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lunes, 10 de octubre de 2011

Libre del castigo y del poder del pecado – Segunda parte

L. R. Shelton, Jr.

1921-2003

Romanos 6:1-4

Todo el capítulo 6 de Romanos está en contra del evangelio falso del cristianismo carnal. Después de considerar la pregunta del versículo 1: “¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?”, el versículo 2 nos dice no, que los que somos salvos hemos muerto al pecado y ya no andamos en él, porque al salvarnos, el Hijo nos ha librado del pecado y del dominio de su poder. En el versículo 3 leemos que al ser salvos fuimos bautizados por el Espíritu Santo en Jesucristo; es decir, que fuimos colocados en Cristo, y, por lo tanto, fuimos bautizados (colocados) en su muerte. Todo lo que Cristo, nuestro Señor, hizo en su muerte como nuestro sustituto, ha llegado a ser nuestro, porque estábamos con él en la cruz. Cuando fuimos salvos por su gracia, todos los beneficios que resultaron de su obediencia hasta la muerte, han llegado a ser nuestros. Esto es lo que Dios hace por cada alma que salva.

En el versículo 4 leemos que en razón de que ha sucedido esto, hemos sido sepultados por el bautismo en su muerte (o colocados en su muerte) y tal como Cristo fue resucitado de la muerte por el poder del Padre, nosotros hemos resucitado con él para andar en una vida nueva. En consecuencia, el pecado ya no ejerce dominio sobre nosotros porque hemos muerto al pecado así como Cristo dio muerte a nuestro pecado que cargó en su propio cuerpo en el madero (vv. 9, 10).

Podemos comprender estas verdades que encontramos en Romanos únicamente por el poder revelador del Espíritu de Dios; pero, mi querido amigo, sólo si Dios tiene a bien revelarlas a nuestro corazón por medio de su Espíritu, ¡qué riqueza de verdades espirituales encontramos aquí! ¡qué caudal de su gracia ha derramado sobre nosotros! Lo que el Espíritu Santo nos está diciendo es: hemos sido hechos uno en Cristo. Del mismo modo que Cristo murió por nuestros pecados, hemos muerto nosotros a estos mismos pecados. Y ya no tienen dominio sobre nosotros, porque el reinado del poder del pecado ha sido roto.

Romanos 6:5

En el versículo 5 tenemos una vez más la declaración clara de la unión del creyente con Cristo en las palabras: “plantados juntamente con él”. Lo que el Espíritu Santo nos está diciendo aquí es (lo que para mí da por tierra al evangelio del cristianismo carnal): Puesto que hemos sido plantados juntamente con Cristo en su muerte, hemos sido plantados juntamente con él en su resurrección. ¡Oh, que tomáramos nuestra Biblia y leyésemos lo que Dios ha hecho por nosotros y nos ha dado en Cristo al salvarnos! Allí encontramos que los beneficios que hemos recibido por identificarnos con él en su muerte nos son asegurados por el poder de su resurrección. ¡Y esto no deja nada que se preste a equivocaciones en la salvación positiva que nos es dada en Cristo Jesús el Señor!

Pero este versículo 5 nos subraya otra gran verdad: Por haber sido plantados juntamente con él, produciremos el fruto de la santificación (v. 22), porque estamos unidos a Cristo en esa relación vital de ser uno. Si comparamos esto con Juan 15:5 donde nuestro Señor dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos” podemos ver esta misma verdad de identificación con Cristo en esa unión vital de ser uno. Y si estamos unidos a él siendo uno, entonces tal como él está en el cielo, así estamos en esta tierra como peregrinos y extranjeros camino hacia la gloria. Por lo tamo, siendo un buen árbol, produciremos buen fruto, según Mateo 7:18. Lee este versículo con cuidado, y verás que “un buen árbol no puede dar malos frutos”. ¿Por qué? Porque está identificado con Cristo, el sufriente, en la muerte al pecado y en la resurrección a una nueva vida que da fruto para santificación.

Amigo mío, ¿has notado la frase “no puede” en Mateo 7:18? El buen árbol, que representa al hijo de Dios nacido de nuevo (uno aceptado por Cristo y unido a él en la unidad de la fe en la salvación), no puede dar malos frutos. ¿Por qué? Porque el buen fruto del Espíritu Santo es producido por la vida de Cristo en nosotros. ¡Oh, mi querido creyente, esto se refiere a nuestra posición en Cristo! Sí, considero estos pasajes como benditos, porque me dicen que dado que he sido identificado con Cristo en su muerte y resurrección, entonces también, en virtud de su vida en mí, tengo la capacidad de vivir una vida nueva con el poder del pecado habiendo sido roto ya, y producir fruto para santificación, a medida que Dios por su Espíritu me va cambiando de gloria en gloria a la semejanza de Cristo.

Romanos 6:6

Llegamos ahora al versículo 6 de este capítulo 6 de Romanos, que dice: “Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado”. Primero consideremos la expresión: “Sabiendo esto” que, en mi opinión, es una evidencia más en contra del falso evangelio del cristianismo carnal. ¿Cómo? Por la enseñanza del Espíritu Santo cuando nos encontramos bajo convicción. Está diciendo aquí que esto es algo conocido, algo sobre lo cual todos tenemos que estar absolutamente seguros, por lo tanto, el Espíritu Santo dice: “Sabiendo esto”. Quizá preguntes: “¿Qué es lo que tenemos que saber?” Esto: que morimos al pecado en la muerte de Cristo, y que resucitamos en la resurrección de Cristo para andar en una vida nueva; y, por consiguiente, hemos llegado a ser nuevas criaturas en Cristo. ¿Sabías esto? ¿Vives siempre en la luz de este conocimiento? ¿Estás seguro de esto? Si eres salvo, tienes que estar seguro porque es una parte vital y esencial de nuestra salvación. Ahora contamos con el poder para despojarnos del comportamiento anterior del viejo hombre que está viciado por sus deseos engañosos, y vestirnos del nuevo hombre creado a semejanza de Dios en la justicia y santidad de la verdad (Efesios 4:22-24). Sí, porque el poder del pecado ha sido roto, podemos obedecer estos mandatos de no servir ya al pecado. ¿Obedecer perfectamente? ¡Ojalá pudiéramos! Esto es lo que los hijos de Dios anhelamos porque aborrecemos el pecado. No obstante, siendo salvos aprendemos de la Palabra de Dios y aceptamos por fe que ésta es nuestra posición en Cristo: ¡él nos ha librado del reino y de poder del pecado!

El Espíritu Santo nos enseña

Entonces, ¿por qué la mayor parte de la cristiandad no sabe de esta liberación del poder y del castigo del pecado? ¿Por qué tantos viven según la carne y no según el Espíritu? ¿Por qué ofrecen toda clase de excusas para andar en la carne y a favor del evangelio del cristianismo carnal? Amigo mío, lo que sucede es que les ha faltado la convicción que da el Espíritu Santo, porque si hubieran sentido la convicción que proviene del Espíritu Santo, habrían sabido de la esclavitud del pecado, y, por consiguiente, la liberación que él da. El Espíritu Santo les hubiera enseñado por medio de la convicción, las cosas que tanto humillan a la carne.

¿Cuáles son estas cosas que enseña las cuales humillan tanto a la carne? (1) Que tú y yo estamos destituidos de cualquier justificación o buenas obras que el Señor aceptaría (Isaías 64:6). (2) Que en nuestra carne no mora ninguna cosa buena (Romanos 7:18). (3) Que por naturaleza, tú y yo somos pecadores viles y miserables delante de Dios (Job 40:4; Apocalipsis 3:17). (4) Que tú y yo estamos destituidos de cualquier sabiduría espiritual (Romanos 3:11), y, por lo tanto estamos llenos de vanidad y orgullo (Salmo 39:5). (5) Que estamos destituidos de todo poder espiritual (Romanos 5:6), y, por lo tanto, no tenemos la capacidad de hacer algo bueno por nuestros propios medios (Juan 15:5). (6) Que tú y yo estamos privados de libertad (Isaías 61:1), y, por lo tanto, estamos vendidos al pecado (Romanos 7:14).

Además, el Señor nos enseña que somos esclavos de nuestras concupiscencias (Tito 3:3), y andamos según el consejo del diablo de cuya voluntad somos cautivos (2 Timoteo 2:26), porque, por naturaleza, somos de nuestro padre, el diablo (Juan 8:44). Esto es lo que Dios nos muestra bajo convicción, y, contando con este conocimiento, nos arrepentimos humillados ante Dios.

Amigo mío, lo que sucede es que bajo la convicción de su Palabra, el Espíritu Santo deja que la luz del glorioso evangelio de Dios ilumine nuestro corazón, manifestando la gloria de Jesucristo, y, por lo tanto, nos vuelve de las tinieblas a la luz, sacándonos completamente del reino de tinieblas para colocarnos en Cristo y en su reino. Esta es nuestra posición en Cristo por la obra de la cruz que él realiza en nosotros, y esto lo experimentamos por fe a medida que el Espíritu Santo nos enseña utilizando su Palabra. Gracias a esta obra entendemos por fe las palabras benditas de nuestro Señor en Juan 8:36: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”. Habiendo vivido en la esclavitud del pecado (¡sí, como esclavo!) ahora, por medio de la salvación en Cristo, el Espíritu Santo nos muestra por medio de su palabra, y aceptamos por fe, que hemos sido liberados (puestos en libertad) por el evangelio, el cual es poder de Dios para salvación. ¿De qué modo se efectúa esto en nosotros, y cómo podemos comprenderlo? Por medio de la obra del Espíritu Santo en nuestro corazón. Él obra el arrepentimiento en nosotros de modo que comparecemos ante Dios como culpables y con odio contra los pecados que hemos cometido contra Dios, y reconociendo que somos pecadores delante de él. Es también por medio del poder del Espíritu Santo a través del evangelio que creemos para vida y sabemos que Dios en su misericordia y gracia, ha perdonado nuestros pecados, cubriéndolos con su sangre preciosa; y nos ha dado un corazón nuevo y una naturaleza nueva, y, por lo tanto, nos capacita para poder andar en el camino de justicia y de auténtica santidad.

¿Qué es el evangelio?

Ahora bien, ¿qué es el evangelio? El evangelio es las buenas nuevas que Cristo murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras, que fue sepultado y que resucitó el tercer día conforme a las Escrituras (1 Corintios 15:3, 4). Por lo tanto, basado en este evangelio, que es Cristo mismo y toda su obra, Dios puede ser justo en librar al pobre pecador que acude a él con arrepentimiento y fe, y Dios considera todo lo que hizo Cristo como algo que él, el pecador, ha hecho. Así es que por causa de la obra de Cristo y por medio del poder del Espíritu Santo, se efectúa esta liberación.

Por la gracia soberana y gratuita, el pecador es librado, primero, de la condenación del pecado, del castigo de la ley y de la ira de Dios, en la justificación. Isaías 42:7 dice que Cristo fue enviado: “para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casa de prisión a los que moran en tinieblas”. En Lucas 4:18, 19, Cristo dice: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor”. También leemos en Romanos 8:1: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”.

Segundo, por medio del poder del verdadero evangelio de la gracia de Dios en Cristo Jesús que obra en la salvación, hay una liberación del poder de Satanás. Esta verdad de la gracia se manifiesta en Colosenses 1:13 con estas palabras: “el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo”. En Hebreos 2:14, leemos que Satanás, quien tenía el poder de la muerte, ha sido destruido para el creyente, y que el que es el hijo de Dios no volverá a estar bajo el yugo del poder de Satanás (1 Juan 5:18).

Tercero, en la salvación por medio del poder del evangelio, el pecador es liberado del poder del pecado. Presta atención una vez más a Romanos 6:14, 18: “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia... y liberados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia”. Sí, nuestro Dios nos ha librado de una vez para siempre de la esclavitud del pecado por el derramamiento de su propia sangre preciosa, habiendo obtenido para nosotros la redención eterna. Sí, la redención es por medio de sangre y de poder. Cristo pagó el precio al derramar su sangre, y el Espíritu Santo, por su poder, nos da la experiencia de la salvación. ¡Esto es lo que el evangelio hace por nosotros! Por lo tanto, jamás volveremos a estar a la venta como esclavos, porque nos hemos convertido en hijos de Dios, herederos del Padre y coherederos con Cristo. Y nuestro cuerpo es ahora el templo del Espíritu Santo. ¡Esto es motivo para elevar nuestras preces a Dios!

Cuarto, por medio de su poder, el evangelio nos da un corazón nuevo y una naturaleza nueva a fin de capacitarnos para servir a Dios y andar por un camino que nunca hemos transitado antes: ¡el camino de justicia! ¡Causa que guardemos su Palabra! ¡Qué pensamiento tan glorioso! Todo el pueblo de Dios ha sido salvo y está seguro para siempre, debido al poder del Espíritu Santo que nos guarda y mora dentro de nosotros.

¿Sabes algo de este evangelio de gracia en Cristo, que nos libra del poder y del reino del pecado? ¿O has sido engañado por ese falso evangelio del cristianismo carnal que se manifiesta en meramente creer y no libra del poder ni del reino del pecado, y, por lo tanto, condena tu alma? ¡Fuera con ese evangelio tan falso! Venga el verdadero evangelio de la gracia de Dios que viene con poder para romper el pecado en nuestra vida y corazón, y nos hace andar en una vida nueva en el Señor Jesucristo.

domingo, 9 de octubre de 2011

Muerte al yo y al pecado

L. R. Shelton, Jr.
1921-2003

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gálatas 6:7, 8).

Cuidado con ese evangelio falso que deja al hombre seguir en sus pecados y sembrar para la carne y, no obstante, le ofrece la esperanza de llegar al cielo. Cuidado con ese evangelio falso que sólo vende una póliza contra las llamas del infierno pero no da ningún poder sobre el pecado. Cuidado con ese evangelio falso que deja que uno siga en su vida carnal y no exige la muerte de su naturaleza carnal. Cuidado con ese evangelio falso que permite una religión sin vida, o una profesión de fe sin la posesión de la fe. Cuidado con ese evangelio falso que hace creer que hay dos caminos al cielo, y no el único camino que nuestro Señor describe en Mateo 7:13, 14 como “el camino angosto”. Lo que sucede es que este evangelio falso abre un segundo camino, el camino del cristianismo carnal – “camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 16:25). ¡A la carne le encanta, pero es un camino que lleva al infierno!
¿Un compañero amistoso?
Vuelvo a repetirlo: cuidado con ese evangelio falso que se predica en la actualidad, que no exige nada, sino que muestra un camino fácil a la salvación (que no es más que el camino más corto al infierno). Este evangelio falso no se opone a la carne, sino que es “un amigo”, y, comprendido correctamente, es la fuente de mucha diversión buena y limpia y placeres inocentes. Nos deja vivir sin interferencias, nunca nos cambia la vida; sigue dejándonos vivir disfrutando de nuestros placeres, pero ahora, en lugar de cantar en la cantina y beber licor, nos deleitamos en cantar coros y ver películas religiosas. Sigue habiendo un énfasis en pasarla bien, pero ahora nos divertimos a un nivel más elevado tanto moral como intelectualmente.
Este evangelio falso promueve un tipo de evangelismo nuevo y distinto. No procura dar muerte a la vida pecaminosa antes de brindarle la nueva vida en Cristo, sino que lo manda recibir la nueva antes de hacer morir la vieja. Así que sólo intenta encaminar al pecador en una nueva dirección. Lo encamina a una manera de vivir alegre, en la que puede mantener su amor al “yo”. Este evangelio falso le dice al hombre seguro de sí mismo: “Ven y muéstrale tu seguridad a Cristo”. Al egotista le dice: “Ven, jáctate en el Señor” y, al que siempre anda en busca de una nueva emoción, le dice: “Ven y goza de la emoción del compañerismo cristiano”. Intenta echar vino nuevo en odres viejos, pero ¡esto no puede ser! Lo viejo tiene que ser derribado antes de que lo nuevo pueda ser edificado.
El significado de la cruz
Como ves, a este evangelio falso del cristianismo carnal se le pasa completamente por alto el significado principal de la cruz, el cual es la muerte. Pero el evangelio de la gracia de Dios en Cristo, que es poder de Dios para salvación, exige la muerte, la sepultura y la resurrección de ti, pecador, en Cristo. Presenta la cruz de Cristo como el final repentino y violento de todo lo que eres por naturaleza, y te resucita a una vida nueva en Cristo con las cadenas del pecado ya rotas. Pone fin a tu orgullo y ambición, y te deja a los pies de un Dios Santo implorándole misericordia.
El verdadero evangelio de Dios te dice que debes tomar la cruz de Cristo, y despedirte de tus amigos y del mundo, porque ya no vuelves como la misma persona. No te dice que dará una nueva dirección a tu vida, sino que vas al lugar de muerte. Hebreos 13:13 dice: “Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio”, porque allí es donde morimos al mundo. El propio Señor Jesús dice en Lucas 14:27: “Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo”. Tenemos que morir al mundo y a todos sus placeres y atracciones, tal como nos dice Gálatas 6:14: Por medio de la cruz de Jesucristo “el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo”.
¿Sabías que los dos ingredientes que componen la sal casera que usamos todos los días, son un veneno mortal si se consumen por separado, y que pueden causar la muerte? Pero cuando se combinan, se convierten en una bendición en la forma de sal, la cual purifica, da sabor, preserva y es usada de tantas maneras diferentes. ¡Es lo mismo con el verdadero evangelio, el evangelio de la gracia de Dios! ¡Podemos predicar a Cristo y su sangre para el perdón de los pecados, engañando al pecador, si no le contamos que la muerte de Cristo significa la muerte también para él mismo y sus costumbres, y la muerte al pecado! Si no incluimos todos los ingredientes en el mensaje que predicamos, lo que predicamos se convierte en un veneno mortal para su alma, que lo condena en lugar de salvarlo.
¡Nada de compromisos!
Esta doctrina o evangelio del cristianismo carnal (que ni es un evangelio) se ha extendido por toda la cristiandad en la actualidad, y no contiene ese ingrediente que es el arrepentimiento. Es el ingrediente que causa que aborrezcamos al pecado, mostrándonos que el poder del pecado debe ser roto, y que Dios, por su Espíritu, no sólo nos justifica sino que también nos santifica cuando la salvación es auténtica. La justificación y la santificación son las dos caras de una misma moneda, y cuando Dios nos justifica ante sí mismo en Cristo mediante su sangre, también nos santifica, es decir, nos separa para su uso, y nos hace andar en sus caminos.
Así que el verdadero evangelio de Cristo no se compromete con el pecado. Exige realmente arreglar cuentas con Dios o perecer. Dice: “Sométete pecador, sométete al Dios santo y soberano con un corazón arrepentido, sométete, a Cristo con fe, confiando sólo en él para ser salvo”. Y debes abandonar todos los pecados, tienes que renunciar a todos tus pecados, arrepentirte de todos tus pecados, y aborrecer todo pecado. Tienes que morir al mundo, y el mundo a ti. Tienes que dejar a un lado tus pecados y a ti mismo. De otra manera, nunca podrás conocer a Cristo en una auténtica experiencia de salvación. El evangelio de la gracia de Dios en Cristo Jesús no te permitirá encubrir, defender o excusar ningún pecado, porque cuando el poder convencedor del Espíritu Santo obre en tu corazón, morirás al pecado y a ti mismo; y luego Cristo, con su gran poder, el poder del evangelio, te resucitará a una vida nueva. Esta será su vida en ti, y serás una nueva criatura en Cristo.
Por lo tanto, querido amigo, no procures ponerle condiciones a Dios, porque mereces ser arrojado al infierno, pero por causa de Cristo, Dios puede tener, y tendrá, misericordia de ti si acudes a él como un pecador que sólo merece el infierno, y renuncias a tus pecados y vuelves a Dios, y te apartas de ellos con un arrepentimiento auténtico y sincero. Esta es tu única esperanza de salvación en Cristo, o sea, acercarte a él como un hombre condenado, implorándole que te quite la vida o te salve por causa de Cristo. Ven a él con la cabeza baja tal como eres, un pecador perdido, porque él vino a “salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).
El verdadero evangelio de Cristo no sólo se niega a comprometerse con el pecado, sino que tampoco da lugar a un camino intermedio, o uno que tiene algo del camino ancho y algo del camino angosto. ¡Esto no existe! Porque cuando acudes a Cristo para librarte del castigo del pecado en el infierno por medio de su obra en la cruz (y esto es justificación), también te acercas a él por tu necesidad de librarte del poder y del dominio del pecado en esta vida (y esto es santificación). La misma naturaleza de la fe que incluye al Cristo completo, requiere que no se separe la justificación de la santificación. Porque Cristo mismo –su Persona misma-- es nuestra salvación y esperanza de gloria, y no se puede dividir a la Persona de Cristo. Nadie puede llamarle Señor sino por el Espíritu Santo (1 Corintios 12:3), y no podemos conocerlo como Salvador sin conocerlo como Señor que rompe el poder del pecado y nos pone en libertad. Como nos dice Juan 8:36: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” –¡libres del pecado! Por la salvación de Dios morimos al pecado y al dominio de su poder (Romanos 6:2).
Hemos muerto al pecado
¡Qué trampa tan sutil ha tendido Satanás a la vasta mayoría de la cristiandad en la actualidad! Es tan sutil que muchos han sido engañados y no pueden ver que lo han sido, piensan que es posible ser salvos sin que el poder del pecado sea roto en sus vidas (el dominio de su poder). Creen que pueden vivir en la carne y sembrar para la carne. ¡No obstante, se sienten muy seguros en cuanto a su alma eterna por el hecho de haber tomado la decisión de seguir a Cristo y estar viviendo lo mejor que pueden! Pero escucha lo que dice Romanos 5:19-21: “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro”. Esto es lo que te he estado presentando: que cuando Dios nos salva, rompe el dominio del pecado, y entonces la gracia reina. ¿Cómo? Por medio de la justicia, y no aparte de ella, para que, por la gracia de Dios, podamos andar en la justificación y en la santidad auténticas.
Lo que sucede, mi amigo, es que este falso evangelio del cristianismo carnal ha saturado tanto a nuestras iglesias en la actualidad que nadie cuestiona su relación con Cristo, porque se le enseña que el creyente puede seguir viviendo según la carne, sembrar para la carne, y tener esperanza de ir al cielo cuando muera. Pero esta es una mentira que procede del infierno, porque, como te he mostrado, la Palabra de Dios enseña algo muy distinto. Según los versículos que hemos leído en Romanos 5, vemos que cuando la ley comienza a convencernos de qué terrible, culpables y ofensivos son nuestros pecados delante de Dios, descubrimos que el pecado abunda y reina en nuestro corazón y nuestra vida, y clamamos a Dios pidiendo misericordia. Cuando Dios nos salva en Cristo, nos da su nueva naturaleza, y envía su Espíritu para morar en nosotros; su gracia abunda y reina en el corazón y en la vida de su hijo redimido.
Romanos 6 comienza con la pregunta “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?” El versículo 2 da la respuesta: “En ninguna manera”. ¡Claro que no! ¡Imposible! ¡Ni lo pienses! Porque “los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” Si hemos sido librados del castigo y del poder del pecado, ¿seguiremos viviendo en él? ¡No! Porque hemos muerto al pecado.
Antes de continuar definamos la palabra “muerto”, porque “morir, muerto y muerte”, aparecen 14 veces aquí en Romanos 6. Entonces, ¿qué significa? Las Escrituras se refieren a la muerte física como la separación del individuo de su cuerpo físico, mientras que la muerte espiritual es la separación del individuo de la vida de Dios en la salvación. Entonces, lo que el Espíritu Santo nos está diciendo aquí es que hemos muerto de una vez para siempre al pecado –hemos sido separados del pecado como el soberano reinante en nuestra vida –y que ahora el principio de la gracia reina, y reina como soberano. Por lo tanto, andamos en una vida nueva (v. 4) y el poder del pecado está roto, y nunca más volveremos a estar bajo su dominio. ¿Por qué? Porque el poder de la gracia abunda mucho más, y, por consiguiente, éste es el verdadero evangelio: el evangelio de la gracia de Dios en Cristo.
“Entonces, ¿qué?”, vuelve a preguntar, “¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia?” Y nuevamente contesta: “En ninguna manera”. Porque, siendo lo que somos –pecadores justificados, lavados por su sangre y purificados-- ¿cómo podemos nosotros, que hemos muerto al pecado, continuar viviendo en él? La respuesta es que no podemos, porque, como nos dice Tito 2:11, 12, la gracia de Dios que reina ahora, nos enseña a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos y a vivir sobria, justa y piadosamente en este siglo presente.
La línea fina de separación
Pero aunque podemos ver claramente en estos versículos de Romanos 5:20, 21 y 6:1, 2 que el verdadero cristiano, el auténtico hijo de Dios, ha muerto tanto a la culpa del pecado y su castigo como al poder del pecado y su dominio en el corazón humano, es justamente en este detalle tan delicado que se divide la cristiandad en la actualidad. Porque aquí es donde Satanás ha entrado con esta enseñanza cristiana carnal que sostiene que: “En el momento en que el hombre hace una profesión de fe en Cristo, es salvado de la culpa y del castigo del pecado. Pero el poder del pecado no ha sido roto, de manera que necesariamente continuará viviendo en pecado, y el pecado seguirá reinando en su vida”. Una vez más debo protestar y proclamar lo que la Palabra de Dios enseña: que, en la salvación, Dios quita tanto el castigo del pecado como su dominio (su poder). Sí, es cierto que el creyente todavía tiene pecado en la carne, pero éste ya no reina sobre él ni lo domina. Si en verdad es un creyente auténtico dirá: “He muerto al dominio del pecado, porque ahora el pecado no tiene dominio sobre mí, porque ahora el principio de la gracia y no del pecado reina en mi corazón y mi vida”. Entonces vemos nuevamente que esto es lo que el poder del verdadero evangelio de Cristo hace por nosotros: nos libera y nos pone en libertad en Cristo.
Escúchame, por favor. O estamos bajo el reinado del pecado en Adán, y, por lo tanto, perdidos, o estamos bajo el reinado de la gracia en Cristo y, por lo tanto, salvos. ¡No hay un camino intermedio como el cristianismo carnal! Si el Espíritu Santo, por medio de su omnipotencia, no nos ha sacado del dominio del pecado, estamos perdidos para siempre. Pero esto es sólo lo negativo; hay que hacer algo más. El mismo Espíritu Santo tiene que también trasladarnos al reinado de la gracia, y esto es lo que realiza en la salvación: porque conocemos su poder, su fuerza, su potencia y su influencia dinámica sobre nuestra vida cuando reina en nuestro corazón y vida mediante la justicia. Te advierto, mi querido amigo, ¡no te dejes engañar! Si siembras para tu carne, de tu carne segarás corrupción y condenación eterna. Pero si siembras para el Espíritu, del Espíritu segarás vida eterna en Cristo por medio de su gracia (Gálatas 6:6-8). ¡No te dejes engañar!

"¿Qué es la Teología Reformada?"

Respuesta: Hablando en términos generales, la Teología Reformada incluye cualquier sistema de creencia que traza sus raíces a la Reforma Protestante del siglo 16 d.C. Por supuesto, los Reformadores mismos basaron su doctrina en las Escrituras, tal como es indicado en su credo de “sola escritura,” así que la teología reformada no es un “nuevo” sistema de creencia sino uno que busca continuar la doctrina apostólica.

En general, la teología reformada se mantiene firme en la autoridad de la Escritura, la soberanía de Dios, la salvación por gracia por medio de Cristo, y la necesidad del evangelismo. Es llamada a veces la teología del pacto por su énfasis en el pacto de Dios hecho con Adán y el nuevo pacto que vino a través de Jesucristo (Lucas 22:20).

La Autoridad de la Escritura: La teología reformada enseña que la Biblia es la Palabra de Dios, inspirada y autoritaria, suficiente en todo asunto de fe y práctica.

La Soberanía de Dios: La teología reformada enseña que Dios reina con un control absoluto sobre la creación. Él ha ordenado en su presciencia todo lo que suceda y por lo tanto nunca es frustrado por las circunstancias. Esto no limita la voluntad de la criatura, como tampoco hace de Dios el autor del pecado.

La Salvación por gracia: La teología reformada enseña que Dios en Su gracia y misericordia ha elegido redimir a un pueblo para Sí mismo, rescatándolo del pecado y de la muerte. La doctrina reformada de la salvación es comúnmente representada por la palabra acróstica inglesa TULIP (conocida también como los cinco puntos del Calvinismo):

T – Total Depravity (La depravación total). El hombre es completamente incapaz en su estado pecaminoso, está bajo la ira de Dios, y no puede de ninguna manera agradar a Dios. La depravación total significa también que el hombre, por su propia cuenta, no buscará conocer a Dios, hasta que Dios en Su gracia lo mueva a hacerlo (Génesis 6:5; Jeremías 17:9; Romanos 3:10-18).

U – Unconditional Election (La elección incondicional). Dios, desde la eternidad pasada, ha escogido salvar a una gran multitud de pecadores, la cual ningún hombre pueda numerar (Romanos 8:29-30; 9:11; Efesios 1:4-6,11-12).

L – Limited Atonement (La expiación limitada). También llamada una “redención particular.” Cristo tomó sobre Sí el juicio por el pecado de los elegidos, y de ese modo pagó por sus vidas con Su muerte. En otras palabras, Él no sólo hizo “posible” la salvación, sino que de hecho la obtuvo para aquellos que Él hubo escogido (Mateo 1:21; Juan 10:11; 17:9; Hechos 20:28; Romanos 8:32; Efesios 5:25).

I – Irresistible Grace (La gracia irresistible). En su estado caído, el hombre resiste el amor de Dios, pero la gracia de Dios obrando en su vida hace que desee lo que previamente él había resistido. Es decir, la gracia de Dios no fallará en realizar su obra salvadora en los elegidos (Juan 6:37,44; 10:16).

P – Perseverence of the Saints (La perseverancia de los santos). Dios protege a Sus santos de apartarse de la fe; por tanto, la salvación es eterna (Juan 10:27-29; Romanos 8:29-30; Efesios 1:3-14).

La necesidad del evangelismo: La teología reformada enseña que los cristianos están en el mundo para hacer una diferencia, espiritualmente a través del evangelismo, y desde el punto de vista social por sus vidas santas y el ser humanitarios.

CINCO SOLOS DE LA REFORMA

“Sola Gratia, Sola Fide, Sola, Scriptura, Solus Christus, Soli Deo Gloria“

· LOS 5 SOLOS DE LA REFORMA: “SOLO LA GRACIA, SOLO LA FE, SOLO LAPALABRA, SOLO CRISTO, SOLO A D LA GLORIA”

Dr. Iván Montes

(Romanos 1: 16- 17) –RV1995-

· “No me avergüenzo del Evangelio, porque es poder de D para salvación de todo aquel que cree, del judío primeramente y también del griego. (17) pues en el Evangelio, la justicia de D se revela por la fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”

· TEMA: “Destacar los 5 Pilares que sostuvieron a los reformadores durante la hora crítica del movimiento reformado en Europa”.

INTRODUCCIÓN.

Este día 31 de octubre ADNS 2010, se cumplen 493 años de un acontecimiento memorable, donde los poderes del hombre y del mundo son desafiados por un monje Agustino, el Dr. Martín Lutero a través de unas declaraciones hechas públicas contra el pecado, la jerarquía de la Iglesia Católica Romana. Es 1517, el año memorable cuando el Padre Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la Catedral de Wittemberg, Alemania con el objeto de ser discutidas y para ser probadas en base a las Sagradas Escrituras. No tardaron en reaccionar los poderes de las tinieblas y de inmediato reaccionaron con ataques fieros ante el desafío resuelto del Dr. Lutero; este es un nuevo punto de inicio para el cristianismo, ya que la conciencia del cristiano es desafiada a un retorno de sus orígenes, de sus raíces: A LA GRACIA, A LA FE, A LA PALABRA, A JESUCRISTO, A DIOS.

I. LA REFORMA INCONTENIBLE, LAS CONDICIONES.

1. LA REFORMA: significa “DAR NUEVA FORMA”. Es un intento por volver al origen de la fe, a su vivencia, a la Palabra de D; un intento de enderezar la senda desviada de la Iglesia de ese momento hacia la verdad, hacia la luz de Jesucristo, en concreto un despertar hacia la Palabra bendita de D.

2. LA CONDICION DE LA IGLESIA:

a) Desviada de la verdad

b) Su autoridad: el Papa, las tradiciones, la Iglesia

c) Su triste condición moral y espiritual: pecado, violencia, el poder, el desastre espiritual había minado y entregada al yugo de Satanás.

3. SITUACION ESPIRITUAL DE LA IGLESIA.

a) VENTA Y VENERACION DE LAS RELIQUIAS: p.ej. se exhibía en Roma un cráneo que se decía ser el de Juan el Bautista; los “huesos de los apóstoles”; en Alemania había en exhibición 19 mil huecesillos que decían pertenecer a Cristo; en España había 18 tumbas que decían ser la de los 12 apóstoles; trozos de madera que decían pertenecer a la cruz de Cristo; fragmentos de espinas de la corona de Jesús. La gente pagaba por verlos y venerarlos, con ello hacía méritos para su salvación personal.

b) LOS TEMBLORES DEL PURGATORIO: en Roma había 30 monedas de plata que aseguraban eran las que Judas recibió por traicionar a Cristo; si el feligrés lograba besar y pagaba por su Indulgencia, esto reducía 50 años de penitencia en el Purgatorio, este dogma era usado como instrumento de terror.

c) LOS PAPAS: eran verdugos de pueblos; ordenaban matanzas, asesinatos, arrasaban pueblos enteros, sometían reinos bajo su dominio, entregados al placer y lujuria.

(1) ALEJANDRO VI: sus amantes en el Vaticano eran retratadas por famosos pintores para luego ser veneradas como imágenes de la Virgen

María; se ha escrito que tuvo como amante a su propia hija, Lucrecia Borgia.

(2) JULIO II: Quiso ser conocido como el Papa Guerrero, con su armadura puesta y librando batallas.

(3) LEON X: se propuso construir la Basílica de San Pedro, con los dineros de los pueblos, de la gente humilde, amenazó con el infierno sino ayudaban a esta causa.

(4) El Padre TZEL, llegó a la Alemania de Lutero, y decía que aún no terminaba de caer la moneda en el fondo del cofre cuando el alma salía de las penas que purgaba; vendió Indulgencias donde absolvía de pecados aún no consumados.

II. ANHELOS DE CAMBIO, DEL PECADO A UNA VIDA

DEVOTA A D-

1. LA REFORMA NO ES EL DR. MARTIN LUTERO: En el Reformador se refleja un anhelo del verdadero creyente en Jesucristo, Hijo de D por el que aspira a vivir e iluminarse con su Palabra de Verdad.

2. PREAMBULO DE LA REFORMA

a) Año 1000 dC. Los valdenses, guiados por Pedro Valdo, un cristiano ferviente y obediente a las Escrituras pastorea un segmento y se radican al Norte de Italia.

b) BERENGARIA: valdenses, predicó el Evangelio con denuedo, se separan de la Iglesia Romana. Se publica un libro intitulado ANTICRISTO, por Bruis; a los valdenses se les persiguió, torturó, sufrieron atrocidades, se les asesinó.

c) JUAN HUSS: nace en 1380, predicó la verdad de las Escrituras, se aferró a ellas con resolución, condenó la corrupción, los excesos morales de la iglesia y la falta de espiritualidad; el Dr. Huss fue traicionado por las promesas de la iglesia y los príncipes, se le quemó vivo, murió cantando “Jesús Hijo de David, ten misericordia de mi”

d) GEERT GROTÉ: Nace en Oct. 1340, en Holanda, promovió la vida sencilla, la pobreza, predicó el arrepentimiento, la oración, el ayuno, la vida sincera y de integridad; no abandonó la iglesia, falleció en 1384; al final hubo una sociedad de religiosos y creyentes que se integraron comunitariamente para seguir su ejemplo.

3. EL DESPLIEGUE DE LA REFORMA:

REFORMADOR LUGAR IGLESIA

DR. MARTIN LUTERO Alemania Iglesia Luterana

DR. JUAN CALVINO Suiza, Francia Iglesias Reformadas

P. ULRICO ZWINGLIO Suiza Iglesias Reformadas

P- MENNO SIMONS Holanda Iglesia Menonita

P. JUAN KNOX Escocia, Inglaterra Iglesias Presbiterianas

III. “LOS 5 SOLOS”: CONVERGEN LOS REFORMADORES

Los líderes de la Reforma trabajaron separados de la Iglesia Romana, rehusaron la autoridad humana del Papa aferrándose al santo Evangelio. Se propusieron obedecer a D antes que a los hombres. Al no poder corregir la a iglesia de sus errores, la opción fue el retiro. Muy a pesar de las distancias entre ellos, no fueron 100% afines; pero les unió en la fe para enfrentar lo difícil de ese momento en la historia, ellos concuerdan en los “5- Solos”.

1. SOLO LA PALABRA (SOLA SCRIPTURA)

a) Los Reformadores afirmaban que todo lo que se cree y practica debe tener como fundamento la SOLA PALABRA DE D; el Papa, la Iglesia, la Tradición, los Concilios NO pueden estar por sobre la autoridad de la Palabra. Los Reformadores creyeron un peligro de muerte no tener una regla autorizada, la cual solo fue hallada en la sola Escritura.

b) (II Tm. 3:16) “Toda Escritura es inspirada por D y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia. INSPIRAR: significa que “tiene el soplo de D”; (Gn. 2:7) D dio vida a Adán con su soplo; (Jn. 6:63) su Palabra es Vida para el hombre.

c) LA PALABRA ES VIDA, VIGENTE Y VIVIFICANTE: (Hb.4: 12) “La Palabra de D es viva y eficaz y más cortante que toda espada de dos filos: penetra hasta partir el alma y espíritu, las coyunturas, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. LA PALABRA DE D ES LO UNICO QUE PUEDE REGIR

LA CONCIENCIA DEL HOMBRE.

d) (Jn. 5:39) “Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mi”.

e) EL PODER DE LA PALABRA:

(1) La Palabra viva: (I Pd. 1:23/ Hch. 7:38)

(2) Completa, total, formativa (II Tm. 3:16)

(3) Cumple su objetivo (Is. 55:11)

(4) Cruje el corazón de piedra y lo pulveriza (Jer. 23:29)

(5) Opera efectivamente en la gente: (I Ts. 2:13)

(6) Representa el poder violento del Espíritu (dunamis) (Ef. 6:17/ Rm. 1:16)

f) LA PALABRA:

(1) es la regla inerrante, la infalible Palabra de D (no debe cambiarse por un

“hombre infalible” se debe confiar en la revelación de D)

(2) Atentos a no permitir fuentes de autoridad extraña y peligrosas (liderazgos, falsos profetas y apóstoles, el razonamiento, etc.)

(3) No cambiar la Palabra: por técnicas terapéuticas, la psicología, estrategias de mercadeo, entretenimiento barato, medios de comunicación, etc.

(4) La Biblia correctamente interpretada debe ser expuesta y predicada, enseñada en la Iglesia de Cristo.

2. SOLO LA GRACIA (SOLA GRATIA)

a) LA GRACIA DE D: “La Gracia es un favor de parte de D que no merecemos, es otorgada al hombre sólo por D y por su sola misericordia e impartida a quien Él desea darla”.

b) LA SALVACION EN MANO DE LOS HOMBRES: El tema de la salvación era algo que solo puede estar en control y administración de D y no de la Iglesia, la

Iglesia Católica enseña que el hombre debe ganarse el favor de D, luego añadir algo de obras para la consumación de su salvación; este debía cumplir con:

(1) Los Sacramentos

(2) Las Penitencias

(3) Participar en rituales vanos, etc.

Con esto, se llegaba a ser salvo. Se llega al punto de ofrecer la remisión de los pecados por dinero.

c) POSICION DE LOS REFORMADORES: Los Reformadores concluyeron que el pecado del hombre es tan grande que nada puede pagar por ello; por tal causa,

D es el único administrador de la Salvación del hombre; no es necesaria la mediación de la iglesia, de los hombres, de las instituciones, ya que LA SOLA

GRACIA es suficiente.

d) LOS REFORMADORES APELAN A LA AUTORIDAD DE LA PALABRA:

(1) (Is. 48:11) “Por mí, por amor de mí mismo lo haré, para que no sea profanado mi nombre, y mi honra no la daré a otro”

(2) (Ef. 2: 1) “El os dio vida, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (vr.8) “Por gracia sois salvos por medio de la fe, esto no de vosotros, pues es don de D”

(3) (Ef. 2:9) “No es por obras para que nadie se gloríe”.

(4) (Rm. 8:29-30) “A los que antes conoció, también los predestinó para que fueran hechos conforme a la imagen de su hijo… y a los que predestinó, a estos también llamó y a los que llamó, a estos también justificó, y a los que justificó, a estos también glorificó”

3. SOLO LA FE (SOLA FIDE)

a) Los Reformadores predicaron que la parte del hombre es responder a la misericordia de D (su Gracia), esta respuesta es traducida por SU SOLA FE, y para efectos de la salvación no debía estar adornada con obras que le condujeran a ser salvo; la fe es el paso responsorial del hombre a su Creador.

LAS PRUEBAS BIBLICAS:

(1) (Hch. 16:30- 31) “…Señores ¿Qué debo hacer para ser salvo? Cree en el

Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa”.

(2) (Rm. 5:1-2) Justificados pues por la fe, tenemos paz para con D por medio de nuestro Señor Jesucristo”

b) EN ESTA EPOCA, LA IGLESIA ERA LA DISPENSADORA DE LA SALVACION.

(1) La persona debía creer y obedecer lo que la Iglesia ordenaba

(2) Era necesario “mantener la salvación” a través de los Sacramentos, los ritos penitenciales y las obras.

c) POSICION DE LOS REFORMADORES

(1) Los Reformadores rehusaron creer que una Iglesia se atribuyera y repartiera la salvación a su conveniencia, de nuevo ACUDEN A LA

PALABRA DE D. (Jn. 6:40) “Y esta es la voluntad del que me ha enviado; que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él (LA FE) tenga vida eterna y yo le resucitaré en el día final”.

(2) LA PARTE DEL HOMBRE, SU FE. (Rm. 1:17) “Porque en el Evangelio la justicia de D se revela por la fe y para fe, como está escrito: El justo por la fe vivirá”.

(3) LAS OBRAS, PRODUCTO DE SU FE. (Stg. 2:18-19) “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en si misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por las obras”.

4. SOLO CRISTO (SOLUS CHRISTUS)

a. JESUCRISTO, es la figura central del Evangelio, La Segunda Persona de la Santísima Trinidad, es D mismo; Él y sólo Él es la única puerta de acceso a D; su mediación es exclusiva, única, sin intermediaciones. (Jn. 14:6) “Jesús les contestó: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Solamente por mí se puede llegar al Padre” (BDHH)

b. LA BIBLIA REITERA LA CENTRALIDAD DE CRISTO EN LA SALVACION. (I Tm. 2:5) “Porque hay un solo D, y un solo mediador entre D y los hombres,

Jesucristo hombre”.

c. MARIA (LA VIRGEN) ADMITE ESTE PAPEL DE CRISTO. (Jn. 2: 5) “Ella dijo a los que estaban sirviendo: Hagan todo lo que Él les diga” (BDHH). La misma posición de la Iglesia es refutada inequívocamente por la Madre de Jesús.

d. ADEMAS CRISTO, Y SOLO CRISTO ES POSICIONADO POR LA PALABRA DE D COMO EL UNICO MEDIADOR DE ESTA SALVACION ETERNA.

(1) “Es el autor y consumador de nuestra fe”

(2) “Yo soy la puerta, el que por mí entrare será salvo” (Jn. 10:9)

(3) “Yo soy la Luz”

(4) LA CONFESION DE WESTMINSTER REAFIRMA LA POSICION DE LA

PALABRA: “Cristo: Sacerdote para siempre, rey, cabeza de la Iglesia, el

Salvador del Mundo, Heredero de todas las cosas, Juez de todo el mundo, verdadero D”.

e. LA PREVENSION DE LA CONFESION DE CAMBRIDGE. (Suscrita el 20 de abril de 1996). NOS ADVIERTE HOY DIA:

(1) Nada puede usurpar el lugar de Cristo.

(2) Ante las amenazas de este siglo, no hay que poner la confianza en si mismo como un mecanismo de sustitución de Cristo, en un mal llamado “Evangelio de auto-estima” o “Evangelio de auto-suficiencia”, de salud y de prosperidad, todo ello es contrario a la pureza del Evangelio de Jesucristo.

(3) No sustituir a Cristo por la mercancía o producto de consumo “Fe empaquetada”.

(4) Que Cristo prevalezca ante la angustia actual por los resultados, por proyectos y las estadísticas… ¡ES REQUERIDO CON URGENCIA VOLVER A

CRISTO A SU LUGAR Y REMOVER AL HOMBRE!

5. SOLO A D LA GLORIA (SOLI DEO GLORIA)

a) Reafirmamos que la salvación procede sólo de D, para su gloria, y que la finalidad es que el hombre le sirva y le honre.

b) Negamos que a D se le puede glorificar si confundimos adoración con entretenimiento- es peligroso hacer de la vida cristiana y la iglesia un escenario para venerar al hombre, para hacer demostraciones mediáticas de poder, para exaltar hombres y desplazar a D por lo que esta corriente del mundo demanda.

c) LA CONFESION DE WESTMINSTER reafirma esta posición: “D, único, viviente, verdadero, perfecto, Espíritu purísimo, invisible, inmutable, inmenso, Eterno, todopoderoso, sabio, santo, libre, absoluto, amoroso, benigno, misericordioso, paciente, verdadero, perdonador, glorioso, bondadoso…”

d) A la Iglesia, es preciso retornar al centro de todo, a D. (I Tm. 1:17) “Por tanto, al

Rey de los siglos, Inmortal, Invisible, al único y sabio D, sea honor y gloria por todos los siglos de los siglos. Amén”.

CONCLUSIONES:

1. Reconocer los valores espirituales, bíblicos e históricos de la fe Cristiana resumidos en la Reforma del Siglo XVI

2. Confiar esta salvación que D nos ofrece hoy, en la manera cono siempre se ha mostrado a la humanidad, por la Palabra y su historia.

3. Destacar como un patrimonio de nuestra fe cristiana “los 5 solos” SOLO LA GRACIA, SOLO LA FE, SOLO LA PALABRA, SOLO CRISTO, SOLO A D SEA LA GLORIA.

CONFESIÓN BAUTISTA DE LONDRES DE 1689

PREFACIO

En el año 1855, C. H. Spurgeon, el conocido pastor de lo que más tarde fue llamado el "Tabernáculo Metropolitano" en Londres, Inglaterra, publicó de nuevo la confesión de fe que ahora presentamos a las iglesias bautistas del mundo hispano en este nuevo estilo, para celebrar el aniversario número 300 de esta declaración de la fe.

Entre aquellas cosas que creemos firmemente es que no hay nada semejante a la Biblia. Por eso no atribuimos autoridad alguna a esta confesión. De hecho, Ud. puede ver en el primer capítulo de esta publicación que todas las doctrinas de hombres deben decidirse por el veredicto bíblico. (Cap. 1, par. 10)

A pesar de esto, hay quienes que menosprecian los documentos llamados confesiones de fe. Otros dicen: "Cristo es nuestro credo". Sin embargo, todo el mundo sabe que en el momento en que decimos, "La Biblia dice tal o cual cosa, y yo la creo), ya hemos hecho una confesión de fe. Si algunos no creen en la utilidad de escribir y publicar su confesión, respetamos su posición, si bien diferimos. Por nuestra parte, convencidos de que los que quieren saber en qué creemos deben ser atendidos, estamos dispuestos pasar el trabajo e incurrir en los gastos necesarios para cumplir con sus esperanzas. En las siguientes líneas ofrecemos una traducción de parte del prefacio de la primera edición de esta confesión de fe hecha en 1689, después de mucha persecución. Dice así:
Hace muchos años que vimos la necesidad de publicar una confesión de nuestra fe para informar y satisfacer a aquellos que no entendían nuestros principios, o que tenían prejuicios contra estos debido a una presentación defectuosa de los mismos. Esta primera confesión fue publicada cerca del año 1643 en el nombre de 7 congregaciones que se reunían en Londres. Desde aquel entonces varias ediciones han salido, cumpliendo con nuestro propósito básico. Mas, por ahora es difícil conseguir un ejemplar de esa confesión, si bien muchos han llegado a creer nuestras doctrinas. Por lo tanto, consideramos como una necesidad el que todos demos un testimonio unido al mundo de que aún nos adherimos a estos principios usando como medio esta publicación que está en sus manos.

Aunque la sustancia de nuestras creencias es la misma, ustedes observarán que hemos cambiado el método de expresar nuestra fe. De ahí en adelante ellos explican que la razón por la cual publicaron su confesión no fue solamente para mostrar su ortodoxia a aquellos que no creían en el bautismo como los 1 bautistas, sino también para tener un instrumento para la instrucción y la edificación del pueblo de Dios. Por eso decidieron hacer una declaración más completa y exacta, aprovechándose de un plan que las iglesias congregacionalistas habían usado cuando publicaron su confesión de fe (llamado la "Savoy"), o sea, el de copiar la famosa Confesión de fe Westminster, cambiando mayormente aquellas cosas que tenían que ver con la iglesia, su organización y sus ordenanzas. La Westminster es reconocida como la más exacta confesión de fe reformada debido a los años dedicados a su preparación por los mejores ministros de Inglaterra y Escocia. Los bautistas defendieron este proceder diciendo que así podrían mostrar al mundo su acuerdo básico con todos los fundamentos de la fe protestante reformada. También afirmaron que su propósito no era ser contenciosos o divisivos sino andar en paz con sus hermanos en todas las doctrinas de la fe. Compartimos los sentimientos de aquellos ministros que representaban más de cien congregaciones y, animados por nuestros hermanos hispanos, que rechazan el arminianismo en los países de Centro y Sudamérica, España, Estados Unidos, República Dominicana y Puerto Rico, hemos publicado esta traducción. Nos pareció bien seguir el plan de nuestros antepasados, por lo tanto, copiamos la confesión de fe de Westminster intercalando aquellos cambios hechos por los bautistas através de los tiempos, utilizando para este propósito una traducción hecha unos años atrás por el pastor David Surpless. Terminamos esta breve introducción con una cita del pastor C.H. Spurgeon hablando de esta confesión: Este documento antiguo es un excelente resumen de aquellas cosas creídas entre nosotros. Aceptamos el mismo no como una regla autoritativa, o como un código de fe, sino como una ayuda en la controversia, una confirmación en la fe y un medio de edificación en la justicia. En él los miembros de esta Iglesia tendrán un pequeño resumen doctrinal y por medio de las pruebas bíblicas allí contenidas estarán preparados para dar una respuesta de la fe que hay en ellos.

CAPITULO 1
LAS SANTAS ESCRITURAS
1. Las Santas Escrituras son la única toda suficiente, segura e infalible regla del conocimiento, fe y obediencia salvadoras.1 Aunque la luz de la naturaleza y las obras de creación y de providencia manifiestan la bondad, sabiduría, y poder de Dios, de tal manera que los hombres quedan sin excusa, sin embargo, no son suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvación;2 por lo que le agradó al Señor, en varios tiempos y de diversas maneras revelarse a sí mismo y declarar su voluntad a su Iglesia;3 y además para conservar y propagar mejor la verdad y para el mayor consuelo y establecimiento de la Iglesia contra la corrupción de la carne y la malicia de Satanás y del mundo, le agradó dejar esa revelación por escrito, por todo lo cual las Santas Escrituras son muy necesarias, y tanto mas cuanto que han cesado ya los modos anteriores por los cuales Dios reveló su voluntad a su Iglesia.
(1)2Ti. 3:15-17; IS.8:20; LC 16:29,31; Ef. 2:20 (2) Ro. 1:19-21; Ro. 2:14,15; Sal. 19:1-3 (3)He. 1:1 (4)Pr. 22;19-21; Ro. 15:4; 2P. 1:19,20. Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 2
DIOS Y LA SANTA TRINIDAD

1. No hay sino un solo Dios, el único viviente y verdadero.1 Existe por si mismo2 y es infinito en su ser y perfecciones. Su esencia no puede ser comprendida.3 El es espíritu purísimo,4 invisible, sin cuerpo, miembros o pasiones. Solo él posee inmortalidad y habita en luz inaccesible;5 quien es mutable,6 inmenso,7 eterno,8 incomprensible, todopoderoso,9 e infinito. Es Santo,10 sabio, libre, absoluto, que hace todas las cosas según el consejo de su propia voluntad (que es inmutable y justísima)'1 y para su propia gloria.12 También Dios es amoroso, benigno y misericordioso, longánimo, abundante en bondad y verdad, perdonando toda iniquidad, transgresión y pecado, galardonador de todos los que le buscan con diligencia,13 y sobre todo muy justo y terrible en sus juicios,14 que odia todo pecado15 y que de ninguna manera dará por inocente al culpable.16
11 CO 8:4-6 Dt 6:4 2)Jer 10:10, Is. 48:12 3) Ex 3:14 4)Jn 4:24, 5)1 Ti 1:17; Dt 4:15,16 6) Mal. 3:6
7) 1 R. 8:27; Jer.23:23,24, 8) Sal 90:2 9) Gn. 17:1 10)Is 6:3 11)Sal 115:3; Is 46:10 12)Pr. 16:4 Ro 11:36 13) Ex 34:6,7; He 11:6 14)Neh. 9:32,33 15 Sal. 5:5,6 16 Ex. 34:7; Nah. 1:2,3 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 3
EL DECRETO ETERNO DE DIOS

1. Dios desde la eternidad, por el sabio y santo consejo de su voluntad, ordenó libre e inalterablemente todo lo que sucede.1 Sin embargo, lo hizo de tal manera, que Dios ni es autor del pecado ni comparte con los pecadores la responsabilidad del pecado2 ni hace violencia a la voluntad de SUS criaturas, ni quita la libertad ni contingencia de las causas secundarias sino más bien las establece.3 En todo esto se manifiesta la sabiduría divina al igual que su poder y fidelidad para efectuar aquello que se ha propuesto.4
1 Is. 46:10; Ef. 1:11; He. 6:17; Ro. 9:15,18 2Stg. 1:13; 1 Jn 1:5 3Hch. 4:27,28; Jn. 19:11 4Nm. 23:19; Ef 1:3-5

Aunque Dios sabe todo lo que puede suceder en toda clase de condición o contingencia que se puede suponer, 5 sin embargo, nada decretó porque lo preveía como porvenir o como cosa que sucedería en circunstancias dadas.6
5Hch. 15:18 2.6Ro. 9:11,13,16,18 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 4
LA CREACIÓN

1. En el principio agradó a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo,1 para la manifestación de la gloria de su poder,2 sabiduría y bondad eternas, crear o hacer el mundo y todas las cosas que en él están, ya sean visibles o invisibles, en el espacio de seis días y todas muy buenas.3
1Jn. 1:2,3; He. 1:2; Job 26:13 2Ro. 1:20 3Col. 1:16; Gn. 1:31 1 Leer todo el artículo de fe.

CAPITULO 5
PROVIDENCIA

1. Dios, el buen creador de todo, en su poder y sabiduría infinita, sostiene, dirige, dispone y gobierna a todas las criaturas y cosas,1 desde la más grande hasta la más pequeña,2 por su sabia y santa providencia. Dios cumple con los propósitos para los cuales él creó estas cosas, conforme a su presciencia infalible, y al libre e inmutable consejo de su propia voluntad, para la alabanza de la gloria de su sabiduría, poder, justicia, bondad y misericordia.3
1He. 1:3;Job 38:11;Is. 46:10,11;Sal. 135:6 2Mt. 10:29-31 3Ef. 1:11 4Hch. 2:23 5 Pr. 16:33
6gn. 8:22 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 6
LA CAÍDA DEL HOMBRE, EL PECADO Y SU CASTIGO

1. El hombre, según vino de la mano de Dios, su creador, era perfecto y limpio. La ley justa que Dios le dio hablaba de vida condicionada a su obediencia y amenazaba con muerte la desobediencia.1 La obediencia de Adán fue muy corta. Satanás usó la sutil serpiente para traer a Eva al pecado y entonces ella sedujo a Adán, quien sin ninguna fuerza de afuera, libremente violó la ley bajo la cual habían sido creados y también el mandamiento de Dios de no comer del fruto prohibido.2 Plugo a Dios, conforme a su sabio y santo propósito, permitir este pecado proponiéndose ordenarlo para su propia gloria.
1Gn. 2:16,17 2Gn. 3:12,13;2 Co. 11:3 Leer todo el artículo de fe.



CAPITULO 7
EL PACTO DE DIOS

1. La distancia que media entre Dios y la criatura es tan grande, que aun cuando las criaturas racionales le deben obediencia como a su creador, sin embargo, ellas no podrán nunca llegar a vida espiritual, si no es por alguna condescendencia voluntaria de parte de Dios, habiéndole placido a éste expresarla por medio de un pacto.1
1Lc. 17:10; Job 35:7,8 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 8
CRISTO EL MEDIADOR

1. Agradó a Dios en su propósito eterno, escoger y ordenar al Señor Jesucristo, su unigénito Hijo, de acuerdo al pacto en el cual habían entrado, para que fuese el mediador entre Dios y el hombre,1 como tal, él es pro feta,2 sacerdote3 yrey,4 el salvador y cabeza de su Iglesia,5el heredero de todas las cosas,6 y juez mundo;7 desde la eternidad le de todo el dio Dios un pueblo para que fuese su simiente y para que a su debido tiempo lo redimiera, llamara, justificara, santificara y glorificara.8;
1Is.4Z-1; 1 P. 1:19,20; 2Hch. 3:22 3He. 5:5,6 4 Sal 2:6; 5Ef. 1:22,23 6Hc. 1:2 7Hch. 17:31 8Is. 53:10 Jn. 17:6; Ro. 8:30 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 9
EL LIBRE ALBEDRIO

1Mt. 17:12; 1. Dios ha dotado la voluntad del Stg. 1:14; hombre de una y un Dt.30:19 libertad natural, poder para actuar a base de decisión propia, que no es forzada ni obligada a hacer bien o mal, por ninguna necesidad de la naturaleza.12Ec. 7:29 36n. 3:6 4Ro. 5:6; 8:7

2. El hombre en su estado de inocencia, tenía libertad y poder para querer y hacer lo que era bueno y agradable a Dios,2 pero era mutable y podía caer de dicho estado.3 3. El hombre, por su caída a un estado de pecado, perdió completamente toda capacidad para querer algún bien espiritual que acompañe a la salvación.4 Así es que como hombre natural que está enteramente opuesto a ese bien y muerto en el pecado5 no puede por su propia fuerza convertirse a sí mismo o prepararse para ello.6
5Ef.2:1,5 Tit. 3:3-5; Jn. 6:44. Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 10
EL LLAMAMIENTO EFICAZ

1. A aquellos a quienes Dios ha predestinado para vida, le agrada en su tiempo señalado y aceptado, llamar eficazmente1 por su palabra y Espíritu, sacándolos del estado de pecado y muerte en que se hallaban por naturaleza para darles vida y salvación por Jesucristo.2 Esto lo hace iluminando espiritualmente su entendimiento, a fin de que comprendan las cosas de Dios;3 quitándoles el corazón de piedra y dándoles uno de carne,4 renovando sus voluntades y por su poder soberano determinándoles a hacer aquello que es bueno, y llevándoles eficazmente a Jesucristo;5 de tal manera que ellos vienen con absoluta libertad, habiendo recibido por la gracia de Dios la voluntad de hacerlo. 6
1Ro. 8:30; 11:7; Ef. 1:10,11; 2Ts.2:13,14 2Ef. 2:16 3Hch. 26:18; Ef. 1:17,18 4Ez.36:26 5Dt. 30: Ez. 36:27; Ef. 1:19 6Sal. 110:3; Cnt. 1:4 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 11
DE LA JUSTIFICACIÓN

1.A quienes Dios llama eficazmente, también justifica gratuitamente,1 no infundiendo justicia en ellos sino perdonándoles sus pecados, y contando y aceptando sus personas como justas;2 no por nada obrado en ellos o hecho por ellos, sino solamente por causa de Cristo;3 no imputándoles la fe misma, ni la acción de creer, ni ninguna otra obediencia evangélica como justicia; sino imputándoles la obediencia activa de Cristo a toda la ley y su obediencia pasiva en su muerte para la completa y única justicia de ellos por la fe, la cual tienen no de sí mismos; es don de Dios.4
1. Ro. 3:24; 8:30 2. Ro. 4:5-8; Ef. 1:7 3. 1 Co.1:30,31; Ro. 5:17-19 4. Fil. 3:9; Ef. 2:7,8; 2 Co. 5:19-21; Tit. 3:5,7; Ro. 3:22-28; Jer. 23:6; Hch. 13:38,39

2. La fe que así recibe a Cristo y descansa en Él yen su justicia es el único instrumento de la justificación;1 sin embargo, no está sola en la persona justificada, sino que siempre va acompañada por todas las demás virtudes salvadoras, y no es una fe muerta sino que obra por el amor.2
1. Ro. 1:17; 3:27-31; Fil. 3:9; Gá. 3:5 2. Gá. 5:6; Stg. 2:17,22,26 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 12
DE LA ADOPCIÓN

1. A todos aquellos que son justificados,' Dios se dignó,2en su único Hijo Jesucristo y por amor de éste,3 hacerles partícipes de la gracia de la adopción, por la cual son incluidos en el numero de los bijos de Dios y gozan de sus libertades y privilegios, tienen su nombre escrito sobre ellos,4 reciben el espíritu de adopción, tienen acceso al trono de la gracia con confianza, se les capacita para clamar: "Abba, Padre,"' se les compadece, protege, provee y corrige como por un Padre, pero nunca se les desecha, sino que son sellados para el día de la redención, 6 y heredan las promesas como herederos de la salvación eterna.7
1. Gá. 3:24-26 2. 1 Jn. 3:1-3 3. Ef. 1:5; Gá 4:4,5; Ro. 8:17,29 4. Ro. 8:17; Jn. 1:12; 2 Co. 6:18; Ap. 3:12 5. Ro. 8:15; Ef. 3:12; Ro. 5:2; Gá. 4:6; Ef. 2:18 6. Sal. 103:13; Pr. 14:26; Mt. 6:30,32; 1 P. 5:7; He. 12:6; Is. 54:8,9; Lm. 3:31; Ef. 4:30 7. Ro. 8:17; He. 1:14; 9:15

CAPITULO 13
DE LA SANTIFICACIÓN

1. Aquellos que son unidos a Cristo, llamados eficazmente y regenerados, teniendo un nuevo corazón y un nuevo espíritu, creados en ellos en virtud de la muerte y la resurrección de Cristo,' son aún más santificados de un modo real y personal,2 mediante la misma virtud,3 por su Palabra y Espíritu que moran en ellos;4 el dominio del cuerpo entero del pecado es destruido, y las diversas concupiscencias del mismo son debilitadas y mortificadas más y más, y ellos son más y más vivificados y fortalecidos en todas las virtudes salvadoras, para la práctica de toda verdadera santidad,5 sin la cual nadie verá al Señor.6
1. Jn. 3:3-8; 1 Jn. 2:29; 3:9,10; Ro. 1:7; 2 Co. 1:1; Ef. 1:1; Fil. 1:1; Col. 3:12; Hch. 20:32; 26:18; Ro. 15:16; 1 Co. 1:2; 6:11; Ro. 6:1-11 2. 1 Ts. 5:23; Ro. 6:19,22 3. 1 Co. 6:11; Hch. 20:32; Fil. 3:10; Ro. 6:5,6 4. Jn. 17:17; Ef. 5:26; 3:1~19; Ro. 8:13 5. Ro. 6:14; Gá. 5:24; Ro. 8:13; Col. 1:11; Ef. 3:1&19;2Co. 7:1; Ro. 6:13; Ef. 4:22-25; Gá. 5:17 6. Re. 12:14 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 14
DE LA FE SALVADORA

1. La gracia de la fe, por la cual se capacita a los elegidos para creer para la salvación de sus almas, es la obra del Espíritu de Cristo en sus corazones, y ordinariamente se realiza por el ministerio de la Palabra;1 por la cual, y por la administración del bautismo y la Cena del Señor, la oración y otros medios designados por Dios, esa fe aumenta y se fortalece.2
1. Jn. 6:37, 44; Hch. 11:21,24; 13:48; 14:27; 15:9; 2 Co. 4:13; Ef. 2:8; Fil. 1:29; 2 Ts. 2:13; 1 P. 1:2 2. Ro. 10:14,17; Lc. 17:5; Hch. 20:32; Ro. 4:11; 1 P. 2:2

2. Por esta fe, el cristiano cree que es verdadero todo lo revelado en la Palabra por la autoridad de Dios mismo, y también percibe en ella una excelencia superior a todos los demás escritos y todas las cosas en el mundo, pues muestra la gloria de Dios en sus atributos, la excelencia de Cristo en su naturaleza y oficios, y el poder y la plenitud del Espíritu Santo en sus obras y operaciones; y de esta forma, el cristiano es capacitado para confiar su alma a la verdad así creída;' y también actúa de manera diferente según sea el contenido de cada pasaje en particular: produciendo obediencia a los mandatos,2 temblando ante las amenazas,3 y abrazando las promesas de Dios para esta vida y para la venidera;4 pero las principales acciones de la fe salvadora tienen que ver directamente con Cristo: aceptarle, recibirle y descansar sóló en Él para la justificación, santificación y vida eterna, en virtud del pacto de gracia.5
1. Hch. 24:14; 1 Ts. 2:13; Sal. 19:7-10; 119:72 2. Jn. 15:14; Ro. 16:26 3. Is. 66:2 4. 1 Ti. 4:8; He. 11:13 5. Jn. 1:12; Hch. 15:11; 16:31; Gá. 2:20 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 15
DEL ARREPENTIMIENTO PARA VIDA Y SALVACIÓN

1 A aquellos de los elegidos que se convierten en la madurez, habiendo vivido por algún tiempo en el estado natural,' y habiendo servido en el mismo a diversas concupiscencias y placeres, Dios, al llamarlos eficazmente, les da arrepentimiento para vida.2
1. Tit. 3:2-5 2. 2 Cr. 33:10-20; Hch. 9:1-19; 16:29,30

2. Si bien no hay nadie que haga el bien y no peque,' y los mejores hombres, mediante el poder y el engaño de la corrupción que habita en ellos, junto con el predominio de la tentación, pueden caer en grandes pecados y provocaciones,2 Dios, en el pacto de gracia, ha provisto misericordiosamente que los creyentes que pequen y caigan de esta manera sean renovados mediante el arrepentimiento para salvación.3
1. Sal. 130:3; 143:2; Pr.20:9; Ec. 7:20 2. 2 S.11:l-27; Lc. 22:54-62 3. Jer. 32:40; Lc. 22:31,32; 1 Jn. 1:9 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 16
DE LAS BUENAS OBRAS

1. Las buenas obras son solamente aquellas que Dios ha ordenado en su santa Palabra' y no las que, sin la autoridad de ésta, han inventado los hombres por un fervor ciego o con cualquier pretexto de buenas intenciones.2
1. Mi. 6:8; Ro. 12:2; He. 13:21; Col. 2:3; 2 Ti. 3:16,17 2. Mt. 15:9 con Is. 29:13; 1 P. 1:18; Ro. 10:2; Jn. 16:2; 1 5. 15:21-23; 1 Co. 7:23; Gá. 5:1; Col. 2:8,1&23

2. Estas buenas obras, hechas en obediencia a los mandamientos de Dios, son los frutos y evidencias de una fe verdadera y viva;' y por ellas los creyentes manifiestan su gratitud,2 fortalecen su seguridad,3 edifican a sus hermanos,4 adornan la profesión del evangelio,5 tapan la boca de los adversarios,6 y glorifican a Dios, cuya hechura son, creados en Cristo Jesús para ello,7 para que teniendo por fruto la santificación, tengan como fin la vida eterna. 8
1. Stg. 2:18,22; Gá. 5:6; 1 Ti. 1:5 2. Sal. 116:12-14; 1 P. 2:9,12; Lc. 7:36-50 con Mt. 26:1-11 3. 1 Jn. 2:3,5; 3:18,19; 2 P. 1:5-11 4. 2 Co. 9:2; Mt. 5:16 5. Mt. 5:16; Tit. 2:5,9-12; 1 Ti. 6:1; 1 P. 2:12 6. lP. 2:12,15; Tit. 2:5; 1 Ti. 6:1 7. Ef. 2:10; Fil. 1:11; 1 Ti. 6:1; 1 P. 2:12; Mt. 5:16 8. Ro. 6:22; Mt. 7:13,14,21-23

3. La capacidad que tienen los creyentes para hacer buenas obras no es de ellos mismos en ninguna manera, sino completamente del Espíritu de Cristo. Y para que ellos puedan tener esta capacidad, además de las virtudes que ya han recibido, se necesita una influencia efectiva del mismo Espíritu Santo para obrar en ellos tanto el querer como el hacer por su buena voluntad;' sin embargo, no deben volverse negligentes por ello, como si no estuviesen obligados a cumplir deber alguno aparte de un impulso especial del Espíritu, sino que deben ser diligentes en avivar la gracia de Dios que está en ellos.2
1. Ez. 36:26,27; In. 15:4-6; 2 Co. 3:5; Fil. 2:12,13; Ef. 2:10 2. Ro. 8:14;Jn. 3:8; Fil. 2:l2,13;2P. 1:10; He. 6:l2;2Ti. l:6;Jud.20,21 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 17
DE LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS

1. Aquellos a quienes Dios ha aceptado en el Amado, y ha llamado eficazmente y santificado por su Espíritu, y a quienes ha dado la preciosa fe de sus elegidos, no pueden caer ni total ni definitivamente del estado de gracia, sino que ciertamente perseverarán en él hasta el fin, y serán salvos por toda la eternidad, puesto que los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables, por lo que Él continúa engendrando y nutriendo en ellos la fe, el arrepentimiento, el amor, el gozo, la esperanza y todas las virtudes del Espíritu para inmortalidad;' y aunque surjan y les azoten muchas tormentas e inundaciones, nunca podrán, sin embargo, arrancarles del fundamento y la roca a que por la fe están aferrados; a pesar de que, por medio de la incredulidad y las tentaciones de Satanás, la visión perceptible de la luz y el amor de Dios puede nublárseles y oscurecérseles por un tiempo,2 Él, sin embargo, es aún el mismo, y ellos serán guardados, sin duda alguna, por el poder de Dios para salvación, en la que gozarán de su posesión adquirida, al estar ellos esculpidos en las palmas de sus manos y sus nombres escritos en el libro de la vida desde toda la eternidad.3
1. in. 10:28,29; Fil. 1:6; 2 Ti. 2:19; 2 P.1:5-10; 1 Jn. 2:19 2. Sal. 89:31,32; 1 Co. 11:32; 2 Ti. 4:7 3. Sal. 102:27; Mal. 3:6; Ef. 1:14; 1 P. 1:5; Ap. 13:8 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 18
DE LA SEGURIDAD DE LA GRACIA Y DE LA SALVACIÓN CASTIGO

1. Aunque los creyentes que lo son por un tiempo y otras personas no regeneradas vanamente se engañen a sí mismos con esperanzas falsas y presunciones carnales de hallarse en el favor de Dios y en estado de salvación (pero la esperanza de ellos perecerá'), sin embargo, los que creen verdaderamente en el Señor Jesús y le aman con sinceridad, esforzándose por andar con toda buena conciencia delante de Él, pueden en esta vida estar absolutamente seguros de hallarse en el estado de gracia, y pueden regocijarse en la esperanza de la gloria de Dios; y tal esperanza nunca les avergonzaría.2
1. Jer. 17:9; Mt. 7:21-23; Lc. 18:10-14; Jn. 8:41; Ef. 5:6,7; Gá. 6:3,7-9 2. Ro. 5:2,5; 8:16; 1 Jn. 2:3; 3:14,18,19,24; 5:13; 2 P. 1:10

2. Esta certeza no es una mera persuasión conjetural y probable, fundada en una esperanza falible, sino que es una seguridad infalible de fe1 basada en la sangre y la justicia de Cristo reveladas en el evangelio;2 y también en la evidencia interna de aquellas virtudes del Espíritu a las cuales se les hacen promesas,3 y en el testimonio del Espíritu de adopción testificando con nuestro espíritu que somos hijos de Dios;4 y, como fruto suyo, mantiene el corazón humilde y santo.5
1. Ro. 5:2,5; He. 6:11,19,20; 1 Jn. 3:2,14; 4:16; 5:13,19,20 2. He. 6:17,18; 7:22; 10:14,19 3. Mt. 3:7-10; Mr. 1:15; 2 P. 1:4-11; 1 Jn. 2:3; 3:14,18,19,24; 5:13 4. Ro. 8:15,16; 1 Co. 2:12; Gá. 4:6,7 5. 1 Jn. 3:1-3 Leer todo el artículo de fe.

CAPITULO 19
DE LA LEY DE DIOS

1. Dios dio a Adán una ley de obediencia universal escrita en su corazón,' y un precepto en particular de no comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del ma';2 por lo cual le obligó a él y a toda su posteridad a una obediencia personal completa, exacta y perpetua; prometió la vida por su cumplimiento de la ley, y amenazó con la muerte su infracción; y le dotó también del poder y la capacidad para guardarla.3
1. Gn. 1:27; Ec. 7:29; Ro. 2:12a, 14,15 2. Gn. 2:16,17 3 Gn. 2:16,17; Ro. 10:5; Gá. 3:10,12

2. La misma ley que primeramente fue escrita en el corazón del hombre continuó siendo una regla perfecta de justicia después de la Caída; y fue dada por Dios en el monte Sinaí,2 en diez mandamientos, y escrita en dos tablas; los cuatro primeros mandamientos contienen nuestros deberes para con Dios, y los otros seis, nuestros deberes para con los hombres.3

5. La ley moral obliga para siempre a todos, tanto a los justificados como a los demás, a que se la obedezca;' y esto no sólo en consideración a su contenido, sino también con respecto a la autoridad de Dios, el Creador, quien la dio.2 Tampoco Cristo, en el evangelio, en ninguna manera cancela esta obligación sino que la refuerza considerablemente.3
1. Mt. 19:16-22; Ro. 2:14,15; 3:19,20; 6:14; 7:6; 8:3; 1 Ti. 1:8-11; Ro. 13:8-10; 1 Co. 7:19 con Gá. 5:6; 6:15; Ef. 4:25-6:4; Stg. 2:11,12 2. Stg. 2:10,11 3. Mt. 5:17-19; Ro. 3:31; 1 Co. 9:21; Stg. 2:8 Leer todo el artículo de fe.

CAPITULO 20
DEL EVANGELIO Y DEL ALCANCE DE SU GRACIA

1. Habiendo sido quebrantado el pacto de obras por el pecado y habiéndose vuelto inútil para dar vida, agradó a Dios dar la promesa de Cristo, la sinuente de la mujer, como el medio para llamar a los elegidos, y engendrar en ellos la fe y el arrepentimiento. En esta promesa, el evangelio, en cuanto a su sustancia, fue revelado, y es en ella eficaz para la conversión y salvación de los pecadores.
1. Gn. 3:15 con Ef.2:12; Gá. 4:4; He. 11:13; Lc. 2:25,38; 23:51; Ro. 4:13-16; Gá. 3:15-22

2. Esta promesa de Cristo, y la salvación por medio de Éí, es revelada solamente por la Palabra de Dios.' Tampoco las obras de la creación o la providencia, con la luz de la naturaleza, revelan a Cristo, o la gracia que es por medio 'le El, ni siquiera en forma general u oscura;2 mucho menos hacen que los hombres destituidos de la revelación de Él por la promesa, o evangelio, sean capacitados así para alcanzar la fe salvadora o el arrepentimiento.
1. Hch. 4:12 Ro. 10:13-15 2. Sal. 19; Ro. 1:18-23 3. Ro. 2:12a; Mt. 28:18-20; Lc. 24:46,47 con Hch. 17:29,30; Ro. 3:9-20 Leer todo el artículo de fe.

CAPITULO 21
DE LA LIBERTAD CRISTIANA Y DE LA LIBERTAD DE CONCIENCIA

1. La libertad que Cristo ha comprado para los creyentes bajo el evangelio consiste en su libertad de la culpa del pecado, de la ira condenatoria de Dios y de la severidad y maldición de la ley,' y en ser librados de este presente siglo malo, de la servidumbre de Satanás y del dominio del pecado,2 del mal de las aflicciones, del temor y aguijón de la muerte, de la victoria del sepulcro y de la condenación eterna,3y también consiste en su libre acceso a Dios, y en rendirle obediencia a Él, no por temor servil, sino con un amor filial y una mente dispuesta.4 Todo esto era sustancialmente común también a los creyentes bajo la ley;5 pero bajo el Nuevo Testamento la libertad de los cristianos se ensancha mucho mas porque están libres del yugo de la ley ceremonial a que estaba sujeta la Iglesia judaica, y tienen ahora mayor confianza para acercarse al trono de gracia, y experiencias más plenas del libre Espíritu de Dios que aquellas de las que participaron generalmente los creyentes bajo la ley.6
1. Jn 3:36; Ro. 8:33; Gá. 3:13 2. Gá. 1:4; Ef. 2:1-3; Col. 1:13; Hch. 26:18; Ro 6:14-18; 8:3 3. Ro. 8:28; 1 Co. 15:54-57; 1 Ts. 1:10; He. 2:14,15 4. Ef. 2:18; 3:12; Ro. 8:15; 1 Jn. 4:18 5. in. 8:32; Sal. 19:7-91 19:14,24,45,47,48,72,97; Ro. 4:5-11; Gá. 3:9; He. 11:27,33,34 6. in. 1:17; He. 1:1,2a..7:19,22;8:6;9:23; l1:40;Gá.2:llss.;4:l-3;Col. 2:16,17; He. 10:19.21; Jn. 7:38,39 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 22
DE LA ADORACIÓN RELIGIOSA Y DEL DÍA DE REPOSO

1. La luz de la natura1eza muestra que hay un Dios, que tiene señorío y soberanía sobre todo; es justo, bueno y hace bien a todos; y que, por tanto, debe ser temido, amado, alabado, invocado, creído, y servido con toda el allá, con todo el corazón y con todas las fuerzas.' Pero el modo aceptable de adorar al verdadero Dios está instituido por él mismo, y está de tal manera limitado por su propia voluntad revelada que no se debe adorar a Dios' conforme a las imaginaciones e invenciones de los hombres o a las sugerencias de Satanás, ni bajo ninguna representación visible o en ningún otro modo no prescrito en las Santas Escrituras.2
1. Jer. 10:7; Mr. 12:33 2. Gn. 4:1-5; Ex. 20:46; Mt. 15:3,8,9; 2 R. 16:10-18; Lv. 10:1-3; Dt 17.3, 4.2, 12.29-32; Jos. 1:7; 23:&8; Mt 15:13; Col. 2:2~23; 2 Ti. 3:15-17

2. La adoración religiosa ha de tributarse a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, ya Él solamente;' no a los ángeles, ni a los santos, ni a ninguna otra criatura;2 y desde la Caída, no sin un mediador; ni por la mediación de ningún otro, sino solamente de Cristo.3
1. ML 4:9,10; Jn. 5:23; 2 Co. 13:14 2. Ro. 1:25; Col. 2:18; Ap. 19:10 3. Jn. 14:6; Ef. 2:18; Col. 3:17; 1 Ti. 2:5

7. Así como es la ley de la naturaleza que, en general, una proporción de Tiempo, por designio de Dios se dedique a la adoración de Dios, así en su Palabra, por un mandamiento positivo, moral y perpetuo que obliga a todos los hombres en todas las épocas, Dios ha señalado particularmente un día de cada siete como día de reposo, para que sea guardado santo para Él;1 el cual desde el principio del mundo hasta la resurrección de Cristo fue el último día de la semana y desde la resurrección de Cristo fue cambiado al primer día de la semana, que es llamado el Día del Señor y debe ser perpetuado hasta el fin del mundo como el día de reposo cristiano, siendo abolida la observancia del último día de la semana.2
1. Gn. 2:3; Ex. 20:8-11; Mr. 2:27,28; Ap. 1:10 2. Jn. 20:1; Hcb. 2:1; 20:7; 1 Co. 16:1; Ap. 1:10; Col. 2:16,17

8. El día de reposo se guarda santo para el Señor cuando los hombres, después de la debida preparación de su corazón y arreglados de antemano todos sus asuntos cotidianos, no solamente observan un santo descanso durante todo el día de sus propias labores, palabras y pensamientos' acerca de sus ocupaciones y diversiones seculares; sino que también se dedican todo el tiempo al ejercicio público y privado de la adoración de Dios, y a los deberes de necesidad y de misericordia.2
1. Ex. 20:8-11; Neh. 13:15-22; Is. 58:13,14; Ap. 1:10 2. Mt. 12:1-13; Mr. 2:27,28 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 23
JURAMENTOS LEGALES Y VOTOS

1. Un juramento licito es una parte de la adoración religiosa por el cual el jurador, teniendo en vista la verdad, la justicia y el juicio, solemnemente pone a Dios como testigo de lo que jura,1 y para que le juzgue conforme a la verdad o la falsedad de sus palabras.2
l Ex 20:7; Dt. 10:20; Jer. 4:2 22 Cr. 6:22,23

2. Sólo en el nombre de Dios deben jurar los hombres, y este nombre ha de usarse con todo temor santo y con reverencia. Por lo tanto, jurar vana o temerariamente en ese nombre glorioso y terrible, o definitivamente jurar por cualquiera otra cosa, es pecaminoso y debe aborrecerse.3 Sin embargo, en asuntos de peso y de importancia, cuando la verdad requiere una confirmación y para poner fin a la contienda, un juramento está justificado por la palabra de Dios;4 por eso, cuando una autoridad legítima exija un juramento legal para tales asuntos, este juramento debe hacerse.5
3Mt. 5:34,37; Slg.5:12 4He. 6:16; 2Cor.1:23 5Neh. 13:25 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 24
EL GOBIERNO CIVIL

1.Dios, el supremo Señor y Rey de todo el mundo, ha instituido a los magistrados civiles para estar sujetos a él, gobernando al pueblo para la gloria de Dios y el bien público; y con este fin les ha armado con el poder de la espada, para la defensa y aliento de los que hacen lo bueno, y para el castigo de los malhechores.
1. 1Ro. 13:14; 1 P. 2:13,14

2. Es lícito para los cristianos aceptar y desempeñar el cargo de magistrado cuando sean llamados para ello; en el desempeño de su cargo deben mantener especialmente la justicia y la paz,2 según las leyes sanas de cada reino y estado; así con este fin, bajo el Nuevo Testamento, pueden legalmente ahora hacer la guerra en ocasiones justas y necesarias.3
2. 2S. 23:3; Sal. 82:3,4 3. Lc 3:14 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 25
DEL MATRIMONIO

1. El matrimonio ha de ser entre un hombre y una mujer; no es licito para ningún hombre tener más de una esposa, ni para ninguna mujer tener más de un marido.'
1. Gn. 2:24 con Mt 19:5,6; 1 Ti. 3:2; Tit. 1:6

2. El matrimonio fue instituido para la mutua ayuda de esposo y esposa;' para multiplicar el género humano por medio de una descendencia legítima' y para evitar la impureza.3
1. Gn. 2:18; Pr. 2:17; Mal. 2:14 2. Gn. 1:28; Sal. 127:3-5; 128:3,4 3. 1 Co. 7:2,9

3. Pueden casarse lícitamente toda clase de personas capaces de dar su consentimiento en su sano juicio;' sin embargo, es deber de los cristianos casarse en el Señor. Y, por tanto, los que profesan la verdadera fe no deben casarse con incrédulos o idólatras; ni deben los que son piadosos unirse en yugo desigual, casándose con los que sean malvados en sus vidas o que sostengan herejías condenables.2
1. 1 Co. 7:39; 2 Co. 6:14; He. 13:4; 1 Ti. 4:3 2. 1 Co. 7:39; 2 Co. 6:14

4. El matrimonio no debe contraerse dentro de los grados de consanguinidad o afinidad prohibidos en la Palabra, ni pueden tales matrimonios incestuosos legalizarse jamás por ninguna ley humana, ni por el consentimiento de las partes, de tal manera que esas personas puedan vivir juntas como marido y mujer.1
1. Lv. 18:6-18: Am 2:7; Mr. 6:18; 1 Co. 5:1



CAPITULO 26
DE LA IGLESIA
1. La Iglesia católica o universal, 1 que (con respecto a la obra interna del Espíritu y la verdad de la gracia) puede llamarse invisible, se compone del número completo de los elegidos que han sido, son o serán reunidos en uno bajo Cristo, su cabeza; y es la esposa, el cuerpo, la plenitud de Aquel que llena todo en todos.2
1. Mt. 16:18; 1 Co. 12:28; Ef. 1:22; 4:11-15; 5:23-25,27,29,32; Col. 1:18,24; He. 12:23 2. Ef. l:22;A:11-15; 5:23-25,27,29,32; Col. 1:18,24; Ap. 21:9-14

4. La Cabeza de la Iglesia es el Señor Jesucristo, en quien, por el designio del Padre, todo el poder requerido para el llamamiento, el establecimiento, el orden o el gobierno de la Iglesia, está suprema y soberanamente investido.1 No puede el Papa de Roma ser cabeza de ella en ningún sentido, sino que él es aquel Anticristo, aquel hombre de pecado e hijo de perdición, que se ensalzan la Iglesia contra Cristo y contra todo lo que se llama Dios, a quien el Señor destruirá con el resplandor de su venida.2
1. Col. 1:18; Ef. 4:11-16; l:2~23; 5:23-32; 1 Co. 12:27,28; Jn. 17:1-3; Mt. 28:18-20; Hch. 5:31; Ja. l0:1~16 2. 2 Ts. 2:2-9

6. Los miembros de estas iglesias son santos por su llamamiento, yen una forma visible manifiestan y evidencian (por su profesión de fe y su conducta; su obediencia al llamamiento de Cristo;' y voluntariamente acuerdan andar juntos, conforme al designio de Cristo, dándose a sí mismos al Señor y mutuamente, por la voluntad de Dios, profesando sujeción a los preceptos del evangelio.2
1. Mt. 28:18-20; Hch. 14:22,23; Ro. 1:7; 1 Co. 1:2 con los vv. 13-17; 1 Ts. 1:1 con los vv. 2- 10; Hch. 2:37-42; 4:4; 5:13,14 2. Hch. 2:41,42; 5:13,14; 2 Co. 9:13

7. A cada una de estas iglesias así reunidas, el Señor, conforme a su mente declarada en su Palabra, ha dado todo el poder y autoridad en cualquier sentido necesarios para realizar ese ordenen la adoración y en la disciplina que Él ha instituido para que lo guarden; juntamente con mandatos y reglas para el ejercicio propio y correcto y la ejecución del mencionado poder.1
1. Mt. 18:17-20; 1 Co. 5:4,5,13; 2 Co. 2:6-8

8. Una iglesia local, reunida y completamente organizada de acuerdo a la mente de Cristo, está compuesta por oficiales y miembros; y los oficiales designados por Cristo para ser escogidos y apartados por la iglesia (así llamada y reunida), para la particular administración de las ordenanzas y el ejercicio del poder o el deber, que Él les confía a los que llama, para que continúen hasta el fin del mundo, son los obispos o ancianos, y los diáconos.'
1. Fil. 1:1; 1 Ti. 3:1-13; Hch. 20:17,28; TiL 1:5-7; 1 P. 5:2

9. La manera designada por Cristo para el llamamiento de cualquier persona que ha sido cualificada y dotada por el Espíritu Santo' para el oficio de obispo o anciano en una iglesia, es que sea escogido para el mismo por común sufragio de la iglesia misma,2 y solemnemente apartado mediante ayuno y oración con la imposición de manos de los ancianos de la iglesia, si es que hay algunos constituidos anteriormente en ella;3 y para un diácono, que sea escogido por el mismo sufragio y apartado mediante oración y la misma imposición de manos.4
1. Ef. 4:11; 1 Ti. 3:1-13 2. Hch. 6:1-7; 14:23 con ML 18:17-20; 1 Co. 5:1-13 3. 1 Ti. 4:14; 5:22 4. Hch. 6:1-7

10. Siendo la obra de los pastores atender constantemente al servicio de Cristo, en sus iglesias, en el ministerio de la Palabra y la oración velando por sus almas, como aquellos que han de dar cuenta a Él es la responsabilidad de las iglesias a las que ellos ministran darles no solamente todo el respeto debido, sino compartir también con ellos todas sus cosas buenas, según sus posibilidades,2 de manera que tengan una provisión adecuada, sin que tengan que enredarse en actividades seculares,3 y puedan también practicar la hospitalidad hacia los demás.4 Esto lo requiere la ley de la naturaleza y el mandato expreso de nuestro Señor Jesús, quien ha ordenado que los que predican el evangelio vivan del evangelio.5
1. Hch. 6:4; 1 Ti. 3:2; 5:17; He. 13:17 2. 1 Ti. 5:17,18; 1 Co. 9:14; Gá. 6:6,7 3. 2 Ti. 2:4 4. 1 Ti. 3:2 5. 1 Co. 9:6-14; 1 Ti. 5:18

11. Aunque sea la responsabilidad de los obispos o pastores de las iglesias, según su oficio, estar constantemente dedicados a la predicación de la Palabra, sin embargo la obra de predicar la Palabra no está tan particularmente limitada a ellos, sino que otros también dotados y cualificados por el Espíritu Santo para ello y aprobados y llamados por la iglesia, pueden y deben desempeñarla.'
1. Hch. 8:5; 11:19-21; 1 P. 4:10,11

12.Todos los creyentes están obligados a unirse a iglesias locales cuando y donde tengan la oportunidad de hacerlo. Asimismo todos aquellos que son admitidos a los privilegios de una iglesia también están sujetos a la disciplina y el gobierno de la misma iglesia, conforme a la norma de Cristo.'
1. 1 Ts. 5:14; 2 Ts. 3:6,14,15; 1 Co. 5:9-13; He. 13:17 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 27
DE LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS

1. Todos los santos que están unidos a Jesucristo,' su cabeza, por su Espíritu y por la fe2 (aunque no por ello vengan a ser una persona con El3),participan en sus virtudes, padecimientos. muerte, resurrección y gloria;' y, estando unidos unos a otros en amor, participan mutuamente de sus dones y virtudes,5 y están obligados al cumplimiento de tales deberes, públicos y privados, de manera ordenada, que conduzcan a su mutuo bien, tanto en el hombre interior como en el exterior.6
1. Ef. 1:4;Jn. 17:2,6;2Co.5:21;Ro. 6:8; 8:17;8:2; 1 Co. 6:17;2P. 1:4 2. Ef. 3:16,17; Gá. 2:20; 2 Co. 3:17,18 3. 1 Co. 8:6; Col. 1:18,19; 1 Ti. 6:15,16; Is. 42:8; Sal. 45:7; He. 1:8,9 4. 1 Jn. 1:3; Jn. 1:16; 15:1-6; Ef. 2:4-6; Ro. 4:25; 6:1-6; Fil. 3:10; Col. 3:3,4 5. Jn. 13:34,35; 14:15; Ef. 4:15; 1 P. 4:10; Ro. 14:7,8; 1 Co. 3:21-23; 12:7,25-27 6. Ro. 1:12; 12:10-13; 1 Ts. 5:11,14; 1 P. 3:8; 1 Jn. 3:17,18; Gá. 6:10 Leer todo el artículo de fe.


CAPITULO 28
DEL BAUTISMO Y LA CENA DEL SEÑOR

1. El bautismo y la Cena del Señor son ordenanzas que han sido positiva y soberanamente instituidas por el Señor Jesús, el único legislador,' para que continúen en su Iglesia hasta el fin del mundo.2
1. Mt 28:19,20; 1 Co. 11:24,25 2. Mt. 28:18-20; Ro. 6:3,4; 1 Co. 1:13-17; G~ 3:27; Ef. 4:5; Col. 2:12; 1 P. 3:21; 1 Co. 11:26; Lc. 22:14-20

2. Estas santas instituciones han de ser administradas solamente por aquellos que estén cualificados y llamados para ello, según la comisión de Cristo.'
1. Mt 24:45-51; Lc. 12:41-44; 1 Co. 4:1; Tit 1:5-7

CAPITULO 29
DEL BAUTISMO

1 El bautismo es una ordenanza del Nuevo Testamento instituida por Jesucristo, con el fin de ser para la persona bautizada una señal de su comunión con Él en su muerte y resurrección, de estar injertado en Él,' de la remisión de pecados2 y de su entrega a Dios por medio de Jesucristo para vivir y andar en novedad de vida.3
1. Ro. 6:3-5; Col. 2:12; Gá. 3:27 2. Mr. 1:4; Hch. 22:16 3. Ro.6:4

2. Los que realmente profesan arrepentimiento para con Dios y fe en nuestro Señor Jesucristo y obediencia a Él son los únicos sujetos adecuados de esta ordenanza.'
1. Mt 3:1-12; Mr. l:4-6; Lc. 3:3-6; Mt. 28:19,20; Mr. 16:15,16; Jn. 4:1,2; 1 Co. 1:13-17; Hch. 2:37-41; 8:12,13,36-38; 9:18; 10:47,48; 11:16; 15:9; 16:14,15,31-34; 18:8; 19:3-5;22:16;Ro.6:3,4;Gá.3:27; Col. 2:12; 1 P. 3:21; Jer. 31:31-34; Fil. 3:3; Jn. 1:12,13; Mt. 21:43

3. El elemento exterior que debe usarse en esta ordenanza es el agua, en la cual ha de ser bautizada1 la persona en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.2
1. Mt. 3:11; Hch. 8:36,38; 22:16 2. ML 28:18-20

4. La inmersión de la persona en el agua es necesaria para la correcta administración de esta ordenanza.'
1. 2R. 5:14; Sal. 69:2; Is. 21:4;Mr. 1:5,8-9;Jn.3:23;Hch.8:38;Ro.6:4; Col. 2:12; Mr. 7:3,4; 10:38,39;Lc. 12:50; 1 Co. 10:1,2; Mt. 3:11;Hch. 1:5,8; 2:1-4,17

CAPITULO 30
DE LA CENA DEL SEÑOR

1. La Cena del Señor Jesús fue instituida por Él la misma noche en que fue entregado,' para que se observara en sus iglesias2 hasta el fin del mundo,3 para el recuerdo perpetuo y para la manifestación del sacrificio de si mismo en su muerte,4 para confirmación de la fe de los creyentes en todos los beneficios de la misma,5 para su alimentación espiritual y crecimiento en Él,6 para un mayor compromiso en todas las obligaciones que le deben a Él,7 y para ser un vínculo y una prenda de su comunión con Él y entre ellos mutuamente."
1. 1 Co. 11:23-26; Mt. 26:20-26; Mr. 14:17-22; Lc. 22:19-23 2. Hch. 2:41,42; 20:7; 1 Co. 11:17-22,33,34 3. Mr. 14:24,25; Lc. 22:17-22; 1 Co. 11:24-26 4. 1 Co. 11:24-26; Mt. 26:27,28; Lc. 22:19,20 5. Ro.4:11 6. Jn. 6:29,35,47-58 7. 1 Co. 11:25 8. 1 Co. 10:16,17

2. En esta ordenanza Cristo no es ofrecido a su Padre, ni se hace en absoluto ningún verdadero sacrificio para la remisión del pecado ni de los vivos ni de los muertos; sino que solamente es un memorial de aquel único ofrecimiento de sí mismo y por si mismo en la cruz, una sola vez para siempre,' y una ofrenda espiritual de toda la alabanza posible a Dios por el mismo.2 Así que el sacrificio papal de la misa, como ellos la llaman, es sumamente abominable e injurioso para con el sacrificio mismo de Cristo, la única propiciación por todos los pecados de los elegidos.
1. Jn. 19:30; He. 9:25-28; 10:10-14; Lc. 22:19; 1 Co. 11:24,25 2. Mt. 26:26,27,30 con He. 13:10-16

3.El Señor Jesús, en esta ordenanza, ha designado a sus ministros para que oren y bendigan los elementos del pan y del vino, y que los aparten así del uso común para el uso sagrado; que tomen y partan el pan, y tomen la copa y (participando también ellos mismos) den ambos a los participantes.'
1. 1 Co. 11:23-26; Mt. 26:26-28; Mr. 14:24,25; Lc. 22:19-22

4. El negar la copa al pueblo,1 el adorar los elementos, el elevarlos o llevarlos de un lugar a otro para adorarlos y el guardarlos para cualquier pretendido uso religioso,2 es contrario a la naturaleza de esta ordenanza y a la institución de Cristo.3
1. Mt. 26:27; Mr. 14:23; 1 Co. 11:25-28 2. Ex. 20:4,5 3. Mt. 15:9

5. Los elementos externos de esta ordenanza, debidamente separados para el uso ordenado por Cristo, tienen tal relación con Él crucificado que en un sentido verdadero, aunque en términos figurativos, se llaman a veces por el nombre de las cosas que representan, a saber: el cuerpo y la sangre de Cristo;' no obstante, en sustancia y en naturaleza, esos elementos siguen siendo verdadera y solamente pan y vino, como eran antes.2
1. 1 Co. 11:27; Mt. 26:26-28 2. 1 Co. 11 :2~28; Mt. 26:29


CAPITULO 31
DEL ESTADO DEL HOMBRE DESPUÉS DE LA MUERTE Y DE LA RESURRECCIÓN

1. Los cuerpos de los hombres vuelven al polvo después de la muerte y ven la corrupción,' pero sus almas (que ni mueren ni duermen), teniendo una subsistencia inmortal, vuelven inmediatamente a Dios que las dio.2 Las almas de los justos, siendo entonces hechas perfectas en santidad, son recibidas en el Paraíso donde están con Cristo, y contemplan la faz de Dios en luz y gloria, esperando la plena redención de sus cuerpos. Las almas de los malvados son arrojadas al infierno, donde permanecen atormentadas y envueltas en densas tinieblas, reservadas para el juicio del gran día4 Fuera de estos dos lugares para las almas separadas de sus cuerpos, la Escritura no reconoce ningún otro.
1. Ga. 2:17; 3:19; Hch. 13:36; Ro. 5:12-21; 1 Co. 15:22 2. Gn. 2:7; Stg. 2:26; Mt. 10:28; Ec. 12:7 3. Sal. 23:6; 1 R. 8:2749; Is. 63:15; 66:1; Lc. 23:43; Hch. 1:9-11; 3:21; 2 Co. 5:6-8; 12:24; Ef. 4:10; Fil. 1:21-23; He. 1:3; 4:14,15; 6:20; 8:1; 9:24; 12:23; Ap. 6:9-11; 14:13; 20:4-6 4. Lc. 16:22-26; Hch. 1:25; 1 P. 3:19; 2 P. 2:9

2. Los santos que se encuentren vivos en el último día no dormirán, sino que serán transformados,' y todos los muertos serán resucitados2 con sus mismos cuerpos, y no con otros,3 aunque con diferentes cualidades,4 y éstos serán unidos otra vez a sus almas para siempre.5
1. 1 Co. 15:50-53; 2 Co. 5:14; 1 Ts. 4:17 2. Dn. 12:2; Jn. 5:28,29; Hch. 24:15 3. Job 19:26,27; Ja. 5:28,29; 1 Co. 15:35-38,42-44 4. 1 Co. 15:4244,52-54 5. Dn. 12:2; Mt. 25:46

3. Los cuerpos de los injustos, por el poder de Cristo, serán resucitados para deshonra;' los cuerpos de los justos, por su Espíritu,2 para honra,3 y serían hechos entonces semejantes al cuerpo glorioso de Cristo.4
1. Dn. 12:2; Jn. 5:28,29

CAPITULO 32
DEL JUICIO FINAL

1. Dios ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia por Jesucristo, a quien todo poder y juicio ha sido dado por el Padre.' En aquel día, no sólo los ángeles apostatas serán juzgados,2 sino que también todas las personas que han vivido sobre la tierra comparecerán delante del tribunal de Cristo" para dar cuenta de sus pensamientos, palabras y acciones, y para recibir conforme a lo que hayan hecho mientras estaban en el cuerpo, sea bueno o malo.4
1. Hch. 17:31; Jn. 5:22,27 2. 1 Co. 6:3; Jud. 6 3. Mt. 16:27; 25:3146; Hch. 17:30,31; Ro. 2:6-16; 2 Ts. 1:5-10; 2 P. 3:1-13; Ap. 20:11-15 4. 2 Co. 5:10; 1 Co. 4:5; Mt. 12:36

2. El propósito de Dios al establecer este día es la manifestación de la gloria de su misericordia en la salvación eterna de los elegidos, y la de su justicia en la condenación eterna de los réprobos, que son malvados y desobedientes;' pues entonces entrarán los justos a la vida eterna y recibirán la plenitud de gozo y gloria con recompensas eternas en la presencia del Señor; pero los malvados, que no conocen a Dios ni obedecen al evangelio de Jesucristo, serán arrojados al tormento eterno y castigados con eterna perdición, lejos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder.2
1. Ro. 9:22,23 2. Mt 18:8; 25:41,46; 2 Ts. 1:9; He. 6:2; Jud. 6; Ap. 14:10,11; Lc. 3:17; Mr. 9:43,48; Mt. 3:12; 5:26; 13:41,42; 24:51; 25:30

3. Así como Cristo quiere que estemos ciertamente persuadidos de que habrá un día de juicio, tanto para disuadir a todos los hombres de pecar,' como para el mayor consuelo de los piadosos en su adversidad;2 así también quiere que ese día sea desconocido para los hombres, para que se desprendan de toda seguridad camal y estén siempre velando porque no saben a qué hora vendrá el Señor;3 y estén siempre preparados para decir: Ven, Señor Jesús; ven pronto.4 Amén.
1. 2Co.5:10,11 2. 2Ts. 1:5-7 3. Mr. 13:35-37; Lc. 12:35-40 4. Ap. 22:20