha eficaz la Palabra para Salvación?

RESPUESTA/ El Espíritu Santo utiliza la lectura de la Palabra, pero sobre todo la predicación de la Palabra como un medio efectivo para convencer y convertir a los pecadores (Salmos 19.7) y para edificarlos en santidad y consuelo (I Tesalonicenses 1.6) por medio de la fe para salvación (Romanos 1.16)

73. ¿Cómo debe ser leída la Palabra y escuchada para que traiga salvación efectiva?

RESPUESTA/ Para que la Palabra sea efectiva para salvación, debemos poner atención y ser diligentes (Proverbios 8.34; I Pedro 2.1-2) y orar (Salmos 119.18). Recibirla con fe (Hebreos 4.2), amarla (II Tesalonicenses 2.10) ponerla en nuestro corazón (Salmos 119.11) y practicarla en nuestras vidas (Santiago 1.25)

74. ¿De qué forma son útiles el Bautismo y la Cena del Señor?

RESPUESTA/ El Bautismo y la Cena del Señor se vuelven espiritualmente útiles, no en virtud de ellos mismos, o en virtud de quien los administra (I Corintios 3.7, I Pedro 3.21), sino solamente por la bendición de Cristo (I Corintios 3.6) y por la labor del Espíritu en aquellos que los reciben con fe (I Corintios 12.13)

75. ¿Qué es el Bautismo?

RESPUESTA/ El Bautismo es una ordenanza del Nuevo Testamento, instituida por Jesucristo (Mateo 28.29) para que sea como una señal a la persona que es bautizada de su participación con Cristo, en su muerte, sepultura y resurrección (Romanos 6.3 Colosenses 2.12), de ser implantado en El (Gálatas 3.27), de perdón de pecados (Marcos 1.4 Hechos 22.16) y de haberse rendido a Dios por medio de Cristo, para vivir en vida nueva (Romanos 6.4,5)

76. ¿A quién se debe administrar el Bautismo?

RESPUESTA/ El bautismo debe ser administrado a aquellos que en verdad profesan arrepentimiento ante Dios (Hechos 2.38, Mateo 3.6, Marcos 16.16, Hechos 8.12,36,37 Hechos 10.47,48) y fe en Jesucristo, y a nadie más.

77. ¿Deben los bebés de los creyentes ser bautizados?

RESPUESTA/ Los bebés hijos de los creyentes no deben ser bautizados, porque no hay ningún mandamiento ni ejemplo en las Escrituras para hacerlo (Éxodo 23.13, Proverbios 30.6)

78. ¿Cómo debe ser administrado el bautismo?

RESPUESTA/ El bautismo correctamente administrado es por inmersión, sumergiendo el cuerpo entero de la persona en el agua (Mateo 3.16 Juan 3.23) en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, conforme con la institución de Cristo, y la práctica de los apóstoles (Mateo 28.19,20) y no por aspersión o rociamiento de agua, o sumergiendo alguna parte del cuerpo, según las tradiciones de los hombres (Juan 4.1, Hechos 8.38,39)

79. ¿Cuál es el deber de aquel que es correctamente bautizado?

RESPUESTA/ El deber de aquellos que son correctamente bautizados es de afiliarse a una iglesia particular y ordenada de Cristo (Hechos 2.47 Hechos 9.26 I Pedro 2.5) para que puedan andar en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. (Lucas 1.6)

80. ¿Qué es la Cena del Señor?

RESPUESTA/ La Cena del Señor es una ordenanza del Nuevo Testamento, instituida por Jesucristo, en la cual, al dar y recibir pan y vino, de acuerdo con su mandato, se hace memoria de su muerte (I Corintios 11.23-26), y los que la reciben dignamente son hechos participantes del cuerpo y de la sangre del señor, pero no de una forma corporal o carnal, sino por la fe, con todos sus beneficios, para su nutrición espiritual, y crecimiento en la gracia (I Corintios 10.16)

81. ¿Qué se requiere del que es digno de recibir la Cena del Señor?

RESPUESTA/ Es preciso que todos los que dignamente participan de la Cena del Señor, que se examinen así mismos para discernir el cuerpo del Señor (I Corintios 11.28,29), en cuanto a su fe para alimentarse de El, (II Corintios 13.5), en cuanto a su arrepentimiento (I Corintios 11.31), amor (I Corintios 11.18,20), y nueva obediencia (I Corintios 5.8), porque si participan indignamente, comen y beben julio para sí mismos (I Corintios 11.27-29)

82. ¿Qué se quiere decir con las palabras, hasta que Él venga, que utiliza el apóstol Pablo en referencia a la Cena del Señor?

RESPUESTA/ Esto nos enseña claramente que el Señor Jesucristo vendrá por segunda vez, lo cual es el gozo y la esperanza de todos los creyentes (Hechos 1.11, I Tesalonicenses 4.16)

CONFESIÓN BAUTISTA DE LONDRES DE 1689

PREFACIO

En el año 1855, C. H. Spurgeon, el conocido pastor de lo que más tarde fue llamado el "Tabernáculo Metropolitano" en Londres, Inglaterra, publicó de nuevo la confesión de fe que ahora presentamos a las iglesias bautistas del mundo hispano en este nuevo estilo, para celebrar el aniversario número 300 de esta declaración de la fe.

Entre aquellas cosas que creemos firmemente es que no hay nada semejante a la Biblia. Por eso no atribuimos autoridad alguna a esta confesión. De hecho, Ud. puede ver en el primer capítulo de esta publicación que todas las doctrinas de hombres deben decidirse por el veredicto bíblico. (Cap. 1, par. 10)

A pesar de esto, hay quienes que menosprecian los documentos llamados confesiones de fe. Otros dicen: "Cristo es nuestro credo". Sin embargo, todo el mundo sabe que en el momento en que decimos, "La Biblia dice tal o cual cosa, y yo la creo), ya hemos hecho una confesión de fe. Si algunos no creen en la utilidad de escribir y publicar su confesión, respetamos su posición, si bien diferimos. Por nuestra parte, convencidos de que los que quieren saber en qué creemos deben ser atendidos, estamos dispuestos pasar el trabajo e incurrir en los gastos necesarios para cumplir con sus esperanzas. En las siguientes líneas ofrecemos una traducción de parte del prefacio de la primera edición de esta confesión de fe hecha en 1689, después de mucha persecución. Dice así:
Hace muchos años que vimos la necesidad de publicar una confesión de nuestra fe para informar y satisfacer a aquellos que no entendían nuestros principios, o que tenían prejuicios contra estos debido a una presentación defectuosa de los mismos. Esta primera confesión fue publicada cerca del año 1643 en el nombre de 7 congregaciones que se reunían en Londres. Desde aquel entonces varias ediciones han salido, cumpliendo con nuestro propósito básico. Mas, por ahora es difícil conseguir un ejemplar de esa confesión, si bien muchos han llegado a creer nuestras doctrinas. Por lo tanto, consideramos como una necesidad el que todos demos un testimonio unido al mundo de que aún nos adherimos a estos principios usando como medio esta publicación que está en sus manos.

Aunque la sustancia de nuestras creencias es la misma, ustedes observarán que hemos cambiado el método de expresar nuestra fe. De ahí en adelante ellos explican que la razón por la cual publicaron su confesión no fue solamente para mostrar su ortodoxia a aquellos que no creían en el bautismo como los 1 bautistas, sino también para tener un instrumento para la instrucción y la edificación del pueblo de Dios. Por eso decidieron hacer una declaración más completa y exacta, aprovechándose de un plan que las iglesias congregacionalistas habían usado cuando publicaron su confesión de fe (llamado la "Savoy"), o sea, el de copiar la famosa Confesión de fe Westminster, cambiando mayormente aquellas cosas que tenían que ver con la iglesia, su organización y sus ordenanzas. La Westminster es reconocida como la más exacta confesión de fe reformada debido a los años dedicados a su preparación por los mejores ministros de Inglaterra y Escocia. Los bautistas defendieron este proceder diciendo que así podrían mostrar al mundo su acuerdo básico con todos los fundamentos de la fe protestante reformada. También afirmaron que su propósito no era ser contenciosos o divisivos sino andar en paz con sus hermanos en todas las doctrinas de la fe. Compartimos los sentimientos de aquellos ministros que representaban más de cien congregaciones y, animados por nuestros hermanos hispanos, que rechazan el arminianismo en los países de Centro y Sudamérica, España, Estados Unidos, República Dominicana y Puerto Rico, hemos publicado esta traducción. Nos pareció bien seguir el plan de nuestros antepasados, por lo tanto, copiamos la confesión de fe de Westminster intercalando aquellos cambios hechos por los bautistas através de los tiempos, utilizando para este propósito una traducción hecha unos años atrás por el pastor David Surpless. Terminamos esta breve introducción con una cita del pastor C.H. Spurgeon hablando de esta confesión: Este documento antiguo es un excelente resumen de aquellas cosas creídas entre nosotros. Aceptamos el mismo no como una regla autoritativa, o como un código de fe, sino como una ayuda en la controversia, una confirmación en la fe y un medio de edificación en la justicia. En él los miembros de esta Iglesia tendrán un pequeño resumen doctrinal y por medio de las pruebas bíblicas allí contenidas estarán preparados para dar una respuesta de la fe que hay en ellos.

CAPITULO 1
LAS SANTAS ESCRITURAS
1. Las Santas Escrituras son la única toda suficiente, segura e infalible regla del conocimiento, fe y obediencia salvadoras.1 Aunque la luz de la naturaleza y las obras de creación y de providencia manifiestan la bondad, sabiduría, y poder de Dios, de tal manera que los hombres quedan sin excusa, sin embargo, no son suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvación;2 por lo que le agradó al Señor, en varios tiempos y de diversas maneras revelarse a sí mismo y declarar su voluntad a su Iglesia;3 y además para conservar y propagar mejor la verdad y para el mayor consuelo y establecimiento de la Iglesia contra la corrupción de la carne y la malicia de Satanás y del mundo, le agradó dejar esa revelación por escrito, por todo lo cual las Santas Escrituras son muy necesarias, y tanto mas cuanto que han cesado ya los modos anteriores por los cuales Dios reveló su voluntad a su Iglesia.
(1)2Ti. 3:15-17; IS.8:20; LC 16:29,31; Ef. 2:20 (2) Ro. 1:19-21; Ro. 2:14,15; Sal. 19:1-3 (3)He. 1:1 (4)Pr. 22;19-21; Ro. 15:4; 2P. 1:19,20. Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 2
DIOS Y LA SANTA TRINIDAD

1. No hay sino un solo Dios, el único viviente y verdadero.1 Existe por si mismo2 y es infinito en su ser y perfecciones. Su esencia no puede ser comprendida.3 El es espíritu purísimo,4 invisible, sin cuerpo, miembros o pasiones. Solo él posee inmortalidad y habita en luz inaccesible;5 quien es mutable,6 inmenso,7 eterno,8 incomprensible, todopoderoso,9 e infinito. Es Santo,10 sabio, libre, absoluto, que hace todas las cosas según el consejo de su propia voluntad (que es inmutable y justísima)'1 y para su propia gloria.12 También Dios es amoroso, benigno y misericordioso, longánimo, abundante en bondad y verdad, perdonando toda iniquidad, transgresión y pecado, galardonador de todos los que le buscan con diligencia,13 y sobre todo muy justo y terrible en sus juicios,14 que odia todo pecado15 y que de ninguna manera dará por inocente al culpable.16
11 CO 8:4-6 Dt 6:4 2)Jer 10:10, Is. 48:12 3) Ex 3:14 4)Jn 4:24, 5)1 Ti 1:17; Dt 4:15,16 6) Mal. 3:6
7) 1 R. 8:27; Jer.23:23,24, 8) Sal 90:2 9) Gn. 17:1 10)Is 6:3 11)Sal 115:3; Is 46:10 12)Pr. 16:4 Ro 11:36 13) Ex 34:6,7; He 11:6 14)Neh. 9:32,33 15 Sal. 5:5,6 16 Ex. 34:7; Nah. 1:2,3 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 3
EL DECRETO ETERNO DE DIOS

1. Dios desde la eternidad, por el sabio y santo consejo de su voluntad, ordenó libre e inalterablemente todo lo que sucede.1 Sin embargo, lo hizo de tal manera, que Dios ni es autor del pecado ni comparte con los pecadores la responsabilidad del pecado2 ni hace violencia a la voluntad de SUS criaturas, ni quita la libertad ni contingencia de las causas secundarias sino más bien las establece.3 En todo esto se manifiesta la sabiduría divina al igual que su poder y fidelidad para efectuar aquello que se ha propuesto.4
1 Is. 46:10; Ef. 1:11; He. 6:17; Ro. 9:15,18 2Stg. 1:13; 1 Jn 1:5 3Hch. 4:27,28; Jn. 19:11 4Nm. 23:19; Ef 1:3-5

Aunque Dios sabe todo lo que puede suceder en toda clase de condición o contingencia que se puede suponer, 5 sin embargo, nada decretó porque lo preveía como porvenir o como cosa que sucedería en circunstancias dadas.6
5Hch. 15:18 2.6Ro. 9:11,13,16,18 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 4
LA CREACIÓN

1. En el principio agradó a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo,1 para la manifestación de la gloria de su poder,2 sabiduría y bondad eternas, crear o hacer el mundo y todas las cosas que en él están, ya sean visibles o invisibles, en el espacio de seis días y todas muy buenas.3
1Jn. 1:2,3; He. 1:2; Job 26:13 2Ro. 1:20 3Col. 1:16; Gn. 1:31 1 Leer todo el artículo de fe.

CAPITULO 5
PROVIDENCIA

1. Dios, el buen creador de todo, en su poder y sabiduría infinita, sostiene, dirige, dispone y gobierna a todas las criaturas y cosas,1 desde la más grande hasta la más pequeña,2 por su sabia y santa providencia. Dios cumple con los propósitos para los cuales él creó estas cosas, conforme a su presciencia infalible, y al libre e inmutable consejo de su propia voluntad, para la alabanza de la gloria de su sabiduría, poder, justicia, bondad y misericordia.3
1He. 1:3;Job 38:11;Is. 46:10,11;Sal. 135:6 2Mt. 10:29-31 3Ef. 1:11 4Hch. 2:23 5 Pr. 16:33
6gn. 8:22 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 6
LA CAÍDA DEL HOMBRE, EL PECADO Y SU CASTIGO

1. El hombre, según vino de la mano de Dios, su creador, era perfecto y limpio. La ley justa que Dios le dio hablaba de vida condicionada a su obediencia y amenazaba con muerte la desobediencia.1 La obediencia de Adán fue muy corta. Satanás usó la sutil serpiente para traer a Eva al pecado y entonces ella sedujo a Adán, quien sin ninguna fuerza de afuera, libremente violó la ley bajo la cual habían sido creados y también el mandamiento de Dios de no comer del fruto prohibido.2 Plugo a Dios, conforme a su sabio y santo propósito, permitir este pecado proponiéndose ordenarlo para su propia gloria.
1Gn. 2:16,17 2Gn. 3:12,13;2 Co. 11:3 Leer todo el artículo de fe.



CAPITULO 7
EL PACTO DE DIOS

1. La distancia que media entre Dios y la criatura es tan grande, que aun cuando las criaturas racionales le deben obediencia como a su creador, sin embargo, ellas no podrán nunca llegar a vida espiritual, si no es por alguna condescendencia voluntaria de parte de Dios, habiéndole placido a éste expresarla por medio de un pacto.1
1Lc. 17:10; Job 35:7,8 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 8
CRISTO EL MEDIADOR

1. Agradó a Dios en su propósito eterno, escoger y ordenar al Señor Jesucristo, su unigénito Hijo, de acuerdo al pacto en el cual habían entrado, para que fuese el mediador entre Dios y el hombre,1 como tal, él es pro feta,2 sacerdote3 yrey,4 el salvador y cabeza de su Iglesia,5el heredero de todas las cosas,6 y juez mundo;7 desde la eternidad le de todo el dio Dios un pueblo para que fuese su simiente y para que a su debido tiempo lo redimiera, llamara, justificara, santificara y glorificara.8;
1Is.4Z-1; 1 P. 1:19,20; 2Hch. 3:22 3He. 5:5,6 4 Sal 2:6; 5Ef. 1:22,23 6Hc. 1:2 7Hch. 17:31 8Is. 53:10 Jn. 17:6; Ro. 8:30 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 9
EL LIBRE ALBEDRIO

1Mt. 17:12; 1. Dios ha dotado la voluntad del Stg. 1:14; hombre de una y un Dt.30:19 libertad natural, poder para actuar a base de decisión propia, que no es forzada ni obligada a hacer bien o mal, por ninguna necesidad de la naturaleza.12Ec. 7:29 36n. 3:6 4Ro. 5:6; 8:7

2. El hombre en su estado de inocencia, tenía libertad y poder para querer y hacer lo que era bueno y agradable a Dios,2 pero era mutable y podía caer de dicho estado.3 3. El hombre, por su caída a un estado de pecado, perdió completamente toda capacidad para querer algún bien espiritual que acompañe a la salvación.4 Así es que como hombre natural que está enteramente opuesto a ese bien y muerto en el pecado5 no puede por su propia fuerza convertirse a sí mismo o prepararse para ello.6
5Ef.2:1,5 Tit. 3:3-5; Jn. 6:44. Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 10
EL LLAMAMIENTO EFICAZ

1. A aquellos a quienes Dios ha predestinado para vida, le agrada en su tiempo señalado y aceptado, llamar eficazmente1 por su palabra y Espíritu, sacándolos del estado de pecado y muerte en que se hallaban por naturaleza para darles vida y salvación por Jesucristo.2 Esto lo hace iluminando espiritualmente su entendimiento, a fin de que comprendan las cosas de Dios;3 quitándoles el corazón de piedra y dándoles uno de carne,4 renovando sus voluntades y por su poder soberano determinándoles a hacer aquello que es bueno, y llevándoles eficazmente a Jesucristo;5 de tal manera que ellos vienen con absoluta libertad, habiendo recibido por la gracia de Dios la voluntad de hacerlo. 6
1Ro. 8:30; 11:7; Ef. 1:10,11; 2Ts.2:13,14 2Ef. 2:16 3Hch. 26:18; Ef. 1:17,18 4Ez.36:26 5Dt. 30: Ez. 36:27; Ef. 1:19 6Sal. 110:3; Cnt. 1:4 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 11
DE LA JUSTIFICACIÓN

1.A quienes Dios llama eficazmente, también justifica gratuitamente,1 no infundiendo justicia en ellos sino perdonándoles sus pecados, y contando y aceptando sus personas como justas;2 no por nada obrado en ellos o hecho por ellos, sino solamente por causa de Cristo;3 no imputándoles la fe misma, ni la acción de creer, ni ninguna otra obediencia evangélica como justicia; sino imputándoles la obediencia activa de Cristo a toda la ley y su obediencia pasiva en su muerte para la completa y única justicia de ellos por la fe, la cual tienen no de sí mismos; es don de Dios.4
1. Ro. 3:24; 8:30 2. Ro. 4:5-8; Ef. 1:7 3. 1 Co.1:30,31; Ro. 5:17-19 4. Fil. 3:9; Ef. 2:7,8; 2 Co. 5:19-21; Tit. 3:5,7; Ro. 3:22-28; Jer. 23:6; Hch. 13:38,39

2. La fe que así recibe a Cristo y descansa en Él yen su justicia es el único instrumento de la justificación;1 sin embargo, no está sola en la persona justificada, sino que siempre va acompañada por todas las demás virtudes salvadoras, y no es una fe muerta sino que obra por el amor.2
1. Ro. 1:17; 3:27-31; Fil. 3:9; Gá. 3:5 2. Gá. 5:6; Stg. 2:17,22,26 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 12
DE LA ADOPCIÓN

1. A todos aquellos que son justificados,' Dios se dignó,2en su único Hijo Jesucristo y por amor de éste,3 hacerles partícipes de la gracia de la adopción, por la cual son incluidos en el numero de los bijos de Dios y gozan de sus libertades y privilegios, tienen su nombre escrito sobre ellos,4 reciben el espíritu de adopción, tienen acceso al trono de la gracia con confianza, se les capacita para clamar: "Abba, Padre,"' se les compadece, protege, provee y corrige como por un Padre, pero nunca se les desecha, sino que son sellados para el día de la redención, 6 y heredan las promesas como herederos de la salvación eterna.7
1. Gá. 3:24-26 2. 1 Jn. 3:1-3 3. Ef. 1:5; Gá 4:4,5; Ro. 8:17,29 4. Ro. 8:17; Jn. 1:12; 2 Co. 6:18; Ap. 3:12 5. Ro. 8:15; Ef. 3:12; Ro. 5:2; Gá. 4:6; Ef. 2:18 6. Sal. 103:13; Pr. 14:26; Mt. 6:30,32; 1 P. 5:7; He. 12:6; Is. 54:8,9; Lm. 3:31; Ef. 4:30 7. Ro. 8:17; He. 1:14; 9:15

CAPITULO 13
DE LA SANTIFICACIÓN

1. Aquellos que son unidos a Cristo, llamados eficazmente y regenerados, teniendo un nuevo corazón y un nuevo espíritu, creados en ellos en virtud de la muerte y la resurrección de Cristo,' son aún más santificados de un modo real y personal,2 mediante la misma virtud,3 por su Palabra y Espíritu que moran en ellos;4 el dominio del cuerpo entero del pecado es destruido, y las diversas concupiscencias del mismo son debilitadas y mortificadas más y más, y ellos son más y más vivificados y fortalecidos en todas las virtudes salvadoras, para la práctica de toda verdadera santidad,5 sin la cual nadie verá al Señor.6
1. Jn. 3:3-8; 1 Jn. 2:29; 3:9,10; Ro. 1:7; 2 Co. 1:1; Ef. 1:1; Fil. 1:1; Col. 3:12; Hch. 20:32; 26:18; Ro. 15:16; 1 Co. 1:2; 6:11; Ro. 6:1-11 2. 1 Ts. 5:23; Ro. 6:19,22 3. 1 Co. 6:11; Hch. 20:32; Fil. 3:10; Ro. 6:5,6 4. Jn. 17:17; Ef. 5:26; 3:1~19; Ro. 8:13 5. Ro. 6:14; Gá. 5:24; Ro. 8:13; Col. 1:11; Ef. 3:1&19;2Co. 7:1; Ro. 6:13; Ef. 4:22-25; Gá. 5:17 6. Re. 12:14 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 14
DE LA FE SALVADORA

1. La gracia de la fe, por la cual se capacita a los elegidos para creer para la salvación de sus almas, es la obra del Espíritu de Cristo en sus corazones, y ordinariamente se realiza por el ministerio de la Palabra;1 por la cual, y por la administración del bautismo y la Cena del Señor, la oración y otros medios designados por Dios, esa fe aumenta y se fortalece.2
1. Jn. 6:37, 44; Hch. 11:21,24; 13:48; 14:27; 15:9; 2 Co. 4:13; Ef. 2:8; Fil. 1:29; 2 Ts. 2:13; 1 P. 1:2 2. Ro. 10:14,17; Lc. 17:5; Hch. 20:32; Ro. 4:11; 1 P. 2:2

2. Por esta fe, el cristiano cree que es verdadero todo lo revelado en la Palabra por la autoridad de Dios mismo, y también percibe en ella una excelencia superior a todos los demás escritos y todas las cosas en el mundo, pues muestra la gloria de Dios en sus atributos, la excelencia de Cristo en su naturaleza y oficios, y el poder y la plenitud del Espíritu Santo en sus obras y operaciones; y de esta forma, el cristiano es capacitado para confiar su alma a la verdad así creída;' y también actúa de manera diferente según sea el contenido de cada pasaje en particular: produciendo obediencia a los mandatos,2 temblando ante las amenazas,3 y abrazando las promesas de Dios para esta vida y para la venidera;4 pero las principales acciones de la fe salvadora tienen que ver directamente con Cristo: aceptarle, recibirle y descansar sóló en Él para la justificación, santificación y vida eterna, en virtud del pacto de gracia.5
1. Hch. 24:14; 1 Ts. 2:13; Sal. 19:7-10; 119:72 2. Jn. 15:14; Ro. 16:26 3. Is. 66:2 4. 1 Ti. 4:8; He. 11:13 5. Jn. 1:12; Hch. 15:11; 16:31; Gá. 2:20 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 15
DEL ARREPENTIMIENTO PARA VIDA Y SALVACIÓN

1 A aquellos de los elegidos que se convierten en la madurez, habiendo vivido por algún tiempo en el estado natural,' y habiendo servido en el mismo a diversas concupiscencias y placeres, Dios, al llamarlos eficazmente, les da arrepentimiento para vida.2
1. Tit. 3:2-5 2. 2 Cr. 33:10-20; Hch. 9:1-19; 16:29,30

2. Si bien no hay nadie que haga el bien y no peque,' y los mejores hombres, mediante el poder y el engaño de la corrupción que habita en ellos, junto con el predominio de la tentación, pueden caer en grandes pecados y provocaciones,2 Dios, en el pacto de gracia, ha provisto misericordiosamente que los creyentes que pequen y caigan de esta manera sean renovados mediante el arrepentimiento para salvación.3
1. Sal. 130:3; 143:2; Pr.20:9; Ec. 7:20 2. 2 S.11:l-27; Lc. 22:54-62 3. Jer. 32:40; Lc. 22:31,32; 1 Jn. 1:9 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 16
DE LAS BUENAS OBRAS

1. Las buenas obras son solamente aquellas que Dios ha ordenado en su santa Palabra' y no las que, sin la autoridad de ésta, han inventado los hombres por un fervor ciego o con cualquier pretexto de buenas intenciones.2
1. Mi. 6:8; Ro. 12:2; He. 13:21; Col. 2:3; 2 Ti. 3:16,17 2. Mt. 15:9 con Is. 29:13; 1 P. 1:18; Ro. 10:2; Jn. 16:2; 1 5. 15:21-23; 1 Co. 7:23; Gá. 5:1; Col. 2:8,1&23

2. Estas buenas obras, hechas en obediencia a los mandamientos de Dios, son los frutos y evidencias de una fe verdadera y viva;' y por ellas los creyentes manifiestan su gratitud,2 fortalecen su seguridad,3 edifican a sus hermanos,4 adornan la profesión del evangelio,5 tapan la boca de los adversarios,6 y glorifican a Dios, cuya hechura son, creados en Cristo Jesús para ello,7 para que teniendo por fruto la santificación, tengan como fin la vida eterna. 8
1. Stg. 2:18,22; Gá. 5:6; 1 Ti. 1:5 2. Sal. 116:12-14; 1 P. 2:9,12; Lc. 7:36-50 con Mt. 26:1-11 3. 1 Jn. 2:3,5; 3:18,19; 2 P. 1:5-11 4. 2 Co. 9:2; Mt. 5:16 5. Mt. 5:16; Tit. 2:5,9-12; 1 Ti. 6:1; 1 P. 2:12 6. lP. 2:12,15; Tit. 2:5; 1 Ti. 6:1 7. Ef. 2:10; Fil. 1:11; 1 Ti. 6:1; 1 P. 2:12; Mt. 5:16 8. Ro. 6:22; Mt. 7:13,14,21-23

3. La capacidad que tienen los creyentes para hacer buenas obras no es de ellos mismos en ninguna manera, sino completamente del Espíritu de Cristo. Y para que ellos puedan tener esta capacidad, además de las virtudes que ya han recibido, se necesita una influencia efectiva del mismo Espíritu Santo para obrar en ellos tanto el querer como el hacer por su buena voluntad;' sin embargo, no deben volverse negligentes por ello, como si no estuviesen obligados a cumplir deber alguno aparte de un impulso especial del Espíritu, sino que deben ser diligentes en avivar la gracia de Dios que está en ellos.2
1. Ez. 36:26,27; In. 15:4-6; 2 Co. 3:5; Fil. 2:12,13; Ef. 2:10 2. Ro. 8:14;Jn. 3:8; Fil. 2:l2,13;2P. 1:10; He. 6:l2;2Ti. l:6;Jud.20,21 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 17
DE LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS

1. Aquellos a quienes Dios ha aceptado en el Amado, y ha llamado eficazmente y santificado por su Espíritu, y a quienes ha dado la preciosa fe de sus elegidos, no pueden caer ni total ni definitivamente del estado de gracia, sino que ciertamente perseverarán en él hasta el fin, y serán salvos por toda la eternidad, puesto que los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables, por lo que Él continúa engendrando y nutriendo en ellos la fe, el arrepentimiento, el amor, el gozo, la esperanza y todas las virtudes del Espíritu para inmortalidad;' y aunque surjan y les azoten muchas tormentas e inundaciones, nunca podrán, sin embargo, arrancarles del fundamento y la roca a que por la fe están aferrados; a pesar de que, por medio de la incredulidad y las tentaciones de Satanás, la visión perceptible de la luz y el amor de Dios puede nublárseles y oscurecérseles por un tiempo,2 Él, sin embargo, es aún el mismo, y ellos serán guardados, sin duda alguna, por el poder de Dios para salvación, en la que gozarán de su posesión adquirida, al estar ellos esculpidos en las palmas de sus manos y sus nombres escritos en el libro de la vida desde toda la eternidad.3
1. in. 10:28,29; Fil. 1:6; 2 Ti. 2:19; 2 P.1:5-10; 1 Jn. 2:19 2. Sal. 89:31,32; 1 Co. 11:32; 2 Ti. 4:7 3. Sal. 102:27; Mal. 3:6; Ef. 1:14; 1 P. 1:5; Ap. 13:8 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 18
DE LA SEGURIDAD DE LA GRACIA Y DE LA SALVACIÓN CASTIGO

1. Aunque los creyentes que lo son por un tiempo y otras personas no regeneradas vanamente se engañen a sí mismos con esperanzas falsas y presunciones carnales de hallarse en el favor de Dios y en estado de salvación (pero la esperanza de ellos perecerá'), sin embargo, los que creen verdaderamente en el Señor Jesús y le aman con sinceridad, esforzándose por andar con toda buena conciencia delante de Él, pueden en esta vida estar absolutamente seguros de hallarse en el estado de gracia, y pueden regocijarse en la esperanza de la gloria de Dios; y tal esperanza nunca les avergonzaría.2
1. Jer. 17:9; Mt. 7:21-23; Lc. 18:10-14; Jn. 8:41; Ef. 5:6,7; Gá. 6:3,7-9 2. Ro. 5:2,5; 8:16; 1 Jn. 2:3; 3:14,18,19,24; 5:13; 2 P. 1:10

2. Esta certeza no es una mera persuasión conjetural y probable, fundada en una esperanza falible, sino que es una seguridad infalible de fe1 basada en la sangre y la justicia de Cristo reveladas en el evangelio;2 y también en la evidencia interna de aquellas virtudes del Espíritu a las cuales se les hacen promesas,3 y en el testimonio del Espíritu de adopción testificando con nuestro espíritu que somos hijos de Dios;4 y, como fruto suyo, mantiene el corazón humilde y santo.5
1. Ro. 5:2,5; He. 6:11,19,20; 1 Jn. 3:2,14; 4:16; 5:13,19,20 2. He. 6:17,18; 7:22; 10:14,19 3. Mt. 3:7-10; Mr. 1:15; 2 P. 1:4-11; 1 Jn. 2:3; 3:14,18,19,24; 5:13 4. Ro. 8:15,16; 1 Co. 2:12; Gá. 4:6,7 5. 1 Jn. 3:1-3 Leer todo el artículo de fe.

CAPITULO 19
DE LA LEY DE DIOS

1. Dios dio a Adán una ley de obediencia universal escrita en su corazón,' y un precepto en particular de no comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del ma';2 por lo cual le obligó a él y a toda su posteridad a una obediencia personal completa, exacta y perpetua; prometió la vida por su cumplimiento de la ley, y amenazó con la muerte su infracción; y le dotó también del poder y la capacidad para guardarla.3
1. Gn. 1:27; Ec. 7:29; Ro. 2:12a, 14,15 2. Gn. 2:16,17 3 Gn. 2:16,17; Ro. 10:5; Gá. 3:10,12

2. La misma ley que primeramente fue escrita en el corazón del hombre continuó siendo una regla perfecta de justicia después de la Caída; y fue dada por Dios en el monte Sinaí,2 en diez mandamientos, y escrita en dos tablas; los cuatro primeros mandamientos contienen nuestros deberes para con Dios, y los otros seis, nuestros deberes para con los hombres.3

5. La ley moral obliga para siempre a todos, tanto a los justificados como a los demás, a que se la obedezca;' y esto no sólo en consideración a su contenido, sino también con respecto a la autoridad de Dios, el Creador, quien la dio.2 Tampoco Cristo, en el evangelio, en ninguna manera cancela esta obligación sino que la refuerza considerablemente.3
1. Mt. 19:16-22; Ro. 2:14,15; 3:19,20; 6:14; 7:6; 8:3; 1 Ti. 1:8-11; Ro. 13:8-10; 1 Co. 7:19 con Gá. 5:6; 6:15; Ef. 4:25-6:4; Stg. 2:11,12 2. Stg. 2:10,11 3. Mt. 5:17-19; Ro. 3:31; 1 Co. 9:21; Stg. 2:8 Leer todo el artículo de fe.

CAPITULO 20
DEL EVANGELIO Y DEL ALCANCE DE SU GRACIA

1. Habiendo sido quebrantado el pacto de obras por el pecado y habiéndose vuelto inútil para dar vida, agradó a Dios dar la promesa de Cristo, la sinuente de la mujer, como el medio para llamar a los elegidos, y engendrar en ellos la fe y el arrepentimiento. En esta promesa, el evangelio, en cuanto a su sustancia, fue revelado, y es en ella eficaz para la conversión y salvación de los pecadores.
1. Gn. 3:15 con Ef.2:12; Gá. 4:4; He. 11:13; Lc. 2:25,38; 23:51; Ro. 4:13-16; Gá. 3:15-22

2. Esta promesa de Cristo, y la salvación por medio de Éí, es revelada solamente por la Palabra de Dios.' Tampoco las obras de la creación o la providencia, con la luz de la naturaleza, revelan a Cristo, o la gracia que es por medio 'le El, ni siquiera en forma general u oscura;2 mucho menos hacen que los hombres destituidos de la revelación de Él por la promesa, o evangelio, sean capacitados así para alcanzar la fe salvadora o el arrepentimiento.
1. Hch. 4:12 Ro. 10:13-15 2. Sal. 19; Ro. 1:18-23 3. Ro. 2:12a; Mt. 28:18-20; Lc. 24:46,47 con Hch. 17:29,30; Ro. 3:9-20 Leer todo el artículo de fe.

CAPITULO 21
DE LA LIBERTAD CRISTIANA Y DE LA LIBERTAD DE CONCIENCIA

1. La libertad que Cristo ha comprado para los creyentes bajo el evangelio consiste en su libertad de la culpa del pecado, de la ira condenatoria de Dios y de la severidad y maldición de la ley,' y en ser librados de este presente siglo malo, de la servidumbre de Satanás y del dominio del pecado,2 del mal de las aflicciones, del temor y aguijón de la muerte, de la victoria del sepulcro y de la condenación eterna,3y también consiste en su libre acceso a Dios, y en rendirle obediencia a Él, no por temor servil, sino con un amor filial y una mente dispuesta.4 Todo esto era sustancialmente común también a los creyentes bajo la ley;5 pero bajo el Nuevo Testamento la libertad de los cristianos se ensancha mucho mas porque están libres del yugo de la ley ceremonial a que estaba sujeta la Iglesia judaica, y tienen ahora mayor confianza para acercarse al trono de gracia, y experiencias más plenas del libre Espíritu de Dios que aquellas de las que participaron generalmente los creyentes bajo la ley.6
1. Jn 3:36; Ro. 8:33; Gá. 3:13 2. Gá. 1:4; Ef. 2:1-3; Col. 1:13; Hch. 26:18; Ro 6:14-18; 8:3 3. Ro. 8:28; 1 Co. 15:54-57; 1 Ts. 1:10; He. 2:14,15 4. Ef. 2:18; 3:12; Ro. 8:15; 1 Jn. 4:18 5. in. 8:32; Sal. 19:7-91 19:14,24,45,47,48,72,97; Ro. 4:5-11; Gá. 3:9; He. 11:27,33,34 6. in. 1:17; He. 1:1,2a..7:19,22;8:6;9:23; l1:40;Gá.2:llss.;4:l-3;Col. 2:16,17; He. 10:19.21; Jn. 7:38,39 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 22
DE LA ADORACIÓN RELIGIOSA Y DEL DÍA DE REPOSO

1. La luz de la natura1eza muestra que hay un Dios, que tiene señorío y soberanía sobre todo; es justo, bueno y hace bien a todos; y que, por tanto, debe ser temido, amado, alabado, invocado, creído, y servido con toda el allá, con todo el corazón y con todas las fuerzas.' Pero el modo aceptable de adorar al verdadero Dios está instituido por él mismo, y está de tal manera limitado por su propia voluntad revelada que no se debe adorar a Dios' conforme a las imaginaciones e invenciones de los hombres o a las sugerencias de Satanás, ni bajo ninguna representación visible o en ningún otro modo no prescrito en las Santas Escrituras.2
1. Jer. 10:7; Mr. 12:33 2. Gn. 4:1-5; Ex. 20:46; Mt. 15:3,8,9; 2 R. 16:10-18; Lv. 10:1-3; Dt 17.3, 4.2, 12.29-32; Jos. 1:7; 23:&8; Mt 15:13; Col. 2:2~23; 2 Ti. 3:15-17

2. La adoración religiosa ha de tributarse a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, ya Él solamente;' no a los ángeles, ni a los santos, ni a ninguna otra criatura;2 y desde la Caída, no sin un mediador; ni por la mediación de ningún otro, sino solamente de Cristo.3
1. ML 4:9,10; Jn. 5:23; 2 Co. 13:14 2. Ro. 1:25; Col. 2:18; Ap. 19:10 3. Jn. 14:6; Ef. 2:18; Col. 3:17; 1 Ti. 2:5

7. Así como es la ley de la naturaleza que, en general, una proporción de Tiempo, por designio de Dios se dedique a la adoración de Dios, así en su Palabra, por un mandamiento positivo, moral y perpetuo que obliga a todos los hombres en todas las épocas, Dios ha señalado particularmente un día de cada siete como día de reposo, para que sea guardado santo para Él;1 el cual desde el principio del mundo hasta la resurrección de Cristo fue el último día de la semana y desde la resurrección de Cristo fue cambiado al primer día de la semana, que es llamado el Día del Señor y debe ser perpetuado hasta el fin del mundo como el día de reposo cristiano, siendo abolida la observancia del último día de la semana.2
1. Gn. 2:3; Ex. 20:8-11; Mr. 2:27,28; Ap. 1:10 2. Jn. 20:1; Hcb. 2:1; 20:7; 1 Co. 16:1; Ap. 1:10; Col. 2:16,17

8. El día de reposo se guarda santo para el Señor cuando los hombres, después de la debida preparación de su corazón y arreglados de antemano todos sus asuntos cotidianos, no solamente observan un santo descanso durante todo el día de sus propias labores, palabras y pensamientos' acerca de sus ocupaciones y diversiones seculares; sino que también se dedican todo el tiempo al ejercicio público y privado de la adoración de Dios, y a los deberes de necesidad y de misericordia.2
1. Ex. 20:8-11; Neh. 13:15-22; Is. 58:13,14; Ap. 1:10 2. Mt. 12:1-13; Mr. 2:27,28 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 23
JURAMENTOS LEGALES Y VOTOS

1. Un juramento licito es una parte de la adoración religiosa por el cual el jurador, teniendo en vista la verdad, la justicia y el juicio, solemnemente pone a Dios como testigo de lo que jura,1 y para que le juzgue conforme a la verdad o la falsedad de sus palabras.2
l Ex 20:7; Dt. 10:20; Jer. 4:2 22 Cr. 6:22,23

2. Sólo en el nombre de Dios deben jurar los hombres, y este nombre ha de usarse con todo temor santo y con reverencia. Por lo tanto, jurar vana o temerariamente en ese nombre glorioso y terrible, o definitivamente jurar por cualquiera otra cosa, es pecaminoso y debe aborrecerse.3 Sin embargo, en asuntos de peso y de importancia, cuando la verdad requiere una confirmación y para poner fin a la contienda, un juramento está justificado por la palabra de Dios;4 por eso, cuando una autoridad legítima exija un juramento legal para tales asuntos, este juramento debe hacerse.5
3Mt. 5:34,37; Slg.5:12 4He. 6:16; 2Cor.1:23 5Neh. 13:25 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 24
EL GOBIERNO CIVIL

1.Dios, el supremo Señor y Rey de todo el mundo, ha instituido a los magistrados civiles para estar sujetos a él, gobernando al pueblo para la gloria de Dios y el bien público; y con este fin les ha armado con el poder de la espada, para la defensa y aliento de los que hacen lo bueno, y para el castigo de los malhechores.
1. 1Ro. 13:14; 1 P. 2:13,14

2. Es lícito para los cristianos aceptar y desempeñar el cargo de magistrado cuando sean llamados para ello; en el desempeño de su cargo deben mantener especialmente la justicia y la paz,2 según las leyes sanas de cada reino y estado; así con este fin, bajo el Nuevo Testamento, pueden legalmente ahora hacer la guerra en ocasiones justas y necesarias.3
2. 2S. 23:3; Sal. 82:3,4 3. Lc 3:14 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 25
DEL MATRIMONIO

1. El matrimonio ha de ser entre un hombre y una mujer; no es licito para ningún hombre tener más de una esposa, ni para ninguna mujer tener más de un marido.'
1. Gn. 2:24 con Mt 19:5,6; 1 Ti. 3:2; Tit. 1:6

2. El matrimonio fue instituido para la mutua ayuda de esposo y esposa;' para multiplicar el género humano por medio de una descendencia legítima' y para evitar la impureza.3
1. Gn. 2:18; Pr. 2:17; Mal. 2:14 2. Gn. 1:28; Sal. 127:3-5; 128:3,4 3. 1 Co. 7:2,9

3. Pueden casarse lícitamente toda clase de personas capaces de dar su consentimiento en su sano juicio;' sin embargo, es deber de los cristianos casarse en el Señor. Y, por tanto, los que profesan la verdadera fe no deben casarse con incrédulos o idólatras; ni deben los que son piadosos unirse en yugo desigual, casándose con los que sean malvados en sus vidas o que sostengan herejías condenables.2
1. 1 Co. 7:39; 2 Co. 6:14; He. 13:4; 1 Ti. 4:3 2. 1 Co. 7:39; 2 Co. 6:14

4. El matrimonio no debe contraerse dentro de los grados de consanguinidad o afinidad prohibidos en la Palabra, ni pueden tales matrimonios incestuosos legalizarse jamás por ninguna ley humana, ni por el consentimiento de las partes, de tal manera que esas personas puedan vivir juntas como marido y mujer.1
1. Lv. 18:6-18: Am 2:7; Mr. 6:18; 1 Co. 5:1



CAPITULO 26
DE LA IGLESIA
1. La Iglesia católica o universal, 1 que (con respecto a la obra interna del Espíritu y la verdad de la gracia) puede llamarse invisible, se compone del número completo de los elegidos que han sido, son o serán reunidos en uno bajo Cristo, su cabeza; y es la esposa, el cuerpo, la plenitud de Aquel que llena todo en todos.2
1. Mt. 16:18; 1 Co. 12:28; Ef. 1:22; 4:11-15; 5:23-25,27,29,32; Col. 1:18,24; He. 12:23 2. Ef. l:22;A:11-15; 5:23-25,27,29,32; Col. 1:18,24; Ap. 21:9-14

4. La Cabeza de la Iglesia es el Señor Jesucristo, en quien, por el designio del Padre, todo el poder requerido para el llamamiento, el establecimiento, el orden o el gobierno de la Iglesia, está suprema y soberanamente investido.1 No puede el Papa de Roma ser cabeza de ella en ningún sentido, sino que él es aquel Anticristo, aquel hombre de pecado e hijo de perdición, que se ensalzan la Iglesia contra Cristo y contra todo lo que se llama Dios, a quien el Señor destruirá con el resplandor de su venida.2
1. Col. 1:18; Ef. 4:11-16; l:2~23; 5:23-32; 1 Co. 12:27,28; Jn. 17:1-3; Mt. 28:18-20; Hch. 5:31; Ja. l0:1~16 2. 2 Ts. 2:2-9

6. Los miembros de estas iglesias son santos por su llamamiento, yen una forma visible manifiestan y evidencian (por su profesión de fe y su conducta; su obediencia al llamamiento de Cristo;' y voluntariamente acuerdan andar juntos, conforme al designio de Cristo, dándose a sí mismos al Señor y mutuamente, por la voluntad de Dios, profesando sujeción a los preceptos del evangelio.2
1. Mt. 28:18-20; Hch. 14:22,23; Ro. 1:7; 1 Co. 1:2 con los vv. 13-17; 1 Ts. 1:1 con los vv. 2- 10; Hch. 2:37-42; 4:4; 5:13,14 2. Hch. 2:41,42; 5:13,14; 2 Co. 9:13

7. A cada una de estas iglesias así reunidas, el Señor, conforme a su mente declarada en su Palabra, ha dado todo el poder y autoridad en cualquier sentido necesarios para realizar ese ordenen la adoración y en la disciplina que Él ha instituido para que lo guarden; juntamente con mandatos y reglas para el ejercicio propio y correcto y la ejecución del mencionado poder.1
1. Mt. 18:17-20; 1 Co. 5:4,5,13; 2 Co. 2:6-8

8. Una iglesia local, reunida y completamente organizada de acuerdo a la mente de Cristo, está compuesta por oficiales y miembros; y los oficiales designados por Cristo para ser escogidos y apartados por la iglesia (así llamada y reunida), para la particular administración de las ordenanzas y el ejercicio del poder o el deber, que Él les confía a los que llama, para que continúen hasta el fin del mundo, son los obispos o ancianos, y los diáconos.'
1. Fil. 1:1; 1 Ti. 3:1-13; Hch. 20:17,28; TiL 1:5-7; 1 P. 5:2

9. La manera designada por Cristo para el llamamiento de cualquier persona que ha sido cualificada y dotada por el Espíritu Santo' para el oficio de obispo o anciano en una iglesia, es que sea escogido para el mismo por común sufragio de la iglesia misma,2 y solemnemente apartado mediante ayuno y oración con la imposición de manos de los ancianos de la iglesia, si es que hay algunos constituidos anteriormente en ella;3 y para un diácono, que sea escogido por el mismo sufragio y apartado mediante oración y la misma imposición de manos.4
1. Ef. 4:11; 1 Ti. 3:1-13 2. Hch. 6:1-7; 14:23 con ML 18:17-20; 1 Co. 5:1-13 3. 1 Ti. 4:14; 5:22 4. Hch. 6:1-7

10. Siendo la obra de los pastores atender constantemente al servicio de Cristo, en sus iglesias, en el ministerio de la Palabra y la oración velando por sus almas, como aquellos que han de dar cuenta a Él es la responsabilidad de las iglesias a las que ellos ministran darles no solamente todo el respeto debido, sino compartir también con ellos todas sus cosas buenas, según sus posibilidades,2 de manera que tengan una provisión adecuada, sin que tengan que enredarse en actividades seculares,3 y puedan también practicar la hospitalidad hacia los demás.4 Esto lo requiere la ley de la naturaleza y el mandato expreso de nuestro Señor Jesús, quien ha ordenado que los que predican el evangelio vivan del evangelio.5
1. Hch. 6:4; 1 Ti. 3:2; 5:17; He. 13:17 2. 1 Ti. 5:17,18; 1 Co. 9:14; Gá. 6:6,7 3. 2 Ti. 2:4 4. 1 Ti. 3:2 5. 1 Co. 9:6-14; 1 Ti. 5:18

11. Aunque sea la responsabilidad de los obispos o pastores de las iglesias, según su oficio, estar constantemente dedicados a la predicación de la Palabra, sin embargo la obra de predicar la Palabra no está tan particularmente limitada a ellos, sino que otros también dotados y cualificados por el Espíritu Santo para ello y aprobados y llamados por la iglesia, pueden y deben desempeñarla.'
1. Hch. 8:5; 11:19-21; 1 P. 4:10,11

12.Todos los creyentes están obligados a unirse a iglesias locales cuando y donde tengan la oportunidad de hacerlo. Asimismo todos aquellos que son admitidos a los privilegios de una iglesia también están sujetos a la disciplina y el gobierno de la misma iglesia, conforme a la norma de Cristo.'
1. 1 Ts. 5:14; 2 Ts. 3:6,14,15; 1 Co. 5:9-13; He. 13:17 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 27
DE LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS

1. Todos los santos que están unidos a Jesucristo,' su cabeza, por su Espíritu y por la fe2 (aunque no por ello vengan a ser una persona con El3),participan en sus virtudes, padecimientos. muerte, resurrección y gloria;' y, estando unidos unos a otros en amor, participan mutuamente de sus dones y virtudes,5 y están obligados al cumplimiento de tales deberes, públicos y privados, de manera ordenada, que conduzcan a su mutuo bien, tanto en el hombre interior como en el exterior.6
1. Ef. 1:4;Jn. 17:2,6;2Co.5:21;Ro. 6:8; 8:17;8:2; 1 Co. 6:17;2P. 1:4 2. Ef. 3:16,17; Gá. 2:20; 2 Co. 3:17,18 3. 1 Co. 8:6; Col. 1:18,19; 1 Ti. 6:15,16; Is. 42:8; Sal. 45:7; He. 1:8,9 4. 1 Jn. 1:3; Jn. 1:16; 15:1-6; Ef. 2:4-6; Ro. 4:25; 6:1-6; Fil. 3:10; Col. 3:3,4 5. Jn. 13:34,35; 14:15; Ef. 4:15; 1 P. 4:10; Ro. 14:7,8; 1 Co. 3:21-23; 12:7,25-27 6. Ro. 1:12; 12:10-13; 1 Ts. 5:11,14; 1 P. 3:8; 1 Jn. 3:17,18; Gá. 6:10 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 28
DEL BAUTISMO Y LA CENA DEL SEÑOR

1. El bautismo y la Cena del Señor son ordenanzas que han sido positiva y soberanamente instituidas por el Señor Jesús, el único legislador,' para que continúen en su Iglesia hasta el fin del mundo.2
1. Mt 28:19,20; 1 Co. 11:24,25 2. Mt. 28:18-20; Ro. 6:3,4; 1 Co. 1:13-17; G~ 3:27; Ef. 4:5; Col. 2:12; 1 P. 3:21; 1 Co. 11:26; Lc. 22:14-20

2. Estas santas instituciones han de ser administradas solamente por aquellos que estén cualificados y llamados para ello, según la comisión de Cristo.'
1. Mt 24:45-51; Lc. 12:41-44; 1 Co. 4:1; Tit 1:5-7

CAPITULO 29
DEL BAUTISMO

1 El bautismo es una ordenanza del Nuevo Testamento instituida por Jesucristo, con el fin de ser para la persona bautizada una señal de su comunión con Él en su muerte y resurrección, de estar injertado en Él,' de la remisión de pecados2 y de su entrega a Dios por medio de Jesucristo para vivir y andar en novedad de vida.3
1. Ro. 6:3-5; Col. 2:12; Gá. 3:27 2. Mr. 1:4; Hch. 22:16 3. Ro.6:4

2. Los que realmente profesan arrepentimiento para con Dios y fe en nuestro Señor Jesucristo y obediencia a Él son los únicos sujetos adecuados de esta ordenanza.'
1. Mt 3:1-12; Mr. l:4-6; Lc. 3:3-6; Mt. 28:19,20; Mr. 16:15,16; Jn. 4:1,2; 1 Co. 1:13-17; Hch. 2:37-41; 8:12,13,36-38; 9:18; 10:47,48; 11:16; 15:9; 16:14,15,31-34; 18:8; 19:3-5;22:16;Ro.6:3,4;Gá.3:27; Col. 2:12; 1 P. 3:21; Jer. 31:31-34; Fil. 3:3; Jn. 1:12,13; Mt. 21:43

3. El elemento exterior que debe usarse en esta ordenanza es el agua, en la cual ha de ser bautizada1 la persona en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.2
1. Mt. 3:11; Hch. 8:36,38; 22:16 2. ML 28:18-20

4. La inmersión de la persona en el agua es necesaria para la correcta administración de esta ordenanza.'
1. 2R. 5:14; Sal. 69:2; Is. 21:4;Mr. 1:5,8-9;Jn.3:23;Hch.8:38;Ro.6:4; Col. 2:12; Mr. 7:3,4; 10:38,39;Lc. 12:50; 1 Co. 10:1,2; Mt. 3:11;Hch. 1:5,8; 2:1-4,17

CAPITULO 30
DE LA CENA DEL SEÑOR

1. La Cena del Señor Jesús fue instituida por Él la misma noche en que fue entregado,' para que se observara en sus iglesias2 hasta el fin del mundo,3 para el recuerdo perpetuo y para la manifestación del sacrificio de si mismo en su muerte,4 para confirmación de la fe de los creyentes en todos los beneficios de la misma,5 para su alimentación espiritual y crecimiento en Él,6 para un mayor compromiso en todas las obligaciones que le deben a Él,7 y para ser un vínculo y una prenda de su comunión con Él y entre ellos mutuamente."
1. 1 Co. 11:23-26; Mt. 26:20-26; Mr. 14:17-22; Lc. 22:19-23 2. Hch. 2:41,42; 20:7; 1 Co. 11:17-22,33,34 3. Mr. 14:24,25; Lc. 22:17-22; 1 Co. 11:24-26 4. 1 Co. 11:24-26; Mt. 26:27,28; Lc. 22:19,20 5. Ro.4:11 6. Jn. 6:29,35,47-58 7. 1 Co. 11:25 8. 1 Co. 10:16,17

2. En esta ordenanza Cristo no es ofrecido a su Padre, ni se hace en absoluto ningún verdadero sacrificio para la remisión del pecado ni de los vivos ni de los muertos; sino que solamente es un memorial de aquel único ofrecimiento de sí mismo y por si mismo en la cruz, una sola vez para siempre,' y una ofrenda espiritual de toda la alabanza posible a Dios por el mismo.2 Así que el sacrificio papal de la misa, como ellos la llaman, es sumamente abominable e injurioso para con el sacrificio mismo de Cristo, la única propiciación por todos los pecados de los elegidos.
1. Jn. 19:30; He. 9:25-28; 10:10-14; Lc. 22:19; 1 Co. 11:24,25 2. Mt. 26:26,27,30 con He. 13:10-16

3.El Señor Jesús, en esta ordenanza, ha designado a sus ministros para que oren y bendigan los elementos del pan y del vino, y que los aparten así del uso común para el uso sagrado; que tomen y partan el pan, y tomen la copa y (participando también ellos mismos) den ambos a los participantes.'
1. 1 Co. 11:23-26; Mt. 26:26-28; Mr. 14:24,25; Lc. 22:19-22

4. El negar la copa al pueblo,1 el adorar los elementos, el elevarlos o llevarlos de un lugar a otro para adorarlos y el guardarlos para cualquier pretendido uso religioso,2 es contrario a la naturaleza de esta ordenanza y a la institución de Cristo.3
1. Mt. 26:27; Mr. 14:23; 1 Co. 11:25-28 2. Ex. 20:4,5 3. Mt. 15:9

5. Los elementos externos de esta ordenanza, debidamente separados para el uso ordenado por Cristo, tienen tal relación con Él crucificado que en un sentido verdadero, aunque en términos figurativos, se llaman a veces por el nombre de las cosas que representan, a saber: el cuerpo y la sangre de Cristo;' no obstante, en sustancia y en naturaleza, esos elementos siguen siendo verdadera y solamente pan y vino, como eran antes.2
1. 1 Co. 11:27; Mt. 26:26-28 2. 1 Co. 11 :2~28; Mt. 26:29


CAPITULO 31
DEL ESTADO DEL HOMBRE DESPUÉS DE LA MUERTE Y DE LA RESURRECCIÓN

1. Los cuerpos de los hombres vuelven al polvo después de la muerte y ven la corrupción,' pero sus almas (que ni mueren ni duermen), teniendo una subsistencia inmortal, vuelven inmediatamente a Dios que las dio.2 Las almas de los justos, siendo entonces hechas perfectas en santidad, son recibidas en el Paraíso donde están con Cristo, y contemplan la faz de Dios en luz y gloria, esperando la plena redención de sus cuerpos. Las almas de los malvados son arrojadas al infierno, donde permanecen atormentadas y envueltas en densas tinieblas, reservadas para el juicio del gran día4 Fuera de estos dos lugares para las almas separadas de sus cuerpos, la Escritura no reconoce ningún otro.
1. Ga. 2:17; 3:19; Hch. 13:36; Ro. 5:12-21; 1 Co. 15:22 2. Gn. 2:7; Stg. 2:26; Mt. 10:28; Ec. 12:7 3. Sal. 23:6; 1 R. 8:2749; Is. 63:15; 66:1; Lc. 23:43; Hch. 1:9-11; 3:21; 2 Co. 5:6-8; 12:24; Ef. 4:10; Fil. 1:21-23; He. 1:3; 4:14,15; 6:20; 8:1; 9:24; 12:23; Ap. 6:9-11; 14:13; 20:4-6 4. Lc. 16:22-26; Hch. 1:25; 1 P. 3:19; 2 P. 2:9

2. Los santos que se encuentren vivos en el último día no dormirán, sino que serán transformados,' y todos los muertos serán resucitados2 con sus mismos cuerpos, y no con otros,3 aunque con diferentes cualidades,4 y éstos serán unidos otra vez a sus almas para siempre.5
1. 1 Co. 15:50-53; 2 Co. 5:14; 1 Ts. 4:17 2. Dn. 12:2; Jn. 5:28,29; Hch. 24:15 3. Job 19:26,27; Ja. 5:28,29; 1 Co. 15:35-38,42-44 4. 1 Co. 15:4244,52-54 5. Dn. 12:2; Mt. 25:46

3. Los cuerpos de los injustos, por el poder de Cristo, serán resucitados para deshonra;' los cuerpos de los justos, por su Espíritu,2 para honra,3 y serían hechos entonces semejantes al cuerpo glorioso de Cristo.4
1. Dn. 12:2; Jn. 5:28,29

CAPITULO 32
DEL JUICIO FINAL

1. Dios ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia por Jesucristo, a quien todo poder y juicio ha sido dado por el Padre.' En aquel día, no sólo los ángeles apostatas serán juzgados,2 sino que también todas las personas que han vivido sobre la tierra comparecerán delante del tribunal de Cristo" para dar cuenta de sus pensamientos, palabras y acciones, y para recibir conforme a lo que hayan hecho mientras estaban en el cuerpo, sea bueno o malo.4
1. Hch. 17:31; Jn. 5:22,27 2. 1 Co. 6:3; Jud. 6 3. Mt. 16:27; 25:3146; Hch. 17:30,31; Ro. 2:6-16; 2 Ts. 1:5-10; 2 P. 3:1-13; Ap. 20:11-15 4. 2 Co. 5:10; 1 Co. 4:5; Mt. 12:36

2. El propósito de Dios al establecer este día es la manifestación de la gloria de su misericordia en la salvación eterna de los elegidos, y la de su justicia en la condenación eterna de los réprobos, que son malvados y desobedientes;' pues entonces entrarán los justos a la vida eterna y recibirán la plenitud de gozo y gloria con recompensas eternas en la presencia del Señor; pero los malvados, que no conocen a Dios ni obedecen al evangelio de Jesucristo, serán arrojados al tormento eterno y castigados con eterna perdición, lejos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder.2
1. Ro. 9:22,23 2. Mt 18:8; 25:41,46; 2 Ts. 1:9; He. 6:2; Jud. 6; Ap. 14:10,11; Lc. 3:17; Mr. 9:43,48; Mt. 3:12; 5:26; 13:41,42; 24:51; 25:30

3. Así como Cristo quiere que estemos ciertamente persuadidos de que habrá un día de juicio, tanto para disuadir a todos los hombres de pecar,' como para el mayor consuelo de los piadosos en su adversidad;2 así también quiere que ese día sea desconocido para los hombres, para que se desprendan de toda seguridad camal y estén siempre velando porque no saben a qué hora vendrá el Señor;3 y estén siempre preparados para decir: Ven, Señor Jesús; ven pronto.4 Amén.
1. 2Co.5:10,11 2. 2Ts. 1:5-7 3. Mr. 13:35-37; Lc. 12:35-40 4. Ap. 22:20