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lunes, 10 de octubre de 2011

Libre del castigo y del poder del pecado – Primera parte

L. R. Shelton, Jr.

1921-2003

"No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” – Gálatas 6:7, 8

Trasladado al reino de la gracia

La inclinación de la vida del hombre tiene que ser hacia el Espíritu de Dios, de otra manera, no es salvo. Si siembra para su carne, de su carne segará corrupción. Leemos en Romanos 8:5: “Porque los que son de la carne, piensan en las cosas de la carne” y, en el versículo 6: “Porque el ocuparse de la carne es muerte”. Esto se refiere a la muerte espiritual (la segunda muerte en el infierno), según Romanos 6:23; 8:6. “Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Romanos 8:8). Así que, si un hombre anda en el camino de la carne, no es de Dios. No agrada a Dios, sino que a sí mismo. Por otra parte, si uno vive según el Espíritu, se ocupa de las cosas del Espíritu, “y el ocuparse del Espíritu es vida y paz” en Cristo (Romanos 8:6).

La Palabra de Dios afirma claramente en muchos pasajes que cuando Dios salva al pecador en Cristo, dándole un corazón nuevo y una naturaleza nueva, lo saca completamente del reino del pecado (el dominio, el reinado y la soberanía del pecado), y lo traslada al reino de la gracia. Coloca al pecador redimido y salvo bajo el reinado de la gracia. Para comprobarlo, consultemos la ley y el testimonio de la Palabra de Dios en Colosenses 1:13: “el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo”. Aquí el apóstol Pablo les dice a los creyentes en Colosas que ellos, que antes pertenecían al poder y el reino de las tinieblas (de Satanás y del infierno), han sido trasladados (o transferidos) de ese reino al reino de Cristo bajo el reinado de su gracia. Así que, ya no están bajo el poder ni el dominio del reino del pecado y las tinieblas, sino que ahora están bajo el poder y el dominio del reino de la luz, del cielo y de la gracia, lo cual les fue concedido por el Dios soberano en Cristo.

También cuando escribe a la iglesia en Filipos, el apóstol Pablo dice acerca de los cristianos: “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos” (Filipenses 3:20). No nos dice que nuestra ciudadanía estará allí, sino que está ahora en los cielos. Somos una colonia del cielo viviendo en este mundo, pero nuestra ciudadanía ya ha sido determinada por la gracia de Dios en la salvación, obrada en nosotros por el Espíritu Santo. Y encontramos esta misma verdad en Efesios 2:19 –los creyentes ya no son “extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos con los santos, y miembros de la familia de Dios”. En otras palabras, ha sucedido un cambio completo en nuestra posición. Hemos cambiado de reinos de una vez para siempre, de modo que ya no residimos en el territorio del pecado; y debido al hecho de que ya no vivimos bajo el dominio del pecado, el pecado ya no controla nuestro destino.

Antes de llegar a ser hijos de Dios por medio del nuevo nacimiento, estábamos unidos a Adán. Por el hecho de pertenecer a Adán y a su raza caída, todas las consecuencias de su pecado y sus acciones han recaído sobre nosotros. Pero si somos salvos, ya no estamos en Adán, ahora estamos en Cristo. Existen sólo dos posibilidades para cada persona que vive en la actualidad: estar en Adán o estar en Cristo. Éste es el mensaje total de Romanos 5:18, 19. Presta atención al leerlo: “Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación [el reinado del pecado en Adán] a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida [el reinado de la gracia en Cristo]. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores [el reinado del pecado en Adán] , así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos [el reinado de la gracia en Cristo]. Y en el versículo 17: “Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte [el reinado del pecado en Adán], mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, [el reinado de la gracia en Cristo]”.

Libres del poder del pecado

Lo que estamos diciendo es esto: ¡El evangelio de la gracia de Dios pone en libertad al pobre pecador cautivo! Queda libre tanto del poder como del castigo del pecado, porque ahora está en Cristo y en su reino. ¿Te das cuenta que el verdadero evangelio es “ poder de Dios para salvación” (Romanos 1:16)? La palabra “poder” se deriva del vocablo “dunamis” que se refiere a dinamita. Así, esta dinamita del verdadero evangelio nos libra del pecado para andar en la vida nueva en Cristo. Cuando comparezcamos delante de Dios como pecadores perdidos, y escuchemos del tribunal del cielo la sentencia de nuestro destino –“el alma que pecare, esa morirá” (Ezequiel 18:20)-- y nos sometemos a este juicio, sabiendo y reconociendo que somos pecadores que merecemos el infierno, luego, cuando escuchamos la predicación del evangelio –las buenas nuevas de liberación por medio de la sangre de Cristo-- y por el Espíritu Santo esto penetra nuestra alma, anhelamos este regalo de Dios en Cristo y clamamos para recibirlo. Por fe, vemos en Cristo y su evangelio una salvación completa que nos libra del pecado y todo su poder. Y nos lleva a confiar en él y alabarle por esta liberación que es para este tiempo y para la eternidad.

Mi amigo, ¿de qué sirve un evangelio si no presenta las buenas nuevas de liberación en Cristo? ¿O de qué sirve si no nos libra de lo que nos domina, nos ata y reina sobre nosotros, condenando nuestra alma al infierno? El verdadero evangelio libra a los hombres de la tiranía del pecado y rompe su poder. No les dice: “Pasa adelante en el culto profesando tu fe, dame la mano y pruébame por un día, una semana o un mes a ver si te va bien. Luego, si no lo puedes soportar, siempre puedes volver atrás para ser un cristiano carnal”. ¡No! ¡Ese no es el verdadero evangelio! El mandato del evangelio es éste: Acude a Dios con fe como un pecador arrepentido: Depone las armas de rebelión que has utilizado en su contra, luego, acércate a él (por medio del poder del Espíritu Santo que ahora obra en ti), lo harás aborreciendo el pecado y deseando al Señor Jesucristo, anhelando conocerle en su plenitud, conocer su poder y su liberación, y anhelando someterte a su señorío. Amigo mío, de esto se trata la gracia; y, por esta gracia, Dios te concede una salvación que no te dejará volver al reino de Satanás. La salvación de Dios te impedirá regresar al reino del pecado; porque esta gracia y este evangelio te domina, te guarda y te libera para este tiempo y para la eternidad, concediéndote gracia y poder por medio del Espíritu Santo que mora en ti a fin de que seas un vencedor en el Señor Jesucristo.

El reino de la gracia

Ahora bien, por medio del mismo evangelio que nos libra del reino del pecado, recibimos la garantía de la Palabra de Dios de que nuestros pecados han sido perdonados y que hemos sido trasladados al reino de la gracia y todo lo que significa en términos de poder. Porque el reino de la gracia es un reino muy potente, siempre produce ciertos resultados. Considera las siguientes preguntas: ¿No produjo el reino del pecado ciertos resultados? ¿Acaso no causó que la muerte se enseñoreara sobre nosotros? ¿No causó que pecáramos al hacernos odiar, blasfemar, matar, mentir, defraudar, robar, codiciar, envidiar y dar falso testimonio contra nuestro prójimo? ¿Acaso no nos llevó a hacer las cosas que desencadena la ira de Dios sobre nosotros? ¿No nos hizo ignorar nuestras convicciones y encaminarnos hacia el infierno? Claro que sí. Porque reinaba sobre nosotros. Era algo muy potente, era el soberano en el trono del corazón y teníamos que obedecerle. Del mismo modo, la gracia reina sobre cada hijo de Dios: “mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia“ (Romanos 5:20). Efectivamente, así como el poder y el dominio del pecado garantizan ciertos resultados, el reino y el dominio de la gracia garantizan más resultados todavía. Y estos resultados garantizan que mi salvación completa y definitiva está completamente asegurada. Garantiza que toda la dinamita y el poder tremendo del reino de la gracia están sobre mí y obran en mí, para llevarme al final, a la presencia de Dios, a un estado de absoluta perfección en la glorificación.

Dado que éste es el propósito del evangelio –romper el dominio del pecado y entronizar el poder de la gracia-- ¿seremos cristianos “carnales” y dejaremos el cetro en las manos de nuestra carne? ¡No! El propósito de la gracia de Dios que nos da en el evangelio es destruir al pecado con todas sus obras y todo lo que le pertenece (¡lo cual hará la mañana de la resurrección!). Porque Romanos 6:14 nos dice: “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros”. ¿Por qué? Porque la gracia es mucho más poderosa. Donde abunda el pecado, sobreabunda más la gracia, ¡y este es el evangelio que la Biblia declara! Este es el evangelio de la gracia de Dios en Cristo que rompe el poder del pecado, nos libra y reina en nosotros, para que podamos andar en el camino de la justicia y la verdadera santidad. ¡Ningún otro es el verdadero, sino que es un evangelio pervertido! Por lo tanto, si estás viviendo en pecado, escondido detrás de una falsa profesión de fe, presentando excusas por tus pecados, y si el poder del pecado no fue roto a pesar de que dices que te convertiste, entonces te digo que, según la Palabra de Dios, estás perdido y no sabes nada del poder del verdadero evangelio de Cristo.

Es imposible seguir en pecado

Es más, esto nos lleva a Romanos 6:2: “Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos en él?” No podemos hacerlo. ¿Por qué? Porque la palabra “vivir” significa “continuar y morar”. Esto nos lleva a comprender que, en vista de nuestra posición (bajo el reinado de la gracia), ¡nos es imposible continuar viviendo una vida de pecado! Fíjate lo que dice 1 Juan 3:9: “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”. Esta profunda declaración significa que el que nace de Dios ya no sigue en una vida de pecado, o sea que no hace de él una práctica. No puede continuar bajo el reino del pecado porque su simiente (la de Cristo) permanece en él, es decir, la nueva vida de gracia en Cristo. Juan no está afirmando que el que ha nacido de Dios nunca puede cometer un pecado, porque si éste fuera el significado del versículo, no habría nadie en el cielo, ni habría ningún cristiano hoy sobre la tierra. No, lo que está diciendo es que tal persona no puede continuar viviendo en el reino del pecado. Nota la palabra “no”, o sea que es imposible. Nuestro Señor dijo: “De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre”. Por lo tanto, considera todos estos pasajes y verás claramente que es imposible que un cristiano viva en el pecado, porque está bajo el poder de la gracia y vive en el reino de su fuerza poderosa. Porque el alma redimida se encuentra bajo la influencia y el poder de Cristo, no puede seguir viviendo donde vivía antes porque la misma gracia se lo impide.

Ahora bien, no estoy diciendo que la Biblia enseñe la perfección sin pecado, ni que nuestra naturaleza pecaminosa pueda ser erradicada en esta vida. Esto se debe a que el pueblo de Dios todavía tiene el pecado en la carne, tal como lo explica Romanos 8:10. Lo que está diciendo la Palabra de Dios es que el pecado reinó para muerte antes de que Dios nos salvara, ahora la gracia reina por medio de la justicia, y mayor es el Espíritu Santo que está en nosotros para hacer que la gracia abunde más dentro de nosotros que aquel que desde afuera (Satanás) cause que el pecado abunde en nosotros. El Señor dice más adelante en Juan 8: “Así que si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36). Esa es una libertad absoluta en la que interviene el Hijo, porque vino para darnos vida, y para que esa vida sea más abundante en él.

Este es el verdadero evangelio de la gracia de Dios en Cristo Jesús, del cual dijo Pablo: “No me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Romanos 1:16). Este evangelio no sólo hace posible que seamos salvos, sino que también nos da todo lo que necesitamos para guardarnos por toda la eternidad. Por lo tanto, dice Romanos 8:1 de los que somos salvos por el verdadero evangelio y la gracia de Cristo: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” para alabanza de nuestro Dios de gracia, ¡podemos decir que podemos andar, y andaremos, conforme al Espíritu, por su gracia!

domingo, 9 de octubre de 2011

Muerte al yo y al pecado

L. R. Shelton, Jr.
1921-2003

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gálatas 6:7, 8).

Cuidado con ese evangelio falso que deja al hombre seguir en sus pecados y sembrar para la carne y, no obstante, le ofrece la esperanza de llegar al cielo. Cuidado con ese evangelio falso que sólo vende una póliza contra las llamas del infierno pero no da ningún poder sobre el pecado. Cuidado con ese evangelio falso que deja que uno siga en su vida carnal y no exige la muerte de su naturaleza carnal. Cuidado con ese evangelio falso que permite una religión sin vida, o una profesión de fe sin la posesión de la fe. Cuidado con ese evangelio falso que hace creer que hay dos caminos al cielo, y no el único camino que nuestro Señor describe en Mateo 7:13, 14 como “el camino angosto”. Lo que sucede es que este evangelio falso abre un segundo camino, el camino del cristianismo carnal – “camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 16:25). ¡A la carne le encanta, pero es un camino que lleva al infierno!
¿Un compañero amistoso?
Vuelvo a repetirlo: cuidado con ese evangelio falso que se predica en la actualidad, que no exige nada, sino que muestra un camino fácil a la salvación (que no es más que el camino más corto al infierno). Este evangelio falso no se opone a la carne, sino que es “un amigo”, y, comprendido correctamente, es la fuente de mucha diversión buena y limpia y placeres inocentes. Nos deja vivir sin interferencias, nunca nos cambia la vida; sigue dejándonos vivir disfrutando de nuestros placeres, pero ahora, en lugar de cantar en la cantina y beber licor, nos deleitamos en cantar coros y ver películas religiosas. Sigue habiendo un énfasis en pasarla bien, pero ahora nos divertimos a un nivel más elevado tanto moral como intelectualmente.
Este evangelio falso promueve un tipo de evangelismo nuevo y distinto. No procura dar muerte a la vida pecaminosa antes de brindarle la nueva vida en Cristo, sino que lo manda recibir la nueva antes de hacer morir la vieja. Así que sólo intenta encaminar al pecador en una nueva dirección. Lo encamina a una manera de vivir alegre, en la que puede mantener su amor al “yo”. Este evangelio falso le dice al hombre seguro de sí mismo: “Ven y muéstrale tu seguridad a Cristo”. Al egotista le dice: “Ven, jáctate en el Señor” y, al que siempre anda en busca de una nueva emoción, le dice: “Ven y goza de la emoción del compañerismo cristiano”. Intenta echar vino nuevo en odres viejos, pero ¡esto no puede ser! Lo viejo tiene que ser derribado antes de que lo nuevo pueda ser edificado.
El significado de la cruz
Como ves, a este evangelio falso del cristianismo carnal se le pasa completamente por alto el significado principal de la cruz, el cual es la muerte. Pero el evangelio de la gracia de Dios en Cristo, que es poder de Dios para salvación, exige la muerte, la sepultura y la resurrección de ti, pecador, en Cristo. Presenta la cruz de Cristo como el final repentino y violento de todo lo que eres por naturaleza, y te resucita a una vida nueva en Cristo con las cadenas del pecado ya rotas. Pone fin a tu orgullo y ambición, y te deja a los pies de un Dios Santo implorándole misericordia.
El verdadero evangelio de Dios te dice que debes tomar la cruz de Cristo, y despedirte de tus amigos y del mundo, porque ya no vuelves como la misma persona. No te dice que dará una nueva dirección a tu vida, sino que vas al lugar de muerte. Hebreos 13:13 dice: “Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio”, porque allí es donde morimos al mundo. El propio Señor Jesús dice en Lucas 14:27: “Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo”. Tenemos que morir al mundo y a todos sus placeres y atracciones, tal como nos dice Gálatas 6:14: Por medio de la cruz de Jesucristo “el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo”.
¿Sabías que los dos ingredientes que componen la sal casera que usamos todos los días, son un veneno mortal si se consumen por separado, y que pueden causar la muerte? Pero cuando se combinan, se convierten en una bendición en la forma de sal, la cual purifica, da sabor, preserva y es usada de tantas maneras diferentes. ¡Es lo mismo con el verdadero evangelio, el evangelio de la gracia de Dios! ¡Podemos predicar a Cristo y su sangre para el perdón de los pecados, engañando al pecador, si no le contamos que la muerte de Cristo significa la muerte también para él mismo y sus costumbres, y la muerte al pecado! Si no incluimos todos los ingredientes en el mensaje que predicamos, lo que predicamos se convierte en un veneno mortal para su alma, que lo condena en lugar de salvarlo.
¡Nada de compromisos!
Esta doctrina o evangelio del cristianismo carnal (que ni es un evangelio) se ha extendido por toda la cristiandad en la actualidad, y no contiene ese ingrediente que es el arrepentimiento. Es el ingrediente que causa que aborrezcamos al pecado, mostrándonos que el poder del pecado debe ser roto, y que Dios, por su Espíritu, no sólo nos justifica sino que también nos santifica cuando la salvación es auténtica. La justificación y la santificación son las dos caras de una misma moneda, y cuando Dios nos justifica ante sí mismo en Cristo mediante su sangre, también nos santifica, es decir, nos separa para su uso, y nos hace andar en sus caminos.
Así que el verdadero evangelio de Cristo no se compromete con el pecado. Exige realmente arreglar cuentas con Dios o perecer. Dice: “Sométete pecador, sométete al Dios santo y soberano con un corazón arrepentido, sométete, a Cristo con fe, confiando sólo en él para ser salvo”. Y debes abandonar todos los pecados, tienes que renunciar a todos tus pecados, arrepentirte de todos tus pecados, y aborrecer todo pecado. Tienes que morir al mundo, y el mundo a ti. Tienes que dejar a un lado tus pecados y a ti mismo. De otra manera, nunca podrás conocer a Cristo en una auténtica experiencia de salvación. El evangelio de la gracia de Dios en Cristo Jesús no te permitirá encubrir, defender o excusar ningún pecado, porque cuando el poder convencedor del Espíritu Santo obre en tu corazón, morirás al pecado y a ti mismo; y luego Cristo, con su gran poder, el poder del evangelio, te resucitará a una vida nueva. Esta será su vida en ti, y serás una nueva criatura en Cristo.
Por lo tanto, querido amigo, no procures ponerle condiciones a Dios, porque mereces ser arrojado al infierno, pero por causa de Cristo, Dios puede tener, y tendrá, misericordia de ti si acudes a él como un pecador que sólo merece el infierno, y renuncias a tus pecados y vuelves a Dios, y te apartas de ellos con un arrepentimiento auténtico y sincero. Esta es tu única esperanza de salvación en Cristo, o sea, acercarte a él como un hombre condenado, implorándole que te quite la vida o te salve por causa de Cristo. Ven a él con la cabeza baja tal como eres, un pecador perdido, porque él vino a “salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).
El verdadero evangelio de Cristo no sólo se niega a comprometerse con el pecado, sino que tampoco da lugar a un camino intermedio, o uno que tiene algo del camino ancho y algo del camino angosto. ¡Esto no existe! Porque cuando acudes a Cristo para librarte del castigo del pecado en el infierno por medio de su obra en la cruz (y esto es justificación), también te acercas a él por tu necesidad de librarte del poder y del dominio del pecado en esta vida (y esto es santificación). La misma naturaleza de la fe que incluye al Cristo completo, requiere que no se separe la justificación de la santificación. Porque Cristo mismo –su Persona misma-- es nuestra salvación y esperanza de gloria, y no se puede dividir a la Persona de Cristo. Nadie puede llamarle Señor sino por el Espíritu Santo (1 Corintios 12:3), y no podemos conocerlo como Salvador sin conocerlo como Señor que rompe el poder del pecado y nos pone en libertad. Como nos dice Juan 8:36: “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” –¡libres del pecado! Por la salvación de Dios morimos al pecado y al dominio de su poder (Romanos 6:2).
Hemos muerto al pecado
¡Qué trampa tan sutil ha tendido Satanás a la vasta mayoría de la cristiandad en la actualidad! Es tan sutil que muchos han sido engañados y no pueden ver que lo han sido, piensan que es posible ser salvos sin que el poder del pecado sea roto en sus vidas (el dominio de su poder). Creen que pueden vivir en la carne y sembrar para la carne. ¡No obstante, se sienten muy seguros en cuanto a su alma eterna por el hecho de haber tomado la decisión de seguir a Cristo y estar viviendo lo mejor que pueden! Pero escucha lo que dice Romanos 5:19-21: “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro”. Esto es lo que te he estado presentando: que cuando Dios nos salva, rompe el dominio del pecado, y entonces la gracia reina. ¿Cómo? Por medio de la justicia, y no aparte de ella, para que, por la gracia de Dios, podamos andar en la justificación y en la santidad auténticas.
Lo que sucede, mi amigo, es que este falso evangelio del cristianismo carnal ha saturado tanto a nuestras iglesias en la actualidad que nadie cuestiona su relación con Cristo, porque se le enseña que el creyente puede seguir viviendo según la carne, sembrar para la carne, y tener esperanza de ir al cielo cuando muera. Pero esta es una mentira que procede del infierno, porque, como te he mostrado, la Palabra de Dios enseña algo muy distinto. Según los versículos que hemos leído en Romanos 5, vemos que cuando la ley comienza a convencernos de qué terrible, culpables y ofensivos son nuestros pecados delante de Dios, descubrimos que el pecado abunda y reina en nuestro corazón y nuestra vida, y clamamos a Dios pidiendo misericordia. Cuando Dios nos salva en Cristo, nos da su nueva naturaleza, y envía su Espíritu para morar en nosotros; su gracia abunda y reina en el corazón y en la vida de su hijo redimido.
Romanos 6 comienza con la pregunta “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?” El versículo 2 da la respuesta: “En ninguna manera”. ¡Claro que no! ¡Imposible! ¡Ni lo pienses! Porque “los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” Si hemos sido librados del castigo y del poder del pecado, ¿seguiremos viviendo en él? ¡No! Porque hemos muerto al pecado.
Antes de continuar definamos la palabra “muerto”, porque “morir, muerto y muerte”, aparecen 14 veces aquí en Romanos 6. Entonces, ¿qué significa? Las Escrituras se refieren a la muerte física como la separación del individuo de su cuerpo físico, mientras que la muerte espiritual es la separación del individuo de la vida de Dios en la salvación. Entonces, lo que el Espíritu Santo nos está diciendo aquí es que hemos muerto de una vez para siempre al pecado –hemos sido separados del pecado como el soberano reinante en nuestra vida –y que ahora el principio de la gracia reina, y reina como soberano. Por lo tanto, andamos en una vida nueva (v. 4) y el poder del pecado está roto, y nunca más volveremos a estar bajo su dominio. ¿Por qué? Porque el poder de la gracia abunda mucho más, y, por consiguiente, éste es el verdadero evangelio: el evangelio de la gracia de Dios en Cristo.
“Entonces, ¿qué?”, vuelve a preguntar, “¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia?” Y nuevamente contesta: “En ninguna manera”. Porque, siendo lo que somos –pecadores justificados, lavados por su sangre y purificados-- ¿cómo podemos nosotros, que hemos muerto al pecado, continuar viviendo en él? La respuesta es que no podemos, porque, como nos dice Tito 2:11, 12, la gracia de Dios que reina ahora, nos enseña a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos y a vivir sobria, justa y piadosamente en este siglo presente.
La línea fina de separación
Pero aunque podemos ver claramente en estos versículos de Romanos 5:20, 21 y 6:1, 2 que el verdadero cristiano, el auténtico hijo de Dios, ha muerto tanto a la culpa del pecado y su castigo como al poder del pecado y su dominio en el corazón humano, es justamente en este detalle tan delicado que se divide la cristiandad en la actualidad. Porque aquí es donde Satanás ha entrado con esta enseñanza cristiana carnal que sostiene que: “En el momento en que el hombre hace una profesión de fe en Cristo, es salvado de la culpa y del castigo del pecado. Pero el poder del pecado no ha sido roto, de manera que necesariamente continuará viviendo en pecado, y el pecado seguirá reinando en su vida”. Una vez más debo protestar y proclamar lo que la Palabra de Dios enseña: que, en la salvación, Dios quita tanto el castigo del pecado como su dominio (su poder). Sí, es cierto que el creyente todavía tiene pecado en la carne, pero éste ya no reina sobre él ni lo domina. Si en verdad es un creyente auténtico dirá: “He muerto al dominio del pecado, porque ahora el pecado no tiene dominio sobre mí, porque ahora el principio de la gracia y no del pecado reina en mi corazón y mi vida”. Entonces vemos nuevamente que esto es lo que el poder del verdadero evangelio de Cristo hace por nosotros: nos libera y nos pone en libertad en Cristo.
Escúchame, por favor. O estamos bajo el reinado del pecado en Adán, y, por lo tanto, perdidos, o estamos bajo el reinado de la gracia en Cristo y, por lo tanto, salvos. ¡No hay un camino intermedio como el cristianismo carnal! Si el Espíritu Santo, por medio de su omnipotencia, no nos ha sacado del dominio del pecado, estamos perdidos para siempre. Pero esto es sólo lo negativo; hay que hacer algo más. El mismo Espíritu Santo tiene que también trasladarnos al reinado de la gracia, y esto es lo que realiza en la salvación: porque conocemos su poder, su fuerza, su potencia y su influencia dinámica sobre nuestra vida cuando reina en nuestro corazón y vida mediante la justicia. Te advierto, mi querido amigo, ¡no te dejes engañar! Si siembras para tu carne, de tu carne segarás corrupción y condenación eterna. Pero si siembras para el Espíritu, del Espíritu segarás vida eterna en Cristo por medio de su gracia (Gálatas 6:6-8). ¡No te dejes engañar!

CATECISMO BAUTISTA DE LONDRES 1689, C. H. Spurgeon

Este Catecismo fue compilado por el pastor bautista inglés C.H. Spurgeon en 1855, basándose en la Confesión Bautista de 1689 y en el Pequeño Catecismo Bautista. Estas fueron sus palabras al publicar este documento para utilizarlo en su iglesia: “Estoy convencido de que el uso de un buen Catecismo en todas nuestras familias será de gran protección contra los crecientes errores de los tiempos, y por lo tanto he compilado este pequeño manual basado en la Asamblea de Westminster y en los Catecismos Bautistas, para el uso de mi propia congregación. Aquellos que lo utilicen en sus familias o en sus clases tendrán que trabajar en explicar el sentido; pero las palabras deben aprenderse de corazón, porque serán mejor entendidas con el paso de los años.” C. H. Spurgeon.



1. ¿Cuál debe ser el propósito principal del hombre?

RESPUESTA/ El propósito principal del hombre debe ser glorificar a Dios, (I Corintios 10.31) y disfrutar de Él para siempre. (Salmos 73.25, 26)

2. ¿Cuál regla nos ha dado Dios para indicarnos cómo debemos glorificarle?

RESPUESTA/ La Palabra de Dios, la cual está contenida en las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento (Efesios 2.20, 2 Timoteo 3.16) es la única regla que nos puede mostrar cómo glorificar a Dios y cómo disfrutar de Él (I Juan 1.3)

3. ¿Qué es lo principal que enseñan las Escrituras?

RESPUESTA/ Las Escrituras enseñan principalmente lo que el hombre debe creer con respecto a Dios, y qué es lo que Dios requiere del hombre (2 Timoteo 1.133, Eclesiastés 12.13)

4. ¿Cómo es Dios?

RESPUESTA/ Dios es Espíritu (Juan 4.24), infinito (Job 11.7), eterno (Salmos 90.2, I Timoteo 1.17), e inmutable, es decir nunca cambia en su ser (Santiago 1.17), sabiduría (Éxodo 3.14), poder (Salmos 147.5), santidad (Apocalipsis 4.8), justicia, bondad y verdad (Éxodo 34.6, 7)

5. ¿Cuántos Dioses hay?

RESPUESTA/ Hay un solo Dios (Deuteronomio 6.4), el Dios vivo y verdadero (Jeremías 10.10)

6. ¿Cuántas personas hay en la Divinidad?

RESPUESTA/ El Dios único existe en tres personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y estos tres son un solo Dios, estos tres tienen una misma esencia, son iguales en poder y en gloria (I Juan 5.7, Mateo 28.19)

7. ¿Qué son los decretos de Dios?

RESPUESTA/ Los decretos de Dios son su propósito eterno de acuerdo al consejo de su propia voluntad, por medio de la cual Él ha ordenado todo lo que sucede y esto para su propia gloria. (Efesios 1.11, 12)

8. ¿Cómo ejecuta Dios sus decretos?

RESPUESTA/ Dios ejecuta sus decretos en las obras de la creación (Apocalipsis 4.11), y por su providencia (Daniel 4.35)

9. ¿Qué es la obra de la creación?

RESPUESTA/ La creación significa que Dios hizo todas las cosas (Génesis 1.1) de la nada, por la Palabra de su poder (Hebreos 11.3), en seis días normales y consecutivos (Éxodo 20.11), y todo lo hizo muy bueno (Génesis 1.31)

10. ¿Cómo creó Dios al hombre?

RESPUESTA/ Dios creó al hombre, varón y hembra, a su propia imagen (Génesis 1.27), en conocimiento, justicia y santidad (Colosenses 3.10, Efesios 4.24) para que dominara sobre las demás criaturas (Génesis 1.28)

¿Cómo manifiesta Dios su providencia?

Dios manifiesta su providencia de una manera Santa, sabia, y con todo Poder por medio de lo cual el preserva y gobierna todas sus criaturas, y todas sus acciones.

11. ¿Cuáles son las obras de la providencia de Dios?

RESPUESTA/ Las obras de la providencia de Dios se manifiestan en su santidad (Salmos 145.17), sabiduría (Isaías 28.29), y todo poder (Hebreos 1.3) por medio del lo cual preserva y gobierna todas sus criaturas, y todas sus acciones (Salmos 103.19, Mateo 10.29) Eric planeamiento

12. ¿Cuál acto especial de providencia realizó Dios hacia el hombre en el estado en el cual fue creado?

RESPUESTA/ Cuándo Dios creó al hombre, entró en un pacto de vida con él, bajo la condición de perfecta obediencia (Gálatas 3.12), prohibiéndole comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, so pena de muerte (Génesis 2.17)

13. ¿Continuaron nuestros padres en el estado en el cual fueron creados?

RESPUESTA/ Nuestros que estaban en un estado de completa libertad (libre albedrío), cayeron del estado en el cual fueron creados, al pecar contra Dios (Eclesiastés 7.29) porque comieron del fruto prohibido (Génesis 3. 6-8).

14. ¿Qué es pecado?

RESPUESTA/ Pecado es cualquier deseo o acción que transgreda la ley de Dios (I Juan 3.4)

15. ¿Cayó toda la humanidad por causa de la transgresión de Adán?

RESPUESTA/ El pacto que se hizo con Adán, le incluía no solo a él sino a su posteridad, de modo que toda la humanidad que desciende de él, pecó en él, y cayó con él cuando cometió la transgresión (I Colosenses 15.22, Romanos 5.12)

16. ¿En qué estado quedó la humanidad?

RESPUESTA/ La caída del primer hombre llevó a la humanidad completa a un estado de pecado y miseria. (Romanos 5.18)

17. ¿En qué consiste el estado pecaminoso en que cayó el hombre?

RESPUESTA/ Este estado pecaminoso en que cayó el hombre, consiste en la culpa por el primer pecado de Adán (Romanos 5.19), el deseo de la justicia original (Romanos 3.10), y la corrupción de su naturaleza completa, lo cual comúnmente es llamado el pecado original (Efesios 2.1, Salmos 51.5), así como todas las transgresiones que proceden de él (Mateo 15.19)

18. ¿Cuál es la miseria del estado en que se encuentra la humanidad caída?

RESPUESTA/ Toda la humanidad, por causa de su caída, perdió la comunión con Dios (Génesis 3.8, 24), están bajo su ira y maldición (Efesios 2.3, Gálatas 3.10), y por esta causa están atados a todas las miserias de esta vida, a la muerte misma, y a las penas del infierno para siempre (Romanos 6.23, Mateo 25.41)

19. ¿Ha dejado Dios a toda la humanidad para que perezca en este estado de pecado y miseria?

RESPUESTA/ Dios eligió desde la eternidad, por su buena voluntad a algunos para vida eterna (II Tesalonicenses 2.13), entró en un pacto de gracia para liberarlos del estado de pecado y miseria, y traerlos al estado de salvación por medio de un Redentor (Romanos 5.21)

20. ¿Quién es el Redentor de los elegidos de Dios?

RESPUESTA/ El único Redentor de los escogidos de Dios es el Señor Jesucristo (I Timoteo 2.5), quien siendo el eterno Hijo de Dios, se hizo hombre (Juan 1.14) y continuó siendo Dios y hombre, teniendo dos naturalezas en una persona para siempre (I Timoteo 3.16, Colosenses 2.9)

21. ¿De qué forma se hizo hombre el Hijo de Dios?

RESPUESTA/ Cristo, el hijo de Dios, se hizo hombre al tomar un cuerpo verdadero (Hebreos 2.14) y un alma racional (Mateo 26.38, Hebreos 4.15), siendo concebido por el poder del Espíritu Santo en la Virgen María, y naciendo de ella (Lucas 1.31, 35) pero sin pecado (Hebreos 7.26)

22. ¿Qué oficios realiza Cristo como nuestro Redentor?

RESPUESTA/ Cristo como nuestro redentor realiza los oficios de profeta (Hechos 3.22), sacerdote (Hebreos 5.6) y rey (Salmos 2.6), ambos en su estado de humillación y exaltación.

23. ¿Cómo realiza Cristo el oficio de Profeta?

RESPUESTA/ Cristo realiza el oficio de Profeta, al revelarnos, por su Palabra, y Espíritu, la voluntad de Dios para nuestra Salvación (Juan 1.18), (Juan 20.31), (Juan 14.26)

24. ¿Cómo realiza Cristo el oficio de Sacerdote?

RESPUESTA/ Cristo realiza el oficio de Sacerdote, al ofrecerse a sí mismo una vez en sacrificio para satisfacer la justicia divina (Hebreos 9.28), y reconciliarnos con Dios (Hebreos 2.17) y también al interceder continuamente por nosotros (Hebreos 7.25)

25. ¿Cómo realiza Cristo el oficio de Rey?

RESPUESTA/ Cristo realiza el oficio de Rey al someternos a sí mismo (Salmos 110.3), al gobernarnos y defendernos (Mateo 2.6 I Corintios 15.25) y en refrenar y conquistar todo esto y a nuestros enemigos.

26. ¿En qué consiste la humillación de Cristo?

RESPUESTA/ La humillación de Cristo consistió en nacer, en una condición pobre (Lucas 2.7), bajo la ley (Gálatas 4.4) sufriendo las miserias de esta vida (Isaías 53.3), la ira de Dios (Mateo 27.46) y la muerte maldita de la cruz (Filipenses 2.8); en ser sepultado, y estar bajo el poder de la muerte por un tiempo (Mateo 12.40)

27. ¿En qué consiste la exaltación de Cristo?

RESPUESTA/ La exaltación de Cristo consiste en que se levantó de los muertos al tercer día (I Corintios 15.4), que ascendió a los cielos, y se sentó a la derecha de Dios el Padre (Marcos 16.19), y en que vendrá a juzgar al mundo en el último día (Hechos 17.31)

28. ¿Cómo somos hechos participantes de la redención comprada por Cristo?

RESPUESTA/ Somos hechos participantes de la redención comprada por Cristo, por medio de la aplicación eficaz que hace el Espíritu Santo en nosotros. (Juan 1.12, Tito 3.5,6)

29. ¿Cómo nos aplica el Espíritu la redención comprada por Cristo?

RESPUESTA/ El Espíritu aplica en nosotros la redención comprada por Cristo, al obrar en nosotros la fe (Efesios 2.8) y al unirnos a Cristo en nuestro llamado eficaz (Efesios 3.17)

30. ¿Qué es el llamado eficaz?

RESPUESTA/ El llamado eficaz es la obra del Espíritu de Dios (II Timoteo 1.9) por medio del cual nos convence de nuestro pecado y de nuestra miseria (Hechos 2.37), nos alumbra el entendimiento en el conocimiento de Cristo (Hechos 26.18), y renueva nuestra voluntad (Ezequiel 36.26), él nos persuade y nos habilita para venir libremente a Cristo cuando se nos ofrece el evangelio (Juan 6.44,45)

31. ¿De cuáles beneficios en esta vida disfrutan aquellos que son eficazmente llamados?

RESPUESTA/ Los que reciben el llamado eficaz, participan en esta vida de la justificación (Romanos 8.30), la adopción (Efesios .15), la santificación y varios otros beneficios como resultado de esto (I Corintios 1.30)

32. ¿Qué es la justificación?

RESPUESTA/ La justificación es un acto de la Gracia de Dios, donde Él perdona nuestros pecados (Romanos 3.24, Efesios 1.7), y nos acepta como justos delante de Él (II Corintios 5.21) solamente por la justicia de Cristo imputada a nosotros (Romanos 5.19), y se recibe solamente por medio de la fe (Gálatas 2.16, Filipenses 3.9)

33. ¿Qué es la adopción?

RESPUESTA/ La adopción es la obra de la Gracia gratuita de Dios (I Juan 3.1) por medio de la cual somos recibidos en el número de los hijos de Dios y por lo tanto tenemos los derechos como hijos (Juan 1.12, Romanos 8.17)

34. ¿Qué es la santificación?

RESPUESTA/ La santificación es la obra del Espíritu de Dios (II Tesalonicenses 2.13) en la cual somos renovados completamente a la imagen de Dios (Efesios 4.24) y somos capacitados para ir paulatinamente muriendo al pecado y viviendo para la justicia (Romanos 6.11)

35. ¿Cuáles son los beneficios que en esta vida acompañan o fluyen de la justificación, adopción y santificación?

RESPUESTA/ Los beneficios que acompañan a la justificación son la seguridad del amor de Dios (Romanos 5.1, 2,5), la paz de conciencia, el gozo en el Espíritu Santo (Romanos 14.17), el crecimiento en la gracia, y la perseverancia hasta el fin (Proverbios 4.18, I Juan 5.13, I Pedro 1.5)

36. ¿Cuáles beneficios reciben los creyentes en su muerte?

RESPUESTA/ Las almas de los creyentes son en su muerte hechas perfectas en santidad (Hebreos 12.23) y pasan inmediatamente a la gloria (Filipenses 1.23, II Corintios 5.8, Lucas 23.43), y sus cuerpos, estando aún unidos a Cristo (I Tesalonicenses 4.14) descansan en sus tumbas (Isaías 57.2) hasta el día de la resurrección (Job 19.26)

37. ¿Cuáles beneficios reciben los creyentes en la resurrección?

RESPUESTA/ En la resurrección, los creyentes son levantados en gloria (I Corintios 15.43), serán abiertamente reconocidos recompensados en el día del juicio (Mateo 10.32), y perfectamente bendecidos tanto en alma como en cuerpo en el completo gozo de Dios (I Juan 3.2) por toda la eternidad (I Tesalonicenses 4.17)

38. ¿Qué ocurrirá a los impíos en su muerte?)

RESPUESTA/ Las almas de los impíos serán lanzadas al tormento del infierno (Lucas 16.22-24), y sus cuerpos permanecerán en las tumbas hasta el día de la resurrección y el juicio del gran día (Salmos 29.134)

39. ¿Qué ocurrirá a los impíos en el día del juicio?

RESPUESTA/ El día del juicio los impíos serán levantados de sus tumbas, y serán sentenciados, junto con sus almas, a indescriptibles tormentos con el diablo y sus ángeles para siempre (Daniel 12.2, Juan 5.28,29, II Tesalonicenses 1.9, Mateo 25,41)

40. ¿Qué reveló Dios al hombre como regla de obediencia?

RESPUESTA/ La regla que Dios reveló al hombre para obediencia es la ley moral (Deuteronomio 10.4, Mateo 19.17) la cual se resume en los diez mandamientos.

41. ¿Cuál es el resumen de los diez mandamientos?

RESPUESTA/ El resumen de los diez mandamientos es amar al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas, y con toda nuestra mente; y a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22.37-40)

42. ¿Cuál es el primero de los diez mandamientos?

RESPUESTA/ El primer mandamiento es, No tendrás dioses ajenos delante de mí.

43. ¿Qué se requiere en el primer mandamiento? RESPUESTA/ El primer mandamiento requiere que conozcamos (I Corintios 28.9), y reconozcamos a Dios como el único y verdadero Dios, y que sea en verdad nuestro Dios (Deuteronomio 26.17), y que le adoremos y le glorifiquemos como merece (Mateo 4.10)

44. ¿Cuál es el segundo mandamiento?

RESPUESTA/ El segundo mandamiento es, “No te harás imagen ni ninguna semejanza, de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra,: No te inclinarás a ellas, ni las honrarás porque Yo soy Jehová tu Dios, fuerte celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborreces, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos”

45. ¿De qué se trata el segundo mandamiento?

RESPUESTA/ El segundo mandamiento nos manda que recibamos y observemos y mantengamos puro todo lo que tiene que ver con la adoración y las ordenanzas que Dios nos dio en Su Palabra. (Deuteronomio 32.46, Mateo 28.20, Deuteronomio 12.32)

46. ¿Qué se prohíbe en el segundo mandamiento?

RESPUESTA/ El segundo mandamiento prohíbe adorar a Dios por medio de imágenes (Deuteronomio 4.15,16), o de cualquier otra forma que no se nos ordene en Su Palabra (Colosenses 2.18)

47. ¿Cuál es el tercer mandamiento?

RESPUESTA/ El tercer mandamiento es, No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano, porque no dará por inocente el Señor al que tomare su nombre en vano.

48. ¿Qué requiere el tercer mandamiento?

RESPUESTA/ El tercer mandamiento requiere el uso santo y reverente de los nombres de Dios (Salmos 29.2), títulos, atributos (Apocalipsis 15.3,4), sus ordenanzas (Eclesiastés 5.1), Su Palabra (Salmos 138,2) y sus obras (Job 36,24, Deuteronomio 28.58,59)

49. ¿Cuál es el cuarto mandamiento?

RESPUESTA/ El cuarto mandamiento es: Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra; pero el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios: no harás en él obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo ni tu criada, ni tu buey, ni tu asno, ni el extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los Cielos y la tierra, el mar, y todo lo que están en ellos, y descansó el séptimo día: por lo cual bendijo el Señor el día de reposo y lo santificó.

50. ¿Qué se requiere en el cuarto mandamiento?

RESPUESTA/ El cuarto mandamiento requiere que separemos santos para Dios aquellos tiempos que El ha mandado en Su Palabra, expresamente, uno de siete días, para que sea un reposo santo dedicado a El. (Levítico 19.30, Deuteronomio 5.12)

51. ¿Cómo debe santificarse el día de reposo?

RESPUESTA/ El día de reposo debe santificarse absteniéndose de trabajar, y de las recreaciones permitidas en los otros días (Levítico 23.3), y tomando este tiempo para participar en el ejercicio de adoración publica a Dios (Salmos 92.1,2 Isaías 58.13,14), excepto por aquellas obras de necesidad y de misericordia (Mateo 12.11,12)

52. ¿Cuál es el quinto mandamiento?

RESPUESTA/ El quinto mandamiento es: Honra a tu padre y a tu madre para que te vaya bien en la tierra que Jehová tu Dios te da.

53. ¿Qué requiere el quinto mandamiento?

RESPUESTA/ El quinto mandamiento requiere que preservemos el honor, y realicemos nuestras obligaciones que tenemos según las diferentes posiciones y relaciones con nuestros superiores (Efesios 5.21,22 Efesios 6.1,5 Romanos 13.1) inferiores (Efesios 6.9), o iguales (Romanos 12.10)

54. ¿Cuál es la razón que se agrega en el quinto mandamiento?

RESPUESTA/ La razón que se agrega en el quinto mandamiento es la promesa de una larga vida y de prosperidad – siempre que sea para servir a la gloria de Dios y para el propio bien de todos los que guardan este mandamiento (Efesios 6.2,3)

55. ¿Cuál es el sexto mandamiento?

RESPUESTA/ El sexto mandamiento es, No matarás.

56. ¿Qué se prohíbe en el sexto mandamiento?

RESPUESTA/ El sexto mandamiento prohíbe el suicidio (Hechos 16.28), y el asesinato (Génesis 9.6) o cualquier cosa que atente a esto (Proverbios 24.11.12)

57. ¿Cuál es el séptimo mandamiento?

RESPUESTA/ El séptimo mandamiento es: No cometerás adulterio.

58. ¿Qué se prohíbe en el séptimo mandamiento?

RESPUESTA/ El séptimo mandamiento prohíbe los pensamientos impuros (Mateo 5.28 Colosenses 4.6), las palabras sucias (Efesios 5.4 II Timoteo 2.22) y cualquier acción impura (Efesios 5.3)

59. ¿Cuál es el octavo mandamiento?

RESPUESTA/ El octavo mandamiento es: No hurtarás

60. ¿Qué prohíbe el octavo mandamiento?

RESPUESTA/ El octavo mandamiento prohíbe cualquier cosa que reduzca injustamente nuestros bienes o lo de nuestro prójimo. (I Timoteo 5.8, Proverbios 28.19 21.6) (Efesios 4.28)

61. ¿Cuál es el noveno mandamiento?

RESPUESTA/ El noveno mandamiento es: No levantarás contra tu prójimo falso testimonio.

62. ¿Qué requiere el noveno mandamiento?

RESPUESTA/ El noveno mandamiento requiere que se mantenga y promueva la verdad entre cada hombre (Zacarías 8.16) y de nuestra reputación (I Pedro 3.16 Hechos 25.10) y de la reputación de nuestro prójimo (3 Juan 1.12), especialmente al servir de testigos (Proverbios 143.5,25)

63. ¿Cuál es el décimo mandamiento?

RESPUESTA/ El décimo mandamiento es: No codiciarás la casa de tu prójimo, ni su mujer, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo

64. ¿Qué se prohíbe en el décimo mandamiento?

RESPUESTA/ El décimo mandamiento prohíbe todo descontento con el estado en que uno está (I Corintios 10.10), envidiar o codiciar cualquier bien de nuestro prójimo (Gálatas 5.26), y toda emoción desordenada o afición a lo que es de nuestro prójimo (Colosenses 3.5)

65. ¿Puede el hombre cumplir perfectamente los mandamientos de Dios?

RESPUESTA/ Ningún hombre, desde la caída, es capaz en esta vida de cumplir perfectamente los mandamientos de Dios (Eclesiastés 7.20), más bien diariamente los quebranta en pensamiento (Génesis 8.21), palabra (Santiago 3.8) y obra (Santiago 3.2)

66. ¿Son todas las transgresiones a la ley igualmente dañinas?

RESPUESTA/ Algunos pecados en sí mismos, y por razón de varias agravantes son más abominables a los ojos de Dios que otros (Juan 19.11, I Juan 5.15)

67. ¿Qué merece cualquier pecado?

RESPUESTA/ Todo pecado merece la ira y la maldición de Dios, tanto en esta vida como en la venidera (Efesios 5.6 Salmos 11.6)

68. ¿Cómo podemos escapar de la ira y la maldición que nos causa el pecado?

RESPUESTA/ Para escapar de la ira y la maldición de Dios por nuestros pecados, debemos creer en el Señor Jesucristo (Juan 3.16), confiar solo en su sangre y en su justicia. Esta fe produce arrepentimiento por nuestro pasado (Hechos 20.21) y nos dirige hacia la santidad de vida.

69. ¿Qué es la fe en Jesucristo?

RESPUESTA/ La Fe en Jesucristo es una gracia salvadora (Hebreos 10.39), por medio de la cual recibimos (Juan 1.12) a Cristo y descansamos solamente en Él para la salvación (Filipenses 3.9), conforme ha sido establecido en el evangelio (Isaías 33.22)

70. ¿Qué es arrepentimiento para vida?

RESPUESTA/ Arrepentimiento para vida es una gracia salvadora (Hechos 11.18) por la cual un pecador, al tener un verdadero dolor por sus pecados (Hechos 2.37) y al abrazar la misericordia de Dios en Cristo (Joel 2.13), mira con odio su pecado y se vuelve hacia Dios (Jeremías 31.18,19), con el firme propósito de luchar y ser obediente (Salmos 119.59)

71. ¿Cuáles son los medios externos por medio de los cuales el Espíritu Santo nos comunica los beneficios de la redención?

RESPUESTA/ Los medios externos y ordinarios por medio de los cuales el Espíritu Santo nos comunica los beneficios de la redención de Cristo, son la Palabra de Dios, por medio de la cual las almas son engendradas para vida espiritual, el Bautismo, la Cena del Señor, la Oración, y la Meditación, por medio de las cuales los creyentes son edificados cada vez más en su santísima fe (Hechos 2.41,42 Santiago 1.18)

72. ¿Cómo es hecha eficaz la Palabra para Salvación?

RESPUESTA/ El Espíritu Santo utiliza la lectura de la Palabra, pero sobre todo la predicación de la Palabra como un medio efectivo para convencer y convertir a los pecadores (Salmos 19.7) y para edificarlos en santidad y consuelo (I Tesalonicenses 1.6) por medio de la fe para salvación (Romanos 1.16)

73. ¿Cómo debe ser leída la Palabra y escuchada para que traiga salvación efectiva?

RESPUESTA/ Para que la Palabra sea efectiva para salvación, debemos poner atención y ser diligentes (Proverbios 8.34; I Pedro 2.1-2) y orar (Salmos 119.18). Recibirla con fe (Hebreos 4.2), amarla (II Tesalonicenses 2.10) ponerla en nuestro corazón (Salmos 119.11) y practicarla en nuestras vidas (Santiago 1.25)

74. ¿De qué forma son útiles el Bautismo y la Cena del Señor?

RESPUESTA/ El Bautismo y la Cena del Señor se vuelven espiritualmente útiles, no en virtud de ellos mismos, o en virtud de quien los administra (I Corintios 3.7, I Pedro 3.21), sino solamente por la bendición de Cristo (I Corintios 3.6) y por la labor del Espíritu en aquellos que los reciben con fe (I Corintios 12.13)

75. ¿Qué es el Bautismo?

RESPUESTA/ El Bautismo es una ordenanza del Nuevo Testamento, instituida por Jesucristo (Mateo 28.29) para que sea como una señal a la persona que es bautizada de su participación con Cristo, en su muerte, sepultura y resurrección (Romanos 6.3 Colosenses 2.12), de ser implantado en El (Gálatas 3.27), de perdón de pecados (Marcos 1.4 Hechos 22.16) y de haberse rendido a Dios por medio de Cristo, para vivir en vida nueva (Romanos 6.4,5)

76. ¿A quién se debe administrar el Bautismo?

RESPUESTA/ El bautismo debe ser administrado a aquellos que en verdad profesan arrepentimiento ante Dios (Hechos 2.38, Mateo 3.6, Marcos 16.16, Hechos 8.12,36,37 Hechos 10.47,48) y fe en Jesucristo, y a nadie más.

77. ¿Deben los bebés de los creyentes ser bautizados?

RESPUESTA/ Los bebés hijos de los creyentes no deben ser bautizados, porque no hay ningún mandamiento ni ejemplo en las Escrituras para hacerlo (Éxodo 23.13, Proverbios 30.6)

78. ¿Cómo debe ser administrado el bautismo?

RESPUESTA/ El bautismo correctamente administrado es por inmersión, sumergiendo el cuerpo entero de la persona en el agua (Mateo 3.16 Juan 3.23) en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, conforme con la institución de Cristo, y la práctica de los apóstoles (Mateo 28.19,20) y no por aspersión o rociamiento de agua, o sumergiendo alguna parte del cuerpo, según las tradiciones de los hombres (Juan 4.1, Hechos 8.38,39)

79. ¿Cuál es el deber de aquel que es correctamente bautizado?

RESPUESTA/ El deber de aquellos que son correctamente bautizados es de afiliarse a una iglesia particular y ordenada de Cristo (Hechos 2.47 Hechos 9.26 I Pedro 2.5) para que puedan andar en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. (Lucas 1.6)

80. ¿Qué es la Cena del Señor?

RESPUESTA/ La Cena del Señor es una ordenanza del Nuevo Testamento, instituida por Jesucristo, en la cual, al dar y recibir pan y vino, de acuerdo con su mandato, se hace memoria de su muerte (I Corintios 11.23-26), y los que la reciben dignamente son hechos participantes del cuerpo y de la sangre del señor, pero no de una forma corporal o carnal, sino por la fe, con todos sus beneficios, para su nutrición espiritual, y crecimiento en la gracia (I Corintios 10.16)

81. ¿Qué se requiere del que es digno de recibir la Cena del Señor?

RESPUESTA/ Es preciso que todos los que dignamente participan de la Cena del Señor, que se examinen así mismos para discernir el cuerpo del Señor (I Corintios 11.28,29), en cuanto a su fe para alimentarse de El, (II Corintios 13.5), en cuanto a su arrepentimiento (I Corintios 11.31), amor (I Corintios 11.18,20), y nueva obediencia (I Corintios 5.8), porque si participan indignamente, comen y beben julio para sí mismos (I Corintios 11.27-29)

82. ¿Qué se quiere decir con las palabras, hasta que Él venga, que utiliza el apóstol Pablo en referencia a la Cena del Señor?

RESPUESTA/ Esto nos enseña claramente que el Señor Jesucristo vendrá por segunda vez, lo cual es el gozo y la esperanza de todos los creyentes (Hechos 1.11, I Tesalonicenses 4.16)

"¿Qué es la Teología Reformada?"

Respuesta: Hablando en términos generales, la Teología Reformada incluye cualquier sistema de creencia que traza sus raíces a la Reforma Protestante del siglo 16 d.C. Por supuesto, los Reformadores mismos basaron su doctrina en las Escrituras, tal como es indicado en su credo de “sola escritura,” así que la teología reformada no es un “nuevo” sistema de creencia sino uno que busca continuar la doctrina apostólica.

En general, la teología reformada se mantiene firme en la autoridad de la Escritura, la soberanía de Dios, la salvación por gracia por medio de Cristo, y la necesidad del evangelismo. Es llamada a veces la teología del pacto por su énfasis en el pacto de Dios hecho con Adán y el nuevo pacto que vino a través de Jesucristo (Lucas 22:20).

La Autoridad de la Escritura: La teología reformada enseña que la Biblia es la Palabra de Dios, inspirada y autoritaria, suficiente en todo asunto de fe y práctica.

La Soberanía de Dios: La teología reformada enseña que Dios reina con un control absoluto sobre la creación. Él ha ordenado en su presciencia todo lo que suceda y por lo tanto nunca es frustrado por las circunstancias. Esto no limita la voluntad de la criatura, como tampoco hace de Dios el autor del pecado.

La Salvación por gracia: La teología reformada enseña que Dios en Su gracia y misericordia ha elegido redimir a un pueblo para Sí mismo, rescatándolo del pecado y de la muerte. La doctrina reformada de la salvación es comúnmente representada por la palabra acróstica inglesa TULIP (conocida también como los cinco puntos del Calvinismo):

T – Total Depravity (La depravación total). El hombre es completamente incapaz en su estado pecaminoso, está bajo la ira de Dios, y no puede de ninguna manera agradar a Dios. La depravación total significa también que el hombre, por su propia cuenta, no buscará conocer a Dios, hasta que Dios en Su gracia lo mueva a hacerlo (Génesis 6:5; Jeremías 17:9; Romanos 3:10-18).

U – Unconditional Election (La elección incondicional). Dios, desde la eternidad pasada, ha escogido salvar a una gran multitud de pecadores, la cual ningún hombre pueda numerar (Romanos 8:29-30; 9:11; Efesios 1:4-6,11-12).

L – Limited Atonement (La expiación limitada). También llamada una “redención particular.” Cristo tomó sobre Sí el juicio por el pecado de los elegidos, y de ese modo pagó por sus vidas con Su muerte. En otras palabras, Él no sólo hizo “posible” la salvación, sino que de hecho la obtuvo para aquellos que Él hubo escogido (Mateo 1:21; Juan 10:11; 17:9; Hechos 20:28; Romanos 8:32; Efesios 5:25).

I – Irresistible Grace (La gracia irresistible). En su estado caído, el hombre resiste el amor de Dios, pero la gracia de Dios obrando en su vida hace que desee lo que previamente él había resistido. Es decir, la gracia de Dios no fallará en realizar su obra salvadora en los elegidos (Juan 6:37,44; 10:16).

P – Perseverence of the Saints (La perseverancia de los santos). Dios protege a Sus santos de apartarse de la fe; por tanto, la salvación es eterna (Juan 10:27-29; Romanos 8:29-30; Efesios 1:3-14).

La necesidad del evangelismo: La teología reformada enseña que los cristianos están en el mundo para hacer una diferencia, espiritualmente a través del evangelismo, y desde el punto de vista social por sus vidas santas y el ser humanitarios.